¿Qué hay detrás del cierre de FATE?

Un informe del IPyPP desnuda el trasfondo del cierre de la emblemática fábrica de neumáticos, que respondería a “un daño calculado” y explicaría el porqué de la pasividad de la UIA ante el industricidio en curso. En esta nota, los detalles.
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Redacción Canal Abierto | El cierre de la emblemática empresa de neumáticos FATE, propiedad de Manuel Madanes Quintanilla, puso en el tapete un industricidio que ya se cobró el cierre de más de 21.000 empresas en lo que va del gobierno de Javier Milei.

Al hecho le cabe una pregunta: ¿Se trata de una consecuencia indeseada o de un efecto buscado de la política económica del Ejecutivo? Para algunos analistas, la respuesta es clara: este estado de situación sólo puede leerse como un daño calculado.

En un informe elaborado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), su fundador y presidente de Unidad Popular, Claudio Lozano, asegura que esta orientación económica “busca desarmar la industria orientada al mercado interno y desplazar el eje de acumulación hacia actividades sostenidas en rentas extraordinarias basadas en recursos naturales con destino exportador”. Pero también que hay que considerar el papel que juega en esta historia “el gran capital local”.

No hay una burguesía nacional dispuesta a defender la industria y el empleo. El establishment dominante lleva décadas reorientando su reproducción patrimonial mediante endeudamiento, acumulación financiera y fuga de excedentes al exterior, postergando los procesos de inversión e incremento de la productividad”, detalla el estudio.

Y agrega: “En ese sentido, FATE funciona como un caso testigo de una política que acepta —y utiliza— el cierre de plantas como mecanismo de ordenamiento regresivo de la economía y de disciplinamiento social”.

En otras palabras, se trata de acelerar la desindustrialización, descargar costos sobre el empleo y reordenar la economía hacia actividades exportadoras de renta (especialmente agro, minería, hidrocarburos y commodities). Para sostener ese giro, el programa necesita despidos masivos, reforma laboral y endurecimiento punitivo que disciplinen cualquier resistencia.

El análisis del IPyPP explica así la pasividad de la Unión Industrial Argentina (UIA) frente a la apertura de importaciones, el parate de la mitad de la producción nacional, y la seguidilla de cierres fabriles.

Para Lozano, este actitud expectante “no puede ni debe disociarse de las decisiones que la élite económica de la Argentina ha venido tomando en las últimas cinco décadas”

Volviendo a FATE, el foco del informe está puesto en que, mientras la empresa de neumáticos se desmantela, el Grupo Madanes Quintanilla se ha reorientado hacia segmentos más “blindados” por la dinámica internacional: commodities (Aluar) y energía.

Según las estimaciones de riqueza publicadas por la revista Forbes para la familia Madanes Quintanilla, la misma pasó de 830 millones de dólares, en 2019; a 1.500 millones de dólares, en 2024.

“Leído en perspectiva, el contraste es nítido ya que mientras la apertura comercial y el deterioro del mercado interno golpean principalmente a la fuerza de trabajo y a la producción local, los propietarios del grupo operan con márgenes de resguardo mucho mayores (por su inserción exportadora y por arquitecturas financieras transnacionales)”, remata el IPyPP.

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