Publicada originalmente el 29 de junio de 2026
Redacción Canal Abierto | No es la primera vez que el Ministerio de Educación de la Ciudad, bajo la batuta de Mercedes Miguel, aplica la tijera sobre la educación pública. Pero el caso del Instituto Superior de Tiempo Libre y Recreación (ISTLyR) tiene una particularidad que lo vuelve sintomático: están cerrando la mitad de las comisiones de la única tecnicatura en Recreación que forma profesionales para las propias políticas socioeducativas del Gobierno porteño.
La medida fue comunicada a fines de mayo a través del gerente Operativo de la Agencia de Habilidades para el Futuro, Gustavo Álvarez, y la directora de Educación Técnica Superior, Adriana Frega e implica que a partir del segundo cuatrimestre de 2026 se reducirán las cursadas al 50%. Pasando en limpio, 25 docentes quedan sin trabajo y cientos de estudiantes ven comprometidas sus trayectorias educativas.
El argumento oficial es la caída de la matrícula. Pero desde la Asamblea de Docentes, Estudiantes y Graduades del ISTLyR advierten que se trata de una trampa: es el propio Gobierno de la Ciudad el que generó las condiciones para que baje la inscripción y ahora usa ese dato como excusa para ajustar.
“Ellos se justifican con que es baja la matrícula, pero a la vez es baja porque hace años que pusieron un examen de ingreso que supuestamente no es excluyente, pero que implica tener conexión a internet, un dispositivo electrónico y tiempo. Eso ya baja un montón”, explica Eloisa Mirelmann, estudiante del ISTLyR e integrante de la Asamblea, en diálogo con Canal Abierto. Y agrega que “de 100 preinscripciones por cuatrimestre, después llegan a rendir el examen 40 personas. Ahí hay un filtro fuerte que hizo el gobierno de la Ciudad”.
Pero el cerrojo no termina ahí. La comunidad educativa denuncia que el GCBA también limitó la difusión de la oferta educativa en escuelas y espacios mediático-digitales, y que hace poco trasladaron al instituto del área de Educación Técnica Superior a una dependencia llamada “aprendizaje a lo largo de la vida”, lo que afectó aún más su visibilidad institucional.
El ISTLyR no es cualquier instituto. Tiene 40 años de historia, está ubicado en el barrio de Recoleta y es el único espacio público y gratuito de la Ciudad que forma técnicos en Tiempo Libre y Recreación, además de ofrecer las tecnicaturas en Pedagogía y Educación Social, y Comunicación Social orientada al Desarrollo Local. Sus egresados son los más de 2.000 profesionales que trabajan en jugotecas, colonias de vacaciones, programas socioeducativos como La Casa del Niño, Puertos Pibes, y en iniciativas de salud comunitaria y desarrollo integral con infancias, juventudes, adultos mayores y personas con discapacidad.
“Es una contradicción enorme: el propio gobierno porteño abre búsquedas laborales para técnicos en recreación, los necesita para sus programas, pero después nos quiere achicar la carrera. Ahí hay una intención política y pedagógica. Están achicando carreras que tienen que ver con el pensamiento crítico, con el trabajo comunitario, con la conciencia sobre el tiempo libre. Y al gobierno actual eso no le gusta”, sostiene Mirelmann.
Queda para la interpretación individual de si el gobierno portaño extenderá a esas políticas públicas la lógica que aplica a las comisiones: no difunde la inscripicón, como no hay inscripciones cierra comisiones, como hay menos comisiones egresan menos profesionales. ¿Cómo hay menos profesionales se cierran los programas? Continuará.
Lo que está en juego, entonces, no es solo un recorte de comisiones. Es una disputa por el sentido de la formación. Desde la Asamblea señalan que el discurso de la “eficiencia” y la “meritocracia” encubre una decisión ideológica: desfinanciar la educación pública y desmantelar las carreras que forman profesionales con perspectiva territorial y compromiso social.
“En la carrera de Recreación trabajamos con el juego para lograr una conciencia sobre el tiempo. En un contexto de precarización laboral y preempleo, eso es casi imposible, pero lo seguimos militando. Hay materias teóricas y prácticas que tienen que ver con la política, con cómo intervenir en nuestros ámbitos para transformar la realidad. Claramente eso no les interesa”, añade la estudiante.
El recorte del ISTLyR no es un hecho aislado. La misma lógica de ajuste se replica en otros institutos superiores de la Ciudad. El Instituto de Formación Técnica Superior (IFTS) N° 13 y el IFTS N° 9 están atravesando situaciones similares, con reducción de comisiones y vaciamiento de sus carreras.
“No es solo una cuestión de vacantes, es un proceso que vienen llevando adelante hace años: precarización laboral, falta de difusión, examen de ingreso, cambios de dependencia. Este año se llega a una medida extrema que es recortar la carrera a la mitad”, denuncia la estudiante.
La Asamblea ya presentó un pliego de exigencias que incluye: frenar el cierre de comisiones, garantizar la continuidad laboral de los 25 docentes afectados, eliminar el examen de ingreso, garantizar la difusión de las tecnicaturas por los medios del GCBA, asegurar que los estudiantes puedan finalizar sus estudios en los plazos previstos, y la titularización de docentes que, a pesar de haber sido seleccionados por tribunal evaluador, continúan en situación de interinidad.
La respuesta del Ministerio, por ahora, fue el silencio administrativo y la profundización del ajuste.
La comunidad educativa ya se está movilizando. Fueron convocados a la Legislatura porteña para participar de una reunión de la Comisión de Educación el jueves 2 dejulio, donde expondrán los argumentos para defender la continuidad del instituto.
Y el sábado 4 de julio, y en articulación con los otros terciarios que están sufriendo el recorte y con profesorados realizarán “un encuentro de juego, arte y charla para visibilizar el recorte a instituciones de educación superior del GCBA”. La cita es entre las 14 y las 18 horas, en la explanada del ex CCK para convocar a estudiantes, docentes, graduados y a la ciudadanía en general, con la intención de visibilizar lo que pasa no solo en el ISTLyR, sino en todos los institutos superiores que están siendo alcanzados por la motosierra educativa del PRO.
Mientras tanto, la Asamblea insiste en un punto que parece obvio pero que el Gobierno de la Ciudad se niega a ver: “Necesitamos más profesionales especializados en recreación, no menos. Necesitamos más espacios de formación para quienes trabajan promoviendo el derecho al juego, la participación comunitaria y el acceso a propuestas educativas y culturales de calidad”.
Pero en la lógica del ajuste, lo necesario no importa. Lo que importa es que el Estado se achique, que lo público se vacíe y que las formaciones críticas desaparezcan. El ISTLyR es apenas un eslabón más de esa cadena. Y por eso, desde sus aulas, desde sus pasillos y desde las plazas, ya están diciendo: “No se achica”.

