Redacción Canal Abierto | La periodista y exdiputada Patricia Walsh declaró hoy en el juicio a seis militares acusados por un operativo represivo ocurrido el 29 de septiembre de 1976 en una vivienda ubicada en la calle Del Corro, en el barrio porteño de Villa Luro, durante la última dictadura. De acuerdo con la acusación, el procedimiento —dirigido contra dirigentes de la organización Montoneros— culminó con el homicidio de cinco personas y el secuestro de otras cuatro víctimas.
Una de las asesinadas fue María Victoria Walsh, hija del célebre escritor Rodolfo Walsh y hermana de Patricia.
En la audiencia de hoy, la mujer, histórica luchadora y referente del movimiento de derechos humanos, dio un extenso testimonio con detalles impactantes sobre la historia de su familia y en particular sobre la matanza investigada en este juicio y varios hechos que lo rodearon.
Entre otras cosas, contó cómo se enteraron del operativo homicida, cómo tuvieron que proteger a su madre tras el asesinato de Vicky, cómo recuperaron el cuerpo al que le habían robado las pertenencias de oro, y cómo pudieron hacer el funeral. También narró la estrategia para recuperar a Victoria Costa Walsh, la pequeña hija. Además, el reencuentro con Rodolfo y su compañera Lilya Ferreyra: “Fue la última vez que lo vi”.
“Mi preocupación principal pasó a ser dónde estaba mi sobrina, mi hermana vivía sola con su hijita en una situación de plena vulnerabilidad, vivíamos aterrorizados”, comenzó contando.
“Mi hermana era una militante de Montoneros y estaba yendo con su hijita de una casa a la otra, no tenía un domicilio fijo, pero su domicilio legal era el de mi madre, así que también sentí mucho miedo por ella, Elina Tejerina de Walsh”, describió.
Sobre el terror de los años de oscuros, recordó: “Yo era periodista, mi compañero, mi hermana, mi padre, éramos todos trabajadores de prensa, pertenecíamos todos a la Asociación de Periodistas de Buenos Aires, APBA, era un gremio que estaba sufriendo enormemente con desapariciones diarias, porque la dictadura pretendía impedir que circulara la información”.
“En Montoneros –detalló sobre María Victoria- tenía asignada tareas de prensa, pertenecía a un secretariado nacional y en ese grupo era responsable de la prensa sindical, y había llegado a ocuparse de ese tema porque era periodista, ya había trabajado en la revista Primera Plana, había sido responsable de la sección Ciencia y Técnica por su formación educativa ya que había estudiado Medicina en la facultad. Luego de Primera Plana pasó al diario la Opinión, donde fue electa delegada sindical”.
“En ese rol se reunía periódicamente con compañeros como los que fueron asesinados ese día en la calle Corro. Yo no conocía la casa ni a los compañeros que estaban con ella, salvo a Ismael Salame porque era un dirigente conocido a nivel nacional”, agregó.
Es uno de los juicios que sigue en vivo La Retaguardia.
Los acusados son el capitán Danilo Antonio González Ramos; el teniente primero Carlos Alberto Orihuela y los tenientes Ricardo Grisolía, Gustavo Antonio Montell, Guillermo César Viola y Héctor Eduardo Godoy, todos exintegrantes del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 101 del Ejército Argentino, unidad que al momento de los hechos se encontraba bajo la órbita de la Zona 1 y dentro de aquella, en la Subzona Capital Federal.
El operativo
El juicio por la denominada “Masacre de la calle Corro” aborda los hechos que tuvieron como víctimas fatales —todas integrantes del Secretariado Político Nacional de Montoneros— a Alberto José “Tito” Molina Benuzzi, María Victoria “Vicky” Walsh (hija del escritor Rodolfo Walsh), Ignacio José Bertrán, Ismael “Turco” Salame y José Carlos “Tucu” Coronel.
La investigación también determinó que, en el marco del operativo, fueron detenidos ilegalmente Lucy Matilde Gómez de Mainer, Juan Cristóbal Mainer, Maricel Marta Mainer y Ramón Alcides Baravalle, quienes permanecieron cautivos en distintos centros clandestinos de detención antes de recuperar su libertad.
Las víctimas fueron alojadas inicialmente, por el término de 15 días, en el centro clandestino de detención “El Vesubio” y luego trasladadas a dependencias de la Superintendencia de Seguridad Federal, conocidas como “Coordinación Federal”. Desde allí, Maricel Mainer y Ramón Baravalle fueron liberados el 1° de noviembre de 1976, mientras que Lucy Gómez y su hijo Juan Cristóbal Mainer fueron trasladados a la Unidad 2 de Devoto del Servicio Penitenciario Federal (SPF) hasta que recuperaron su libertad, años más tarde.
En la casa donde se hizo el operativo también se encontraba la pequeña hija de María Victoria Walsh, quien, tras ser retirada de una comisaría, fue restituida a sus abuelos paternos.
Además, al referirse al tipo de intervención atribuida a los imputados, el fiscal indicó que “la colaboración del personal del GADA 101 —y sobre todo de quienes detentaban cargos de menor entidad dentro de la Jefatura de Área—, no puede comprender más que un eslabón dentro del procedimiento efectuado, por lo que la atribución de los hechos, lo será en carácter de cómplices secundarios”.

