Redacción Canal Abierto | La vida y obra del artista plástico César Fioravanti es la materia prima de Dinamogramas el arte de la memoria, documental dirigido por Andrea Schellemberg. El rodaje se inició durante la cuarentena impuesta a partir de la pandemia de coronavirus en 2020. La película se estrena hoy y se proyectará todos los jueves de abril en el Centro Cultural Recoleta.
“En 2020, el hijo de César Fioravanti me llamó para hacer unas imágenes de su padre. Siempre trabajo con el director de fotografía Diego Gachassin. Cuando empezamos a grabar, vimos que era muy interesante abordar la pandemia desde el lugar de los adultos mayores, esa muerte inminente que atacó especialmente a las personas mayores. Eso fue la primera instancia”, rememoró la realizadora para Canal Abierto.
Nacido en Buenos Aires en 1933, César Fioravanti fue profesor de dibujo y escultura. Figura central del arte cinético, creó los “dinamogramas”, nombre con el que bautizó a las obras que juegan con la inestabilidad óptica y se mantuvo en actividad hasta su fallecimiento, ocurrido en 2025.
A lo largo de los fotogramas del documental vemos a Fioravanti en su taller y relacionándose con su ayudante, su hijo y otros artistas con quienes monta una muestra colectiva. Allí se viven diálogos de distinta índole: desde las cuestiones cotidianas que se hablan con un familiar hasta disquisiciones con sus colegas respecto del hecho artístico.
“Después, a medida que grababa, me di cuenta de toda la producción artística de César: el arte figurativo y abstracto. Si bien es más conocido por lo que explotó en los 60, lo más rupturista , también hay muchas obras figurativas que dan cuenta de aspectos puntuales de nuestra historia social. Ahí aparecen el Falcon Verde, Malvinas, el submarino, incluso una obra sobre la misma pandemia”, desarrolló Schellemberg.
Y acotó: “Me impresionó darme cuenta de que no era un militante orgánico de la memoria, sino que lo hacía casi como un instinto de supervivencia para dar cuenta del tiempo social que le tocó vivir”.
En estos momentos, la película logra un grado de intimidad en el que quien al ve pareciera estar siendo testigo directo de esas conversaciones, sin mediadión de una cámara ni un equipo de rodaje.
“Grabamos durante mucho tiempo: esos minutos que aparecen en la película nos llevaron dos o tres horas de conversación, descartando los momentos donde se nota que están actuando. Y nosotros estábamos ahí como testigos omniscientes”, relató la documentalista.
Un dato llamativo es que a pesar de que el disparador fue la situación de vulnerabilidad ante la pandemia y la inminencia de la muerte, Fioravanti no hace otra cosa que transmitir vitalidad. Sobre este punto, la directora señaló que “cada vez que le quería hablar de la muerte inminente, él evadía. El me decía que yo era la que tenía miedo de la pandemia. Ese contrapunto de un cuerpo envejecido pero con unas ganas enormes de crear me pareció una dificultad al principio, pero después se convirtió en la potencia narrativa. La muerte es subyacente porque está en su cuerpo, pero él está siempre sujeto a la vida”.
“Todos nos olvidamos de la pandemia, pero lo que pasó con los adultos mayores –los que tenemos padres grandes estábamos especialmente preocupados por ellos– fue una forma de contar lateralmente lo que fue el COVID”, opinó Schellemberg.
Tras el cierre del montaje final de la película, sobrevino el fallecimiento del artista. “Yo terminé la película cuando él aún vivía. Ya estaba cerrada y entregada. No se podía agregar ni una placa dando cuenta de su muerte. De todas maneras, me parece que está bien así, porque responde a lo que él transmite: la resistencia a la muerte, a seguir viviendo”, reflexionó la cineasta.
Y concluyó: “Yo creo mucho en el valor de la memoria y el testimonio, al igual que él. Esta película da cuenta de su vida, que atravesó desde un lugar paralelo distintas inflexiones históricas: desde los festejos y ornamentaciones, pasando por el golpe del 55 (con obras que desaparecieron), hasta la última dictadura militar. Es una forma de hacer memoria y poner en palabras al arte como resistencia”.

