¿Puede haber un nuevo corralito en Argentina?

Las regulaciones que el sistema bancario impuso tras la crisis de 2001 podrían dejar de existir. Y es que el Gobierno mira con atención el crecimiento de los depósitos y evalúa cambiar la normativa. Un informe enciende la alarma: ¿Tus dólares están en riesgo?
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Ilustración: Marcelo Spotti

Por Gladys Stagno | Luego del corralito, que confiscó los depósitos bancarios de la población y ofició de contexto y detonador del estallido social de 2001, el sistema financiero argentino tomó una serie de recaudos para evitar que un escenario similar volviera a suceder. Pero esa prudencia heredada podría estar por desaparecer en un futuro cercano. Y recrear el pasado, más temprano que tarde.

El escenario

El marco de este asunto es un hecho que el Gobierno mira con atención y codicia: el crecimiento de los depósitos en dólares del sector privado. Esos dólares, que ya alcanzan los US$ 40.000 millones, han contribuido a la acumulación de reservas brutas en el Banco Central (BCRA) a través de los encajes bancarios desde octubre de 2025.

En este contexto, el Gobierno evalúa flexibilizar los préstamos en dólares —actualmente restringidos desde 2002 solo a empresas que generan divisas— con el objetivo de ampliar el crédito y fortalecer el nivel de reservas. En otras palabras: prestarle los dólares de la población a gente que gana en pesos.

Se trata de una nueva normativa de regulación del sistema bancario que puede generar las condiciones de un futuro corralito y confiscación de depósitos.

“¿Cuál es el problema? El problema es que si se llega a devaluar la moneda, todos los que ganan en pesos no van a poder pagar esos créditos, y a vos no te van a poder devolver tus depósitos”, explica Andrés Asiain, economista del Centro del Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), que acaba de publicar un informe titulado Dolarización del sistema financiero. Beneficios a corto plazo y riesgos de una futura crisis bancaria.

Los riesgos

El trabajo explica que, pese a las tensiones macroeconómicas que atraviesa la economía argentina, el escenario actual presenta diferencias relevantes respecto de 2001. “Los depósitos del sector privado en dólares se encuentran mayormente respaldados por activos líquidos en moneda extranjera”, explica, lo que reduce el riesgo de una crisis bancaria inmediata.

Sucede que, tras el corralito, el sistema bancario local fue reconfigurado con normas más estrictas sobre la utilización de los depósitos en dólares. Las regulaciones actuales obligan a mantener una fuerte correspondencia entre los depósitos en moneda extranjera y los activos en la misma moneda.

Con esta estructura, mucho más conservadora que la que existía a comienzos de siglo, “los bancos argentinos mantienen elevados niveles de liquidez y una baja exposición al crédito en moneda extranjera”, lo que limita la posibilidad de que una corrida bancaria derive en problemas de solvencia, como ocurrió en la crisis de la Convertibilidad.

Pero esas regulaciones macroprudenciales heredadas podrían estar por flexibilizarse, con un Gobierno proclive a la desregularización sin fin. Y esta expansión del crédito en dólares a quienes no tienen ingresos en divisas conlleva riesgos concretos para los ahorristas.

“Los bancos, cuando dan créditos en dólares, te los acreditan en pesos en tu cuenta bancaria, al tipo de cambio del momento. Pero los dólares que vos depositaste y le prestaron al otro ¿a dónde van? Al Banco Central, porque los cambian por los pesos que le depositan al que tomó el crédito en dólares —explica Asiain—. Y el BCRA aparece como dueño de esos dólares, que en realidad son tuyos, y los puede usar para pagar deuda, la avalancha de importaciones por el dólar barato, o financiar la fuga de capitales”.

El informe del CESO plantea que de esta manera se generaría “un circuito de “argen-dólares”, donde los depósitos en moneda extranjera se expandirían sin respaldo real en reservas.

El riesgo de que las corridas cambiarias se contagien al sistema bancario aparece si el crédito en dólares se expande hacia familias y empresas que no generan divisas, ya que, en caso de una devaluación, se incrementaría fuertemente el peso de las deudas en dólares de agentes con ingresos en pesos, generando un vínculo directo entre tensiones en el frente externo y la estabilidad del sistema bancario. Esto ocurre además en un contexto de morosidad creciente del crédito en pesos (cerca del 10% en hogares y 2,5% en empresas)”, señala el estudio.

“La Argentina está muy endeudada en dólares, tiene déficit de cuenta corriente, con lo cual el día de mañana esos dólares podrían no estar”, alerta Asiain.

Ilustración: Marcelo Spotti

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