La motosierra alcanzó a las vinchucas

Un decreto del Ministerio de Salud desmanteló el único centro de investigación para el estudio del Chagas, ubicado en Córdoba. En su laboratorio hay 42 mil vinchucas vivas que quedaron a la deriva porque los encargados de su preservación fueron despedidos.
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Redacción Canal Abierto | Como anunció Javier Milei en el foro de empresarios AmCham Summit 2026, la motosierra que “no se detiene”. Y, esta vez, alcanzó a las vinchucas.

Según alertó la Mesa Federal de Ciencia y Tecnología en un comunicado, los últimos recortes del Ministerio de Salud involucran el desmantelamiento de la Unidad Operativa de Vectores (Unove), que funciona en Punilla, Córdoba, y es una herramienta clave para el monitoreo y control de la enfermedad de Chagas en todo el país.

Las alarmas se encendieron tras el Decreto 192/26 de la cartera a cargo de Mario Lugones, en el que anunció el cierre y fusión del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias (CeNDIE-ANLIS Malbrán), el Centro Nacional de Control de Calidad (CNCC) y el Centro Nacional de Nutrición (CNN) de la ANLIS–Malbrán. El CeNDIE, creado en 1996, tenía a su cargo la Unove.

“Con más de 40 años de trayectoria (…), la Unove ha sido referente nacional en el monitoreo de la resistencia a insecticidas en poblaciones de vinchucas (información clave para ajustar estrategias de control químico), y ha desarrollado de manera sostenida capacitaciones técnicas en todo el país en manejo integrado de vectores al equipo técnico de Nación y de las 19 jurisdicciones provinciales participantes del Programa Nacional de Chagas, constituyendo un componente clave del sistema de vigilancia y control de la enfermedad de Chagas en Argentina —alertó la Mesa—. En la actualidad, la Unidad se encuentra sin funcionamiento efectivo, sin personal asignado para su sostenimiento y mantenimiento”.

Como consecuencia, en el Hospital Colonia Santa María de Punilla, sede de la Unove, las 42 mil vinchucas vivas — que forman parte del laboratorio y son vectores transmisores de la enfermedad de Chagas-Mazza—no tienen quien las controle desde el primer día de abril. Las tres personas encargadas de su preservación fueron despedidas. Se calcula que muchas podrían morir en tres meses, y es alto el riesgo de que alguna se escape.

 “No hay vinchucas infectadas en este momento, pero es un vector. Es como liberar mosquitos, se pueden infectar”, explicaron desde Punilla a Tiempo Argentino.

“El día que nos echaron nadie nos supo decir ninguna indicación. Ni de a quién dejar las llaves, ni qué hacer con las vinchucas. Además hay 79 gallinas que se usaban para alimentar vinchucas. Están encerradas en el edificio, en la parte de atrás. No hay nadie encargado de que les den agua y comida. El último día nos quedamos hasta tarde pidiendo indicaciones. Nadie respondió”, contó uno de los despedidos al diario. 

Actualmente, se estima que hay 1.500.000 de infectados de la enfermedad de Chagas en la Argentina, y afecta especialmente a los habitantes de las provincias del norte, donde se la considera endémica. Como en muchos casos es asintomática, también se cree que cerca del 70% de los infectados desconoce que la tiene, lo que suele provocar con el tiempo complicaciones cardíacas graves.

Según surge de las proyecciones presupuestarias del Gobierno para 2026, la inversión pública en Ciencia y Tecnología perforará su mínimo histórico con apenas 0,14% del PBI, el registro más bajo desde 1972.

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