Misiones: Después de 18 años detienen a 17 policías por la desaparición de Mario Golemba

Salió de su casa para una consulta médica y nunca regresó. La investigación, dormida por la complicidad del poder provincial, se activó con la intervención de la Justicia federal. “Se trató de un pacto de silencio interinstitucional”, sostiene el periodista Sergio Alvez.
TIEMPO DE LECTURA: 10
Mario Golemba

Por Nahuel Croza | A pedido de la fiscal Silvina Gutiérrez, titular de la Fiscalía Federal Nº 2 de Posadas, y por orden de la jueza María Verónica Skanata, 17 efectivos de la Policía de Misiones, en actividad y retirados, fueron detenidos el lunes 10 de agosto en el marco de la investigación por la desaparición de Mario Fabián Golemba, ocurrida en marzo de 2008.

“El 27 de marzo de 2008, Mario salió de su casa, una vivienda rural que compartía con su familia, en una chacra de pequeños agricultores yerbateros en el paraje Picada Indumar del municipio de Dos de Mayo, en la zona centro de la provincia”, narra Sergio Alvez*, periodista y escritor misionero que sigue el caso desde las primeras horas y publicó en 2023 “Presente. Mario Golemba desaparecido en democracia”. “Él salió rumbo a una consulta médica nutricional en Oberá y nunca regresó. Esa misma noche la familia reportó su ausencia”. 

Los primeros meses, la policía provincial lo buscó bajo la carátula de ausencia de persona. Poco tiempo después, dos testigos declaran haber visto a Golemba en la comisaría de Dos de Mayo, donde estaban detenidos por una contravención. “El juzgado de instrucción de Oberá, de la justicia provincial, no le dio importancia a estos testimonios. La familia sí. Los Golemba siempre pidieron que se siguiera esa pista que no fue investigada hasta el año 2021, gracias a la intervención de la Justicia federal”, describe Álvez.

En 2021, la causa es elevada a la jurisdicción federal que la encuadra con la figura de desaparición forzada de persona y comienza a investigar esa hipótesis. “En 2023, la Fiscalía Federal Nº 2 de Posadas, lleva adelante una acción muy importante en la comisaría de Dos de Mayo y otros lugares. Son 9 días de peritajes y excavaciones, donde se presentan muchos más testigos para brindar testimonio”, explica el periodista. “Se encuentra también un montón de documentación. El procesamiento de toda esa información derivó en lo que pasó esta semana, la detención de 17 policías y expolicías involucrados, imputados formalmente, que están cumpliendo arresto domiciliario y, en este momento, están siendo citados a indagatoria porque para la fiscalía no queda ninguna duda sobre la hipótesis: que Mario fue visto esa noche allí, que estaba golpeado, que había sido aparentemente torturado y se desconoce qué pasó después”.

Los imputados al momento son el comisario retirado Ewaldo Katz, principal responsable; los oficiales de guardia Edgardo Andrés Arce y Liliana Margarita Saft; el jefe de guardia retirado Carmelo Alberto Cerdán Cruz; el secretario José Roberto Pereyra Da Silva; el chofer de turno Alejandro Alfonso González Samudio; Wiliams Gabriel Lunge (quien cumple funciones en Seguridad Vial); los guardias Maximiliano Gabriel Gutiérrez, Ramón Aníbal Cardozo, Mario Francisco Villar y Diego Armando Amarilla; los radiooperadores Alfredo Lorenzo Ortiz y Cristian Andrés Silva, retirado; y Baldemar Parra, Juan Ramón Ferreyra (retirado), Ofelia Gladys Ziller y Eduardo Pellizer (retirado).

Un pacto de silencio

De acuerdo con la investigación del Ministerio Público Fiscal (MPF), los funcionarios policiales habrían utilizado la estructura operativa de la comisaría para concretar la detención ilegal de Golemba, someterlo a violencia física y hacerlo desaparecer. A la fecha, continúa sin conocerse el paradero del joven.

Para la fiscalía, no se trató de hechos aislados, sino de la ejecución de un plan criminal común con distintos grados de participación. La acusación sostiene que desde el momento de la desaparición se consumó un “pacto de silencio institucional” destinado a impedir que se conociera lo ocurrido, “mediante la negativa sistemática a reconocer la privación de libertad de la víctima, las omisiones en los registros oficiales, la uniformidad de determinadas versiones brindadas por funcionarios policiales, las contradicciones detectadas entre distintas actuaciones administrativas y judiciales y la instalación de hipótesis alternativas que habrían desviado la investigación”, según describe el escrito del MPF.

