Redacción Canal Abierto | A medio siglo de su desaparición, el cine militante de Raymundo Gleyzer no es reliquia ni recuerdo. Es semilla. Por eso, este 27 de mayo, decenas de salas en todo el país y en el extranjero se suman a la convocatoria “Sembramos a Raymundo”: una red federal de proyecciones simultáneas que busca hacer germinar su obra en los barrios, las fábricas y las universidades.
Nacido en 1941, estudió cine en La Plata pero viajó a Brasil atraído por el Cinema Novo. Allí filmó su primer corto: La tierra quema (1964). Fue cronista de Telenoche y el primer periodista argentino en filmar Malvinas (1966). Identificado con las corrientes revolciionarias de los 70, fundó el Cine de la Base cuyo lema afirmaba que “Nuestro compromiso no es con el cine, sino con la Revolución”. Sus películas clave: México, la revolución congelada de 1971, Los traidores de 1973, y el corto Me matan si no trabajo y si trabajo me matan de 1974. También fue el ojo tras la cámara de los comunicados audiovisuales del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
“Raymundo Gleyzer fue parte de una generación de hombres con un coraje único, con una lucidez y un compromiso realmente fuera de serie. Sus películas tienen una actualidad tremenda. Si uno ve Los traidores, puede ver hoy el desastre de una burocracia sindical de espaldas al pueblo”, sostiene en diálogo con Canal Abierto Cynthia Sabat, coautora junto a Juana Sapire, viuda de Gleyzer, de Compañero Raymundo.
Y apunta que “si se ve Me matan si no trabajo y si trabajo me matan, ve la olla popular, los obreros de Insud contaminados con saturnismo, y al diputado Ortega Peña diciendo que solo el pueblo salvará al pueblo. Cada película de Gleyzer nos trae al presente formas de lucha y nos liga las luchas del presente con las del pasado. Por eso es importantísimo que las películas, restauradas gracias al INCAA, las puedan ver las nuevas generaciones, se puedan apreciar y debatir».
A partir de esa vigencia, el Foro Audiovisual de la Provincia de Buenos Aires lanzó “Sembramos a Raymundo”. Se trata de una convocatoria lanzada para que salas de cualquier lugar del país se anoten y pasen películas de Gleyzer durante el día de mañana. “Llegamos a 50 salas confirmadas en 10 provincias argentinas, más sedes en San Sebastián y Santiago de Compostela. Así que nos parece la mejor de las ideas para un homenaje”, revela Sabat
Y aventura que “la idea original del Cine de la Base, que era conformar cines en diferentes ciudades del interior para replicar funciones y debates, gracias a la era digital se puede cumplir hoy. Cada espacio que se anotó recibió un link de descarga de la película que solicitó. Algunos pidieron cortometrajes, otros Los traidorse, la que cada espacio elige para pasar.»
Además de estas proyecciones diseminadas por distintos espacios, a las 17 horas el Cine Gaumont (Rivadavia 1635, CABA) será la locación para el acto central del que participarán organizaciones como CDC, ADN, DIC, DOCA, DocuDAC, PCI, RDI, RAD, Foro Audiovisual PBA, Centro de Estudiantes de la ENERC, Cine Argentino Unido y Unidxs por la Cultura. En esta ocasión, la obra elegida es Los traidores.
Entre las proyecciones en el AMBA se encuentran las de DAC (Vera 559, a las 13) donde se verán cortos de Gleyzer y el documental Raymundo (Molina y Ardito), con charla de familiares y amigos. A las 19, en la Sala Norita Cortiñas del Hotel Héctor Quagliaro de ATE (Moreno 2654) se verá Nuestras Islas Malvinas y Me matan si no trabajo…, presentada por Cynthia Sabat junto a directores de cine. Al mismo horario, pero en la pantalla el Cine Select de La Plata (Pasaje Dardo Rocha, calle 50 entre 6 y 7) se verá La tierra quema, Swift, uno de los registros para el ERP y Las AAA son las tres armas, realizada sobre la base de la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar de Rodolfo Walsh por los integrantes del Grupo Cine de la Base en el exilio en 1977, tras la desaparición de Gleyzer.
También habrá funciones en Luján, Quilmes, Lanús, Florencio Varela, Claypole, Monte Grande, La Plata, Morón, José C. Paz, Marcos Paz, Olavarría, Santa Teresita, Mar del Plata, Rauch, Tandil, y también en CABA, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Catamarca, Misiones, Tucumán, Chaco, La Rioja y Neuquén. Se puede consultar la programación completa en este link.
Este homenaje no coincide sólo con el medio siglo de la desaparición del cineasta. También lo hace con un gobierno con objetivos políticos, económicos y sociales alineados con los de la dictadura que desapareció a Gleyzer y que ha puesto a la cultura nacional y al cine en particular como un enemigo al que le ha declarado la guerra y cuyo aniquilamiento pretende.
Al respecto, Sábat plantea que “el cine argentino pasa por un momento límite. Carlos Pirovano, director del INCAA mileísta, retiene los fondos desde que comenzó la gestión. La ENERC está en paro por tiempo indeterminado por ajustes salariales. El INCAA borró el nombre de Gleyzer de donde pudo: no están más sus películas en Cinear, y le cambiaron el nombre al concurso federal por el de Manuel Antín, sin consulta. El borramiento es indiscutible. Frente a eso, la reacción de los cineastas.»
El 27 de mayo de 1976, Raymundo Gleyzer fue secuestrado en Buenos Aires por la dictadura cívico-militar. Desde 2001, cada 27 de mayo es el Día del Documentalista en su honor. Tenía 34 años. Su cuerpo nunca apareció. Pero a medio siglo, su obra continúa vigente como denuncia de las injusticias y como escuela para nuevas generaciones de documentalistas comprometidos con su tiempo.

