Redacción Canal Abierto | Y un día el INCAA volvió a financiar la producción audiovisual local. Pero pareciera querer aggiornarse a los tiempos y al público qjue supo viralizar sus ideas: el de las redes sociales.
El organismo anunció la apertura de un concurso pra la producción de microficciones en formato vertical. Se seleccionarán 8 proyectos a los que se le adjudicarán 30.000 dólares a cada uno. Cada ganador deberá producir 30 episodios de ente 1 y 3 minutos.
A diferencia de otras convocatorias, no se detalla el requisito de presentación de antecedentes de quienes se presenten como productores.
Cabe recordar que con la sanción de la Ley Nº24.377 se modificó la normativa vigente respecto de las pautas del fomento a la actividad cinematográfica. Uno de los puntos fue el subsidio a la producción por recaudación en boletería. El objeto era darle aire a una industria entonces en estado terminal y que necesita de presupuestos abultados para producir.
Este lanzamiento hace ruido cuando se lo compara con los postulados que los integrantes del Gobierno que se refirieron en forma despectiva a producciones fomentadas por el INCAA en tanto carecían de espectadores. También hablaron de cuidar los pocos recursos existentes cuando discontinuaron el programa.
Por las características de duración y formato, pareciera ser un producto destinado a redes sociales como Tik Tok o Instagram, ambito para el que se puede producir con presupuestos ínfimos. Y que la realidad muestra que es un espacio en expansión, sin necesidad del aporte económico.
Tampoco son espacios de fácil monetización ni proclives a la creación de una carrera autoral que pudiera en el futuro
A modo de comparación, el mismo organismo asigna 15.000 dólares, la mitad de este importe, a la producción de documentales por el programa Vía Digital. Si bien es cierto que el documental suele requerir menos dinero que la ficción, en ese caso se exige una duración no menor a 60 minutos, el doble que en este caso.
Otra diferencia entre estos dos tipos de convocatoria es que para los documentales se pide entre los requisitos un historial de antecedentes de la persona física o jurídica responsable de la producción. Nada de esto aparece en el anexo en el que se detalla el concurso.
Cabe preguntarse cuál es el legado cultural que pretende instalar el Gobierno con este tipo de producciones. Pero no debería extrañar que el INCAA establezca estas prioridades. No hay que olvidar que en medio de la polémica tras el estreno de Homo Argentum, la película de Mariano Cohn y Gastón Duprat a la que el presidente Javier Milei dedicó horas de visionado, el titular del organismo, Carlos Pirovano, confesó no haberla vista entera, sino fragmentos a través de Tik tok.

