“El objetivo es China, no Irán”: EEUU, una guerra imposible y el rol de Argentina 

Sabino Vaca Narvaja analiza los intereses de fondo en el conflicto en Irán, más allá de la disputa por el petróleo. La estrategia china, los “errores” de Washington y las claves de la cumbre entre Trump y Xi Jinping en Beijing. ¿Cómo impacta el alineamiento de Milei?
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Redacción Canal Abierto | La guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán abrió una nueva fase de inestabilidad global, con impactos que exceden lo militar y reconfiguran el tablero económico y geopolítico. En diálogo con Canal Abierto, Sabino Vaca Narvaja planteó que el conflicto no puede leerse de manera aislada: “No se puede hablar de Irán sin hablar de China”. 

Según el ex embajador, el eje estratégico de la ofensiva impulsada por la administración de Donald Trump apunta a restringir el acceso energético de Beijing. “El objetivo central es tabicarle a China el acceso al petróleo”, sintetizó, en referencia al rol clave del estrecho de Ormuz dentro de los nodos logísticos por donde circula la mayor parte del comercio mundial. 

En ese esquema, explicó, la guerra se inserta en una disputa estructural por el control de las rutas marítimas, los recursos energéticos y, en última instancia, la arquitectura del sistema internacional. “El 80% del comercio global pasa por cuatro nodos: Ormuz, Malaca, Suez y Panamá. Estamos hablando del corazón del sistema”, detalló. 

Sin embargo, el cálculo inicial de Washington —una intervención rápida que desestabilizara al régimen iraní— no se cumplió. Por el contrario, Vaca Narvaja sostuvo que el ataque generó un efecto inverso: fortaleció la cohesión interna en Irán, al tiempo que expuso límites en la capacidad de Estados Unidos para imponer resultados políticos. 

“Pensaban un escenario tipo Venezuela y se encontraron con un país mucho más complejo, con otra densidad histórica y política”, afirmó. Incluso, subrayó que el conflicto comenzó con bombardeos que impactaron sobre la cúpula política y militar iraní y provocaron víctimas civiles, lo que consolidó el respaldo interno al gobierno. 

En paralelo, China optó por no intervenir de manera directa. Lejos de una actitud pasiva, el analista definió esta conducta como parte de una estrategia de largo plazo: “China no se involucra en los conflictos como Occidente. Tiene una paciencia estratégica que es política de Estado”

Esa lógica se sostiene en una interdependencia global que Beijing busca preservar. Como principal importador de energía y con un modelo económico basado en la expansión productiva, China necesita estabilidad para garantizar su desarrollo. Por eso, lejos de escalar el conflicto, apuesta a sostener el orden comercial mientras avanza en la construcción de alternativas al sistema dominado por Estados Unidos. 

En ese punto, Vaca Narvaja destacó el rol de los BRICS y la creciente utilización de monedas locales en el comercio internacional, un proceso que erosiona la centralidad del dólar. “El gran conflicto hoy también es monetario. El comercio empieza a correrse del dólar y eso afecta directamente a Estados Unidos”, explicó. 

Las sanciones económicas, lejos de debilitar a países como Irán o Rusia, generaron —según su análisis— mecanismos paralelos que fortalecen los vínculos con China. Desde circuitos logísticos clandestinos hasta acuerdos energéticos de largo plazo, estos países consolidaron esquemas de cooperación que eluden las restricciones occidentales. 

“El efecto de las sanciones fue el contrario: fortalecieron estas alianzas”, afirmó. 

Para el especialista, este escenario también evidencia un proceso de declive relativo de Estados Unidos. Aunque mantiene su hegemonía militar, enfrenta crecientes dificultades para sostener su liderazgo económico y político. “Hay torpezas en la planificación y una pérdida de capacidad para ordenar el sistema global”, evaluó. 

En ese contexto, cuestionó con dureza la política exterior del gobierno de Javier Milei, al que definió como alineado de manera “automática” con Washington y Tel Aviv. “Argentina está abandonando una tradición histórica de política exterior y cometiendo un error geopolítico grave”, advirtió. 

Entre los ejemplos, mencionó el rechazo a integrarse a los BRICS, el voto en soledad junto a Estados Unidos e Israel en organismos internacionales y la paralización de proyectos estratégicos vinculados a infraestructura y energía. 

“Nos estamos alejando de nuestros principales socios comerciales y perdiendo oportunidades de desarrollo”, señaló. 

A contramano de esa orientación, Vaca Narvaja planteó que el escenario global actual —más fragmentado y multipolar— abre oportunidades para países como Argentina, siempre que cuenten con una estrategia propia. “China tiene un plan para América Latina. Nosotros no tenemos un plan para China”, sintetizó. 

En un mundo atravesado por conflictos, tensiones energéticas y disputas monetarias, la advertencia es clara: las decisiones de política exterior ya no son meramente diplomáticas, sino estructurales para el desarrollo. 

“La Argentina podría jugar un rol clave como proveedor de energía y alimentos en un mundo inestable. Pero para eso necesita inteligencia estratégica, no alineamientos automáticos”, concluyó. 

ntrevista: Diego Leonoff 

Equipo audiovisual: Pablo Martínez Levy, Ramiro Lorenzo y Juan Alaimes 

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