En el estreno de Recreo, el nuevo ciclo de Canal Abierto, el grupo musical Pim Pau ofreció una entrevista donde profundizó sobre sus orígenes, la filosofía detrás de sus canciones y cómo lograron cautivar tanto a niños como a adultos.
En la previa a las vacaciones de invierno, el trío integrado por Lucho Milocco, Eva Harvez y Cássio Carvalho, conversó sobre su mirada sobre la docencia y la creación de un proyecto artístico que desafía los límites tradicionales de la música infantil.
De las aulas al escenario: el nacimiento de Pim Pau
Pim Pau nació en el año 2014 como un proyecto de arte y educación argentino-brasileño dedicado a las infancias. Su origen está estrechamente ligado a las aulas, ya que sus tres integrantes se conocieron en Buenos Aires ejerciendo la docencia en el nivel inicial.
«Pim Pau nace en ese encuentro de tres docentes de nivel inicial, pero que también, como cualquier docente, es docente con lo que trae, con toda su historia de vida», detalló Lucho Milocco.
El proyecto surgió de la necesidad de plasmar y compartir el contenido de juegos y canciones que ya venían desarrollando con sus alumnos, pero con el deseo de ampliar el repertorio y poner otras discusiones sobre la mesa. Con una fuerte impronta en lo audiovisual, el grupo ha sabido consolidar una propuesta multifacética donde conviven la poesía, la música, la danza, el teatro y el lenguaje corporal.
La sonoridad de las palabras más allá del significado
Una de las características más singulares de Pim Pau es el uso de canciones con palabras inventadas o que carecen de un significado tradicional, un recurso conocido en la literatura como jitanjáforas, además del empleo de onomatopeyas. Eva Harvez señaló que el nombre del grupo se vincula con la idea de jugar con la sonoridad de las palabras más allá de su definición literal.
«El significado de las palabras se construye a través del ritmo y la puesta en juego del sonido como una posibilidad creativa», explicó Harvez.
Desde la perspectiva del grupo, la infancia posee una capacidad creativa innata para inventar palabras y cuestionar lo preestablecido. «El lenguaje inclusive uno lo aprende, lo transforma y está en movimiento todo el tiempo», remarcó Milocco.
Sus canciones no buscan dictar instrucciones o decirle al niño qué es lo que tiene que hacer, sino invitarlo a ser parte de una experiencia y una construcción conjunta.
Una propuesta universal que no subestima al público
A diferencia de otras producciones infantiles que suelen volverse tediosas para los mayores, Pim Pau persigue una mirada universal del aspecto musical. El grupo se ha enfocado en trabajar desde una estética cuidada, tanto en lo sonoro como en lo visual, evitando la saturación de estímulos y los colores estridentes.
Esta autenticidad ha permitido que el proyecto trascienda las barreras generacionales. Por ejemplo, durante una presentación en Puebla, México, tres abuelas de más de 80 años asistieron solas al show para disfrutar de los juegos motrices y la propuesta musical. Además, también es habitual la concurrencia de jóvenes y adultos sin niños, atraídos por la complejidad y calidad del lenguaje musical sobre el escenario.
Cássio Carvalho reflexionó sobre cómo la música infantil suele arrastrar una herencia publicitaria basada en la repetición constante y el consumo rápido.
«Pim Pau busca romper con esa estructura apelando al cuerpo, al movimiento y al saber bailar como parte de un todo, logrando un espacio de disfrute compartido donde la familia no va simplemente a acompañar al niño, sino a consumir un arte que los interpela a todos por igual», sostuvo Carvalho.
