Por Nahuel Croza | El Almacén de las Tres Ecologías es un proyecto social, comunitario y ecológico gestado por organizaciones cooperativas y sociales de la ciudad de Rosario y localidades aledañas, que utiliza un espacio público cedido por la municipalidad de Rosario en la costa del río Paraná. Allí en una parte de un galpón de 50 por 10 metros funciona el almacén, una feria de puestos que ofrece productos de la economía cooperativa y comunitaria en camino a la agroecología, con una política de comercio justo. Recientemente la intendencia los desalojó y rescindió el contrato para privatizar el espacio.
“El Almacén es una iniciativa que tomó hace 13 años el Mercado Solidario de Rosario, junto con la Red de Comercio Justo del Litoral, que con otras organizaciones fuimos armando redes de intercambio autogestivo a nivel nacional”, explica Roberto García, socio fundador del Mercado Solidario y uno de los voceros del Almacén.
El 30 de enero pasado, delegados del Almacén acudieron a una reunión en la que supuestamente el nuevo subsecretario de Economía Social -organismo del que depende el espacio- iba a presentarse y se les informó que debían desalojar el lugar “porque necesitaban hacer obras inminentes”, cita Roberto. “Cuando las compañeras presentes en la reunión preguntaron cuáles eran las obras, les dijeron que no sabían exactamente, pero que eran muchas y, luego, que no tenían los planos, que no sabían la fecha; todas vaguedades”. Al día siguiente personal municipal entró de facto en el lugar rompiendo la cerradura, sin ningún tipo de notificación previa y violando el contrato.
“Este lugar estaba cedido por un contrato de uso precario que se venía renovando desde 2015. Estaba vigente hasta junio del 2026 y pensábamos que se iba a renovar como se venía haciendo, pero evidentemente el plan que tenían era otro”, cuenta García. “Son viejos galpones que pertenecían a las empresas estatales como el puerto de Rosario o ferrocarriles argentinos que luego del desguace de la década del 90, quedaron en manos de un organismo nacional que se llama ONABE (Organismo Nacional de Administración de Bienes, hoy AABE) y luego pasaron a las jurisdicciones provinciales o municipales”.
El plan del municipio es avanzar con un patio de comidas, extendiendo el que armaron en una de las punteras del galpón. “En vez de rescindir el contrato y avisarnos con dos meses de anticipación, como dice el mismo, y darnos tiempo de hacer el reclamo y salir a la sociedad a discutir este tema que para nosotros obviamente es injusto, avanzaron de facto”, sostiene el referente cooperativista.
Abuso de autoridad
Para justificar el atropello y el abuso de autoridad, el gobierno municipal comenzó a inventar cuestiones administrativas que le permitieran rescindir el contrato. “Son actas de bromatología y otras de arquitectura. Dicen que hay problemas de agua, de electricidad y de infraestructura del baño. Los problemas de agua están desde que nosotros estamos ahí porque hay un problema generalizado en toda esa zona de la costa. Los de infraestructura no son graves y fueron provocados por ellos mismos cuando hicieron una obra de remodelación de ese otro sector del galpón, como los eléctricos que empezaron cuando armaron el patio de comidas”, explica García.
En base a esa documentación, construida luego del desalojo, el intendente radical Pablo Javkin (que logró su segundo mandato encabezando la fórmula del frente Unidos para Cambiar Santa Fe que llevó a Maximiliano Pullaro a la gobernación) decretó la rescisión del contrato, un “Convenio de Permiso de Uso Precario” entre la hoy subsecretaría de Economía Solidaria y las organizaciones: Mercado Solidario, Centro Ecuménico Poriajhú, Almacén Ambulante (luego, cooperativa Encuentro de Productores Rurales) y la cooperativa de trabajo Encuentro (de mujeres).
