Redacción Canal Abierto | Tras una maratónica sesión, la Cámara de Diputados dio su media sanción al proyecto de Reforma Laboral del Gobierno. Con el contexto de un paro nacional impulsado por el Frente Sindical de Unidad que incluyó un paro general con movilización frente a la sede del Poder Legislativo con su correspondiente represión por parte de las fuerzas federales.
El proyecto oficialista que atenta contra el derecho a huelga y la estabilidad laboral, que hace que los fondos previsionales financien los despidos y manipula las vacaciones de los trabajadores tuvo 135 votos a favor y 115 en contra.
Conociendo su ventaja, el oficialismo apuró el debate, dejando a propios sin hablar. Esta decisión generó un hecho que, si no es inédito, debe contar con pocos antecedesntes. El último discurso de cierre de los jefes de bloques de la bancada, reservado históricamente al oficialismo, quedó para la oposición, ya que el presidente del bloque de la Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, decidió omitir su alocución a fin de acelerar media hora la votación.
A lo largo de la jornada, hubo señalamientos a quienes llegaron a sus bancas por fuerzas opositoras y, por mandato de los gobernadores de sus provincias votaron con el oficialismo. El colmo fue Pablo Outes, el innovador federal salteño quien, en una misma oración y con sólo una coma de frontera dijo “voy a votar a favor, pero no me canso de repetir que el modelo de Milei está fracasando”.
Si bien el Gobierno culminó la jornada con un festejo, el proyecto vuelve a Senadores por la modificación del artículo de licencias laborales. Si allí tuviera un nuevo revés, el tratamiento continuaría en sesiones ordinarias, instancia en la que se habilita la presentación de proyectos por fuera del oficialismo.
