Redacción Canal Abierto | El modelo económico de Milei hace agua por arriba -con el cierre masivo de industrias y comercios, el crecimiento del endeudamiento externo y una inflación que a pesar del ajuste salvaje no puede controlar- pero cruje por abajo, con ingresos planchados y un crecimiento sin precedentes del endeudamiento de las familias.
Aunque la problemática no pide mucha estadística porque se palpa en el cotidiano, se habla de que atravesamos los niveles de morosidad más altos de los últimos 20 años y que 7 de cada 10 argentinos y argentinas están endeudados.
“El endeudamiento se transformó en el gran drama nacional”, apunta Luci Cavallero, socióloga, referente de Ni Una Menos y de Movida Ciudad, dos organizaciones que desde hace años estudian la cuestión desde los feminismos y que realizan un trabajo de asesoría y acompañamiento a personas ahorcadas por las tarjetas, las billeteras virtuales y los prestamistas.
En una entrevista con Canal Abierto, cuenta que en ese recorrido, allá por 2018, tras la vuelta del Fondo Monetario Internacional durante el macrismo, identificaron un cambio cualitativo en la toma de préstamos. “Empezamos a ver un endeudamiento que no es una opción, no es transitorio, no es circunstancial, que empieza a destinarse para comer, para comprar medicamentos. Es deuda para subsistir”, explica.
Otro hito en ese proceso que viene de arrastre, señala, fue la pandemia y la irrupción de las billeteras virtuales, que rápidamente empezaron a ofrecer créditos.
“Ahora estamos en un tercer nivel, que es este endeudamiento producto de tres fenómenos estructurales: por un lado, la política de desregulación del ministerio Sturzenegger, que es un pilar básico del modelo de Milei. Desregular y “liberar”, entre comillas, los precios básicos de la economía, como Internet, salud, educación, alquileres. El segundo fenómenos es tener los salarios planchados, o creciendo por debajo de la inflación. Y el tercero son las tasas de interés absolutamente desreguladas”.
“Es la ley de la selva”, grafica. “El Banco Central no pone una tasa de referencia y hoy los bancos cobran lo que quieren. Las billeteras virtuales hacen lo que quieren y estamos en un esquema de usura generalizada”.
A pesar de ese panorama, el endeudamiento se vive como un drama individual que genera culpa, agrava la salud mental y se tiende a ocultar, advierte Clarisa Gambera, secretaria de Género y Diversidad de ATE Nacional.
Ante esto, desde el sindicato de estatales definieron abordar la cuestión como un problema sindical. En primer lugar, a partir de una encuesta federal sobre endeudamiento que trabajaron de forma articulada con Movida Ciudad.
“El otro día estábamos en la charla en el PAMI presentando la encuesta. Y surgía de nuevo que la gente cree que es mala administrando, que hizo algo mal. Entonces, hay un primer momento de mucho ocultamiento. En general, cuando el tema nos llega a nosotros, a los delegados y delegadas del sector, la cosa ya está desmadrada, los compañeros están con la soga al cuello. Entonces, hacer una encuesta nos permite recabar información para pensar la paritaria, pero también, para sacar el tema del ámbito privado, de lo doméstico, como alguna vez hicimos desde los feminismos con el cuidado o con la violencia”, plantea.
“Y también –subraya- para discutir al interior de nuestras organizaciones por qué la deuda es un tema sindical”. En la actualidad, sostiene, “no hay manera de hablar de salario o pensar una paritaria sin pensar en deuda.”.
“Hay estrategias posibles”
Ante un contexto en el que, como denuncian las activistas, avanzan distintas prácticas de “abuso financiero”, incluida la toma como parte de pago de porcentajes cada vez más importantes del salario, lo que empuja a situaciones de angustia muy importantes, la propuesta desde ATE, Ni Una Menos y Movida Ciudad es encarar salidas colectivas.
En primer lugar, desde el acompañamiento. “Estamos encarando distintas situaciones con un acompañamiento militante: yendo, haciendo un trabajo artesanal, encontrando formas de responder de los reclamos, maneras de entrar en reestructuraciones que sean beneficiosas para las personas y también, cuando eso llega a una instancia legal, tratando de armar un esquema de acompañamiento jurídico”.
“La idea –afirma Cavallero- es que mientras luchamos por derribar las condiciones estructurales que nos llevan a la deuda, mientras luchamos por programas de desendeudamiento en el ámbito legislativo, en el ámbito ejecutivo, mientras politizamos la deuda, nos acompañamos. Porque la transformación que queremos empieza ahora”.
En el Congreso nacional hay unos 18 proyectos de ley en danza, de distintos bloques, que se ocupan de la problemática. En efecto, Cavallero participó en una reunión de comisiones como expositora experta. Además, Gambera cuenta que, a nivel federal, en cada provincia, también surgen respuestas. “Las compañeras me traían una experiencia de docentes de Santa Cruz. Los compañeros de San Luis de ATE están intentando avanzar en la Legislatura con una Ley de Desendeudamiento para los estatales de esa provincia. Hay un proyecto en La Pampa que discute con el Banco provincial un proyecto destinado a los trabajadores provinciales”.
O sea, “hay estrategias posibles”. “Las tienen que tomar los sindicatos y la política para iniciar procesos de desendeudamiento, porque es una situación que es muy grave y que, si no, va a explotar”, advierte.
Entrevista: Elisa Corzo
Equipo audiovisual: Juan Alaimes, Pablo Martínez Levy, Ramiro Lorenzo y Nahuel Croza
