Trump declara “territorio estadounidense” al Estrecho de Ormuz, hoy bajo control iraní

El norteamericano proclamó la supuesta anexión del estratégico paso marítimo, en manos de Teherán "hasta que la delirante América" cumpla con los acuerdos firmados en junio. Alerta en Washington por el impacto de la guerra en las legislativas de noviembre.
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Redacción Canal Abierto | Donald Trump volvió a elevar la apuesta en la disputa por el Estrecho de Ormuz: este martes publicó en su red social Truth Social un mapa en el que el estratégico paso marítimo aparece señalado como «New U.S. Territory» («Nuevo territorio de Estados Unidos»), concretando de manera gráfica una amenaza que había formulado días atrás. 

Mientras Washington sostiene que tiene el «control total» del estrecho mediante un bloqueo naval, Irán afirma que mantiene el control efectivo del tránsito y que ningún barco puede atravesarlo sin autorización de Teherán. 

En los hechos, el tráfico marítimo por Ormuz continúa muy por debajo de los niveles previos a la guerra: antes del conflicto atravesaban el estrecho más de 130 embarcaciones por día, mientras que actualmente apenas una fracción logra hacerlo. 

Desde el comienzo de la guerra con Estados Unidos e Israel, Teherán restringió fuertemente la navegación y estableció que la reapertura del paso está condicionada a que Washington levante el bloqueo sobre sus puertos, retire sanciones y cumpla los compromisos alcanzados en el acuerdo de junio

La pretensión de Trump tampoco modifica por sí misma el estatus jurídico del estrecho. Ormuz se encuentra entre las aguas territoriales de Irán y Omán y constituye una vía utilizada para la navegación internacional. El derecho del mar reconoce en estos estrechos un régimen de paso que limita las posibilidades de los Estados ribereños de impedir la navegación internacional. 

De hecho, la propia Organización Marítima Internacional (OMI) sostiene que las medidas para facilitar la salida segura de buques atrapados en el Golfo deben preservar los derechos y libertades de navegación establecidos por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y por el derecho internacional consuetudinario. 

Por eso, y aunque parezca, vale la aclaración: el estrecho de Ormuz no pertenece a Estados Unidos y Washington no tiene soberanía territorial sobre sus aguas

El petróleo, en el centro de la disputa 

El Estrecho de Ormuz es uno de los principales cuellos de botella del comercio energético mundial: por allí circula aproximadamente una quinta parte del crudo comercializado globalmente. Cualquier interrupción prolongada repercute directamente sobre los precios internacionales y las cadenas de abastecimiento. 

La tensión ya se refleja en los mercados. Este martes el Brent llegó a los 91,07 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó los 84,99 dólares, ambos en sus niveles más altos desde fines de julio.  

El temor a una interrupción prolongada del suministro volvió a presionar sobre las cotizaciones y el precio del combustible, una variable que incide fuertemente en las elecciones legislativas norteamericanas.  

A menos de tres meses de esta parada clave en las urnas, el índice de aprobación del presidente norteamericano cayó a su nivel más bajo desde el inicio de su mandato: solo el 33% de los encuestados en el sondeados dijo aprobar la gestión, mientras que el 64% la desaprobó

Alrededor del 80% de los estadounidenses –incluido el 87% de los demócratas y el 71% de los republicanos– cree que la participación de Estados Unidos en Irán «se prolongará durante un período extenso», según la encuesta de Reuters/Ipsos.   

En paralelo, Irán y Omán avanzan en conversaciones para establecer un mecanismo que permita administrar y eventualmente reabrir la navegación comercial. La propuesta irrita a Washington, que pretende garantizar su propia capacidad de intervención y reclama acceso al estrecho antes de levantar el bloqueo sobre los puertos iraníes. 

El enfrentamiento, además, amenaza con arrastrar a Omán al conflicto. Trump llegó a amenazar con bombardear al país si interfiere en los esfuerzos estadounidenses para reabrir Ormuz. 

El plazo de 60 días establecido en el memorando de entendimiento alcanzado entre Washington y Teherán venció sin un acuerdo para poner fin a las hostilidades. Trump ya descartó extender ese marco de negociación y este martes aseguró que no hay nuevas conversaciones programadas con Irán. 

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