“Cuarto Oscuro”, una película sobre la legendaria banda de rock Humano Querido

El film del artista plástico Rocke Oviedo cuenta la historia del grupo musical de Lanús surgido en 1996 con un cruce de animaciones, actuaciones y psicodelia. Aparecen Eduardo de la Puente, Pipo Cipolatti y Tino y Gargamuza, entre otros. El jueves 2, en el Gaumont.
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Por Inés Hayes | Cuarto oscuro, la ópera prima del artista plástico Rocke Oviedo, cuenta la historia de la mítica banda de rock de Lanús Humano Querido y lo hace con animaciones (dibujos animados), música, actuaciones, poesía y psicodelia. El humor y la música recorren la hora que dura la película. Pero también puede verse como una sátira social sobre el momento que atravesamos como humanidad. Se puede ver el jueves 2 y el sábado 4 de julio a las 20 en el Gaumont (Rivadavia 1635, CABA).

Protagonizada por Sergio “Resorte” Scarone y Tomás Giordano, líderes de Humano Querido, cuenta con las participaciones estelares de Eduardo de la Puente, Pipo Cipolatti, Guadalupe Cuevas, Gabriel Mariotto y Tino y Gargamuza (del dibujante Gabriel Marchesini).

En esta entrevista con Canal Abierto, el director asegura que “Humano Querido forma parte de una pléyade de artistas, profesionales, intelectuales y comunicadores que orbitan en diferentes lugares y actividades, es un auténtico colectivo”.

-La idea de hacer la película surgió naturalmente, casi como una necesidad. Resulta que en el año 2020 aproximadamente me contacté con “Resorte” Scarone con la intención de pedirle permiso para hacer una animación sobre el tema Los problemas psíquicos del policía, una desopilante canción que  Humano Querido grabó hace como 30 años atrás junto al Mosca, de Dos Minutos y Ricky Espinosa, de Flema. Yo en ese momento recién estaba empezando a experimentar con la animación y me resultaba muy divertido y motivador poder hacer un relato visual sobre esa canción.

Resorte me dijo que me daba permiso. Al final les mostré el resultado a los muchachos de Humano Querido y les gustó ¡Y me encargaron hacer un videoclip para un EP que estaban por editar! No podía creer que una banda que yo admiraba me contratara para hacer un videoclip… Después de terminado el primer videoclip me pidieron otro. Y un tercero. El EP tiene cinco temas. Los convencí de producir los últimos dos temas y les propuse la posibilidad de que se junten en una especie de full álbum fílmico, con separadores contando pequeñas historias. Dediqué cuatro largos años a realizar los videoclips, con técnicas de animación tradicional y experimental, con stop motion, cromas, efectos visuales y otras técnicas que iba incorporando a medida que avanzaba el trabajo (prácticamente aprendí a usar los programas mientras hacía el trabajo). En el proceso de unificar y darle continuidad al relato, conseguir locaciones, vestuario, personajes célebres para interpretar algún papel, la película fue tomando vuelo y cierta ambición descabellada y ruinosa.

-Los vi por primera vez en mi juventud, durante un festival en una plaza de Burzaco, donde tocaban con otras bandas muy buenas. Era una de las primeras veces que veía música en vivo. En ese entonces tenían una presencia en escena muy teatral, colorida, llena de glamur y bailarinas. No pude olvidarlos. Años después los volví a encontrar en un pub, con una estética totalmente diferente y otras canciones, pero con la misma energía desbordante.

Durante el proceso de producción de la película llegué a conocerlos personalmente, especialmente a “Resorte” Scarone y a Tomás Giordano, miembros fundadores de la banda. Son una dupla creativa muy particular. Resorte es un artista intuitivo, ecléctico y caótico, una especie de juglar o trovador trashumante. Giordano, en cambio,  es un músico metódico y perfeccionista. Un auténtico caballero burgués. Son como dandis del conurbano.

-En mi experiencia aporta muy poco, porque es un lenguaje completamente diferente. Tuve muchos problemas a la hora de dirigir las cámaras. Afortunadamente la pericia de los camarógrafos fue salvadora. La iluminación es otro asunto delicado, en algunas escenas resultó un verdadero problema.

Pero como desde un inicio la película buscó un lenguaje desde la plástica. No podría decir que soy cineasta, es una película hecha por un artista plástico.

Particularmente me siento cómodo con la manera de componer que tengo desde la pintura, pero a la hora de filmar una escena con actores me resultaba muy limitante. Mi tendencia siempre era plantear escenas teatrales, con cámara fija, cierta búsqueda de equilibrio.

-Así es. Cuarto oscuro pudo materializarse a partir del esfuerzo conjunto de mucha gente. Comenzamos a financiarla con el apoyo de Tomás Giordano, que además de ser el trompetista de la banda y actuar en la película, nos ayudó como sponsor. La Librería Giordano es una verdadera institución histórica en Lanús, ahí solían reunirse artistas, escritores, periodistas y vagabundos varios durante los noventa.

También contamos con el apoyo de los amigos y seguidores de la banda, que a manera de pequeños mecenas compraron la película para verla en la intimidad de sus casas cuando ya estaba casi lista, sus nombres aparecen en los créditos. Su ayuda fue fundamental para afrontar los gastos de inscripción en los festivales.

Durante las últimas gestiones tuvimos el apoyo de SHIEN Records, una productora que edita y masteriza a muchos músicos de zona sur.

Además, el espíritu colaborativo fue fundamental en los asuntos cotidianos: El vestuario, la escenografía, la asistencia técnica y un sinfín de pequeñas minucias.

Humano Querido forma parte de una pléyade de artistas, profesionales, intelectuales y comunicadores que orbitan en diferentes lugares y actividades, es un auténtico colectivo, una vanguardia.

-Totalmente. La película tiene una serie de posibles metatextos que tienen que ver con la alienación informativa de la urbanidad contemporánea, los vicios, excesos y debilidades de los artistas, la frustración, la urgente necesidad de comunicarse en un mundo aturdido e indiferente. La necesidad de comunicarse en un mundo donde los medios de comunicación se multiplican. Hay un montón de medios, redes sociales, canales, radios, streamings; pero de alguna manera la comunicación no sucede, los mensajes no llegan. Y aquí estamos, tratando de divertirnos a pesar de todo, en un vértigo de pantallas, palabras, datos, agendas plagadas de actividades que seguramente naufragarán en un bochorno de malentendidos.

Particularmente me resultaba atractivo contar una historia protagonizada por “perdedores”. Eso de “un conjunto musical signado por el fracaso” me pareció un verdadero germen de heroísmo. Y en cierta manera la película es una apología del fracaso. En estos últimos años me parece estar viendo una especie de fantasía social donde todo el mundo quiere ser exitoso. El culto al dinero y al individualismo parece ser el paradigma dominante.

Y nosotros preferimos pararnos en la vereda de enfrente.

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