Por Inés Hayes | En su XX aniversario, la Escuela de Arte Serpa, coordinada por Leandro Gutiérrez y Juan Manuel y Juan Martín Barrientos, invitó a exponer a Germán Gárgano. Hasta el 7 de mayo se puede visitar la muestra del artista en Cochabamba 2294, CABA.
Se trata de una exposición de tintas, dibujos y pinturas que continúa el decurso de la saga de estos trabajos -y otros nuevos- iniciada en el 2025 con su importante muestra en el Museo Nacional de Bellas Artes.
En esa ocasión Andrés Duprat, director del Bellas Artes decía: “Desde hace más de 4 décadas, Germán Gárgano sostiene la práctica pictórica como forma de hablar, con la mirada y el cuerpo, el universo del arte. Reflexivo, desafiante, apuntalado por un bagaje teórico en el que el psicoanálisis aparece con especial insistencia”.
En palabras de Duprat, Gárgano ha conceptualizado su trabajo -y la idea del arte en general- a contrapelo del devenir de las reflexiones estéticas en la modernidad y en la contemporaneidad.
“Su muestra presenta una serie de obras que construyen una relación de analogía entre la noción del infierno y el mundo terrenal: espacios laberínticos y carcelarios gobernados por lo siniestro. En los trabajos de Gárgano resuenan la realidad del mundo que habitamos y la potencialidad de esos otros mundos -de esos otros infiernos- que han escrito y pintado Dante o el Bosco”, dice Duprat.
Gárgano nació en Buenos Aires en 1953. Fue detenido por fuerzas parapoliciales en 1975 cuando estudiaba medicina, y liberado en 1982. Aprovechando los mínimos resquicios del régimen carcelario continuó personalmente sus estudios sobre medicina, psicoanálisis y literatura. A mediados de 1981 entró en contacto con la pintura y entabló una fructífera correspondencia con el pintor Carlos Gorriarena. Sin conocerse mutuamente, y en un intercambio complejo para eludir las prohibiciones propias del régimen carcelario, comenzó sus estudios con él, que luego continuó al salir en libertad.
En 1984 expuso por primera vez y luego, Loreto Arenas, de intensa actividad con pintores de los ‘80, se ocupó con especial dedicación de su obra, y luego organizó con Margarita Crawford su primera exposición individual en la Galería Arenas-Crawford (1989).
En 1986 obtuvo el Primer Premio de Pintura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en 1995 y en 1997 el Primer Premio del Salón Nacional del Mar (Mar del Plata). Entre 1991 y 2004 expuso en el exterior en la CDS Gallery de Nueva York, dirigida por Clara Diament Sujo y en 2011 dos de sus obras ingresan a la colección del Flint Institute of Arts (Michigan, Estados Unidos). En noviembre de 1991 el Museo Nacional de Bellas Artes adquirió para su colección su obra “El Réquiem” (acrílico s/tela, 1,80 m x 2 m). En 1993 se instaló su amplio Mural Cerámico (120 cm × 500 cm) “Santuario”, en la estación Pueyrredón de Subterráneo (línea B).