Irma Komka y Eliezer Golemba, su madre y hermano menor, con la foto de Mario.

Según Álvez, se trata de “un pacto de silencio interinstitucional. Porque también se habla de la presencia del intendente (José Luis Garay) esa noche allí. El principal responsable político de la fuerza provincial de policía es el ministro de Gobierno (Jorge Franco) que estaba bajo el mando de un gobernador (Maurice Closs, en el cargo entre 2007 y 2015). Me parece que el pacto de silencio es más extenso. Por ahora, la fiscalía habla de un pacto institucional que van a buscar quebrar con estas indagatorias”.

“El más comprometido es el comisario Ewaldo Katz. Hay testimonios que lo señalan no sólo como protagonista de las golpizas a Mario dentro de la comisaría, sino que después lo vieron cargar al cuerpo en una camioneta, ausentarse una hora y media y regresar a la comisaría”, sostiene el redactor posadeño.

Hipótesis

Consultado sobre las razones para el presunto ensañamiento policial con Golemba, Álvez sostiene que “las principales hipótesis, en función de lo que pude leer y los pedidos de las querellas, apuntan a un típico caso donde una persona es testigo involuntario de alguna situación. Seguramente, las indagatorias van a terminar de esclarecer eso y qué pasó con el cuerpo. La fiscalía prácticamente no tiene duda de lo que pasó en la comisaría, pero resta saber dónde está el cuerpo”.

“Hay una expectativa de que alguno pueda cantar, pueda hablar y que se conozca qué pasó con el cuerpo y cuál fue el motivo de lo que le hicieron a Mario”.

Movilización y solidaridad

El caso de la desaparición del joven agricultor de 27 años siempre fue muy acompañado por la sociedad misionera y por los medios locales. En estos 18 años hubo decenas de movilizaciones y acciones en pos del esclarecimiento del caso. En este transcurso también murió el padre del joven, que fue el principal investigador del caso mientras el Estado fue cómplice de la desaparición. Hoy es su hermano menor, Eliezer Golemba, quien impulsa la querella junto a su madre Irma Komka y el patrocinio de los abogados Rafael Pereyra Pigerl y María Vanela Vignoles.

“Es un caso que impacta mucho, un desaparecido en democracia, y también por el perfil de Mario. Un joven cooperativista, que trabajaba en su pueblo, yerbatero. Un muchacho que estaba por casarse ese mismo año, que participaba en la iglesia. Entiendo que a veces hay mucha más empatía con la buena víctima, por así decirlo, pero eso influyó en que la sociedad acompañe y exija justicia por este muchacho común y corriente que un día le tocó esto”, reflexiona Álvez.

La comunidad está conmocionada y hay mucha indignación con el hecho de que los imputados estén con arresto domiciliario. Más, cuando “ayer se registró a una de las policías detenidas caminando por la avenida de Dos de Mayo”.

Un oscuro día de justicia

“Nunca dudamos que el caso fuera a esclarecerse”, sostiene Álvez en diálogo con Canal Abierto. “Siempre decíamos con Eliezer que, técnicamente, no es una causa  de difícil resolución. Hubo testigos, hubo muchas personas involucradas. Con un par de careos tenía que resolverse la situación. Simplemente hubo una trama muy grande de encubrimientos, una saga de complicidades muy importante. Sabemos que la violencia institucional siempre afecta a intereses políticos y eso generó este pacto de silencio interinstitucional que hoy se está quebrando”.

También te puede interesar: Caso Mario Golemba: La jueza niega acceso al expediente a la familia

La jueza Alba Kunzman de Gauchat, del Juzgado de Instrucción N° 1 de Oberá, tuvo más de 8 años la causa en su poder sin ningún progreso. Es evidente que también es parte de la trama de encubrimiento. “La causa tuvo que salir de la justicia provincial, eso va a quedar como un antecedente. Tuvo que venir la justicia federal para poder resolver este caso. Tenemos una expectativa enorme”, concluye el autor de “Presente”.

*Sergio Álvez: Periodista y escritor. Nacido y criado en el barrio Patotí de Posadas. Maestrando en periodismo (UNLP). Autor de los libros de relatos Urú (2016), Toma (2018), Descubiertero (2020), El caso Dorneles (2022) y Presente (2023).

Salir de la versión móvil