“Lo último que nos pasó fue que nos llamaron a una reunión para dialogar, nos propusieron de manera muy difusa que nos iban a ayudar a alquilar otro lugar, dando a entender que habría ayuda económica, que nos iban a ayudar a mudar todos los muebles, porque ahí hay cantidad de instalaciones que fueron construidas por las organizaciones, todo fue hecho a mano por los mismos actores y actrices de este proyecto”. Ante esta propuesta difusa y sólo verbal, las organizaciones presentaron una minuta ante la secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, de la que depende Economía Social, pero aún no obtuvieron respuesta.
“Lo que querían era que les dijéramos que sí, que nos llevarámos los muebles para ellos tener vía libre para avanzar con las obras, que son obras privatizadoras y que destruyen este proyecto único en todo el país”, concluye Roberto. Este carácter único fue señalado en 2016 por el propio Concejo Deliberante rosarino que, por unanimidad, declaró de Interés Municipal al espacio Tres Ecologías.
El impacto de esta decisión municipal deja a 70 personas sin su espacio de trabajo y sustento, además de dificultar la llegada de productos de una amplia red de experiencias cooperativas y comunitarias de la región a los rosarinos y el turismo.
Organizarse y resistir
Con plenarios democráticos, las organizaciones mencionadas van definiendo un plan de acción para defender el espacio. Sostienen la presencia callejera con ferias los fines de semana frente al local invadido, con una radio abierta en la que le explican a la ciudadanía la situación.
Lo que pretende Javkin es llevar adelante “un plan de lo que ellos llaman remodelación, de limpieza y reordenamiento de la costa, que en definitiva intenta hacer de toda la costa rosarina un gran mercado de consumo tradicional por medio de restaurantes, patios de comida y ese tipo de cosas. Formas de consumo típicas, viejas, agotadas, que ensucian el mundo, no traen ninguna novedad y borran todo tipo de presencia cooperativa, comunitaria, de productores, presencia de los barrios”, denuncia Roberto. “Así se genera además una fractura aún mayor entre la costa central y la zona central y más rica de la ciudad y los barrios populares de Rosario que permanecen en una situación de total miseria y abandono”.
Por otra parte, las organizaciones vienen dialogando con la oposición y aún con concejales oficialistas, para exigir que el gobierno local informe sus planes para con la costa, responda por el desalojo ilegal y explique que respuesta pretende dar a las organizaciones y familias afectadas.
¿Qué pasó con Rosario?
“Rosario hace mucho que dejó de ser ese sueño de la democracia. Uno podía tener opiniones críticas, pero es innegable que los primeros años del gobierno socialista (las intendencias de los socialistas Hermes Binner, Miguel Lifschitz y Mónica Fein, antecesora de Javkin) provocaron un fuerte cambio, sobre todo en las áreas de salud y de cultura, donde se destacaron las figuras de Leonardo Caruana -secretario de Salud de las intendencias de Fein y luego de Javkin, del que se alejó para ser hoy concejal opositor- y la invención de Chiqui González junto con su equipo de trabajo que crearon el Tríptico de la Infancia, una invención novedosísima, única en el país y una de las pocas en todo el mundo que fue copiada en Europa y otros puntos del planeta”, describe García cuando le preguntamos qué pasó con Rosario.
“De eso queda muy poco. De hecho, a “La máquina de volar” que estaba en el Jardín de las Infancias, uno de los lugares del Tríptico, hace mucho que le cortaron las alas y que está herrumbrada y sin uso. Los otros lugares tienen trabajadores totalmente precarizados, que trabajan a destajo sin derechos laborales. Y cobran entradas cada vez más caras cuando antes era un valor ínfimo”
Sobre la violencia sostiene que es un problema nacional con incompetencias a nivel local, que incluyen a distintos gobiernos, no solo al otrora Frente Progresista, también al peronismo. “Hoy se dice que está resuelta, pero en realidad sigue habiendo mucha violencia y pensamos que va a haber más porque en la medida en que no hay trabajo y las condiciones de vida en muchos barrios son inhumanas y la única salida que hay para muchos jóvenes es la venta ilegal de estupefacientes, bueno, el combo es explosivo. Y si el combo se completa con el aniquilamiento de experiencias comunitarias y cooperativas como estas y otras ferias autogestivas y populares, no sabemos qué ciudad van a dejar realmente”.

