Redacción Canal Abierto | En la última semana, China se convirtió en el epicentro de la política mundial. Es que en ese lapso Beijing fue testigo de las visitas que cumbres en las que el presidente Xi Jinpinng recibió a sus pares de los países con los que comparte el peso de ser las tres principales potencias mundiales: el estadounidense Donald Trump y del ruso Vladimir Putin.
En este tablero de tres jugadores, el gigante asiático se consolida como eje diplomático y económico, al tiempo que profundiza su alianza estratégica con Moscú.
Fernando Huanacuni fue Canciller de Bolivia durante el gobierno de Evo Morales (2017-2018), actualmente es coordinador de Runasur (el bloque de organizaciones sociales fundado por Evo Morales) y se encuentra actualmente en ese país donde participa de una conferencia internacional sobre cultura. Desde allí, en diálogo con Canal Abierto, ofreció su mirada sobre el impacto de las cumbres, el nuevo rol de los BRICS y la crisis política que sacude a Bolivia.
La expectativa generada por las visitas consecutivas de los mandatarios estadounidense y ruso no fue menor. Para Huanacuni, lo ocurrido en Beijing marca un punto de inflexión en la diplomacia global. El ex canciller sostuvo que, tras recibir a Trump y Putin en menos de una semana “la expectativa en China es muy grande”.
Y subrayó que “es una etapa especial en el mundo, de reordenamiento geopolítico, y China se ha convertido en el eje diplomático internacional”.
El diplomático observó con atención el carácter inédito de la visita de Trump, quien no viajó solo. Su comitiva incluyó a representantes de las principales multinacionales estadounidenses. Esto revela, a su juicio, el nuevo centro de gravedad del comercio mundial. Sobre este punto, Huanacuni señaló que “China no está de acuerdo con las políticas de Trump porque rompió la diplomacia internacional y provocó guerras que afectan a Irán y al comercio mundial. Pero su visita despertó mucho interés. No vino solo con su staff, sino acompañado de grandes multinacionales de Estados Unidos. Eso demuestra que cualquier decisión comercial internacional pasa por el consenso y la definición de China”.
En contraste, la recepción a Vladimir Putin tuvo una calidez que refleja la profundidad del vínculo entre Moscú y Beijing. Huanacuni subrayó que no se trata de una relación diplomática ordinaria, sino de una asociación estratégica integral que abarca aspectos militares, energéticos y comerciales. Afirmó que “el pensamiento chino y el ruso tienen afinidad por cercanía territorial y coincidencia ideológica. China y Rusia mantienen una asociación estratégica integral, no una relación diplomática normal. Por ejemplo, ante la crisis del Estrecho de Ormuz, Rusia ofreció a China un canal especial para garantizar la llegada de combustible”.
El pueblo chino, según describió el exdiplomático, vive este momento con enorme expectativa. “Sabe que hay un reordenamiento geopolítico y que China juega un rol de equilibrio. Frente a la imprudencia diplomática de Estados Unidos, China se mantuvo firme con respeto a la comunidad internacional. Hoy ya no se habla del G7, sino del G3: China, Rusia y Estados Unidos. Estas reuniones no son protocolares: definen la nueva perspectiva mundial en tecnología, comercio y otros aspectos”, indicó Huanacuni.
Más allá de la coyuntura diplomática, Huanacuni destacó los cimientos sólidos que explican el ascenso chino. El ex Canciller sostuvo que “China invirtió fuertemente en educación. Hoy hay empresarios jóvenes con gran preparación y visión internacional. Sus inversiones no están solo en China, sino en América Latina, África, Asia, Europa e incluso Estados Unidos. En inteligencia artificial y desarrollo tecnológico, China lidera a nivel mundial. China resolvió la extrema pobreza, aunque tiene otros temas pendientes. La perspectiva económica es muy positiva. La gente está feliz, lo que refleja una buena gobernanza”.
El reordenamiento global no es un fenómeno ajeno a América Latina. Por el contrario, Huanacuni advierte que la región está en la mira de las grandes potencias, pero con una diferencia sustancial respecto de décadas anteriores: hoy existen alternativas reales a la hegemonía estadounidense. El ex Canciller planteó que “hace 5 o 10 años el escenario era distinto. Hoy los BRICS Plus son el nuevo espacio de integración y definición del comercio internacional. China ya no es un país en vías de desarrollo, es una potencia principal, igual que Rusia”.
El concepto de “Sur Global”, explica, ha dejado de ser una mera descripción geográfica para convertirse en un posicionamiento político que excluye la tutela de Estados Unidos y Europa. Huanacuni afirmó que “alrededor de los BRICS se agruparon los países del ‘Sur Global’. Y el Sur Global ve con esperanza este reordenamiento, porque puede encontrar aliados como China para hacer negocios de beneficio mutuo. La filosofía china es ‘todos tenemos que ganar’, sin imposición ni condicionamiento, a diferencia de Estados Unidos”.
Sin embargo, el ex Canciller lanza una advertencia: el debilitamiento relativo de Estados Unidos no es necesariamente una buena noticia para América Latina. Por el contrario, cuando la potencia del norte siente que pierde influencia, tiende a reaccionar con mayor agresividad sobre su “patio trasero”. Huanacuni sostuvo que “Estados Unidos está perdiendo influencia y por eso acude a China para nuevos consensos. Para nosotros es peligroso: cuando el león está herido, hace más daño”.
