“Qué perforado está mi valle”: el fracking, sus consecuencias y una alternativa

Un nuevo documental aborda el avance hidrocarburífero en el valle de río Negro y sus consecuencias sobre el agua, la producción de alimentos y los territorios. Testimonios y evidencia desde una región clave en la disputa entre vida y negocios. Preestreno el 22 de marzo.
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Redacción Canal Abierto | En una de las regiones más fértiles y estratégicas del país, donde el agua define la vida productiva y social, el avance del extractivismo hidrocarburífero vuelve a encender alarmas.  

El estreno del documental Qué Perforado Está Mi Valle, una producción de Crisis y el Observatorio Petrolero Sur, pone el foco en esa tensión estructural que atraviesa al norte de la Patagonia

Dirigido por Gastón Bejas, Natalia Gelós, Martín Alvarez Mullally y Nico Perrupato, el film reconstruye el impacto del fracking en una zona atravesada por los ríos Limay y Neuquén, cuyas aguas confluyen en el río Negro y alimentan uno de los sistemas productivos frutícolas más importantes de la Argentina

La película se sumerge en una disputa que no es solo local. En un contexto global marcado por la crisis climática y la creciente escasez de agua, el avance de la frontera hidrocarburífera sobre territorios fértiles plantea interrogantes de fondo: ¿qué modelo productivo se prioriza? ¿Qué se sacrifica en nombre del desarrollo? 

A partir de entrevistas con investigadores, científicos, funcionarios, integrantes de comunidades indígenas, productores y trabajadores, el documental construye un mosaico de voces que exponen los múltiples impactos —ambientales, económicos y sociales— del fracking.  

Lejos de ofrecer respuestas cerradas, la obra pone en evidencia una disputa abierta, donde los intereses extractivos conviven —y colisionan— con formas de vida y producción históricas. 

El valle irrigado por el río Negro, tradicionalmente asociado a la producción de frutas, aparece así como un territorio en transformación. La expansión de la actividad hidrocarburífera en las últimas décadas no solo reconfigura el paisaje, sino también las economías regionales y las relaciones sociales. El “progreso” prometido por la industria convive con incertidumbres crecientes sobre la sostenibilidad ambiental y el acceso a bienes comunes como el agua. 

“Qué perforado está mi valle” se inscribe en una tradición de documental político que busca intervenir en debates urgentes. En este caso, lo hace desde una pregunta tan concreta como incómoda: en un mundo que demandará cada vez más alimentos y agua, ¿tiene sentido profundizar un modelo basado en la extracción intensiva de hidrocarburos? 

El estreno del film no solo invita a reflexionar sobre el presente de la Patagonia, sino también sobre el horizonte de desarrollo que se proyecta para el país. Porque lo que está en juego, sugiere la película, no es únicamente el destino de un valle, sino la relación entre territorio, recursos y vida en un escenario de crisis global

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