“Trump relanzó la Doctrina Monroe como ‘Doctrina Donroe’, basada en soberbia, neocolonialismo y racismo. Lo ocurrido con Venezuela y en otros países muestra que, cuando el imperio ve mermada su influencia, retiene por la fuerza su ‘patio trasero’. Pero cuidar ese espacio no significó nunca beneficio para Latinoamérica: hay dos siglos de experiencia de saqueo y daño a la democracia”, agregó Huanacuni. Y remató: “Es lo que pasa hoy en Bolivia”.
Bolivia: crisis de gobernanza y lucha popular
Esta conversación con Huanacuni se produce en momentos en que Bolivia atraviesa una de las crisis políticas y sociales más agudas de los últimos años. Desde hace tres semanas, campesinos, mineros y la Central Obrera Boliviana (COB) mantienen bloqueos de caminos en todo el país, exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira.
La crisis tiene múltiples dimensiones: económica, por el desabastecimiento y la caída de las reservas; política, por la fractura del movimiento oficialista; y social, con una movilización popular que no cede. El gobierno ha denunciado la situación ante la Organización de Estados Americanos (OEA) como una amenaza al orden democrático, mientras que Estados Unidos manifestó su respaldo al mandatario y advirtió sobre una “crisis humanitaria” derivada de los bloqueos.
Para Huanacuni, esta crisis no es un accidente, sino el desenlace de un proceso que se inició con el golpe de Estado de 2019 contra Evo Morales y que se profundizó con la posterior “traición” de quienes debían defender el proceso de cambio.
El excanciller propuso retroceder “al proceso de cambio, con grandes resultados: Bolivia lideraba el crecimiento regional con 4.5% anual. El golpe de Estado de 2019, gestado por Estados Unidos y la derecha internacional, cortó ese proceso”. Aseveró que “desde 2019, Bolivia estuvo en manos de la derecha. Aunque se ganó en 2020, la traición de Luis Arce al proceso de cambio favoreció a la derecha. Las elecciones del año pasado no fueron libres: no participó el pueblo, satanizaron a Evo Morales y proscribieron la participación directa”.
El exxcanciller es implacable a la hora de referirse al actual presidente, Rodrigo Paz Pereira, a quien define como un representante de una “izquierda de café”, desvinculada de las luchas populares y de las demandas indígenas.
Huanacuni afirmó que “Rodrigo Paz viene de una ‘izquierda de café’, de clase media alta, que no conoce al pueblo trabajador ni a los pueblos indígenas. En 6 meses sólo mostró alianza con Estados Unidos y con intereses económicos de terratenientes. Por eso el pueblo está movilizado contra el Gobierno y contra esa imposición. Bolivia atraviesa una crisis de gobernanza y mal manejo. La intención de privatizar intereses del pueblo genera descontento. Hoy las calles exigen no sólo cambio de gabinete, sino la renuncia de Rodrigo Paz”.
En este contexto de conflictividad, Huanacuni lanza una grave acusación contra el gobierno de Javier Milei. Según su testimonio, habría un envío de material logístico y bélico hacia Bolivia bajo la apariencia de ayuda humanitaria. El ex Canciller recordó que “en el golpe de Estado de Jeanine Áñez, el gobierno argentino envió material logístico para la represión policial. Hoy hay denuncias de diputados de que, con pretexto de ayuda humanitaria, no solo llega alimento sino material logístico para reprimir al pueblo. Ese material bélico tiene efectos catastróficos. Es una intromisión, y más indignante cuando en Argentina se niega dinero para salud pero sí hay para mandar armamento”.
A pesar del adverso panorama, la figura de Evo Morales sigue siendo un eje central de la resistencia para los sectores que Huanacuni representa. El excanciller asegura mantener contacto con el exmandatario y describe su situación como de persecución sistemática. Sostuvo que “desde 2019 hay persecución incesante contra Evo Morales porque es un líder de peso internacional. El imperio ve su influencia como una amenaza y desató una criminalización, con intención incluso de quitarle la vida. Eso continúa: el temor es que Evo vuelva a gobernar Bolivia. Por eso lo satanizan y niegan la participación del pueblo y de líderes como él”.
Frente al cierre de espacios institucionales y la cooptación de los gobiernos por intereses foráneos, el excanciller propone una salida desde abajo: la articulación popular transnacional. En ese sentido, destaca el rol de Runasur, la organización impulsada por Evo Morales que reúne a movimientos sociales de todo el continente.
Sobre este punto, Huanacuni señaló que “la diplomacia de los pueblos creó varios espacios de integración. Runasur es uno muy importante que deberíamos fortalecer. Ante la ausencia de espacios de integración desde los gobiernos, se abrieron espacios desde los pueblos, trabajadores, mujeres, jóvenes y pueblos indígenas para articular esta lucha trascendental. No es solo cuestión de presencia, es cuestión de vida para todos nosotros”.
Y concluyó: “al pueblo le queda mantener la lucha, pero articulada. Latinoamérica es rica en recursos naturales, tierras fértiles y recursos estratégicos que pueden darle buen posicionamiento en el nuevo orden mundial desde el Sur Global”.

