Endeudamiento familiar: “Es una pistola en la cabeza, por otros medios”

La investigadora Agustina Haimovich detalló el informe del IEF-CTA, donde denuncia que la morosidad bancaria alcanzó el 12,8%, el nivel más alto desde 2004. Los préstamos ya no se contraen para gastos extraordinarios sino para cubrir lo básico.
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Redacción Canal Abierto | El último relevamiento del Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales del Instituto de Estudios y Formación de la CTA (IEF-CTA) enciende todas las alarmas: la morosidad bancaria en los hogares alcanzó en junio el 12,8%, el nivel más alto desde la crisis de 2004.

“El fenómeno se manifiesta con claridad en los datos: el aumento acelerado de los niveles de morosidad. La curva es empinadísima al alza y no se veían estos niveles prácticamente desde la crisis de 2002”, advierte Agustina Haimovich, economista e integrante del equipo que elaboró el informe, en su visita a Agenda Propia.

El dato que cambia la lectura del fenómeno es que hoy las deudas no son por gastos extraordinarios. No es para comprar una heladera o cambiar el colchón. Es para llenar la heladera con lo básico. Y eso, para Haimovich, tiene una explicación clara. “El Gobierno se lava las manos completamente”, sostuvo la investigadora.

Y agregó que “cuando cambiás las condiciones económicas de forma tal que a las familias no les queda alternativa para acceder a bienes básicos, eso es, de alguna forma, una pistola por otros medios”.

El informe del IEF-CTA señala que el programa económico implementado desde el inicio de la gestión busca “pulverizar los ingresos para deprimir la demanda interna y achicar el consumo como modo de desacelerar la inflación”. Además, documenta el impacto de la liberalización de precios y el cambio en los precios relativos. Un dato: entre fines de 2023 y agosto de este año, la canasta de servicios públicos del AMBA aumentó 944%, mientras que la inflación general fue del 249%.

Haimovich explicó que al problema de la caída del ingreso se le adiciona el de la desregulación del sistema financiero. “Ahí hay distintas intervenciones del Estado. No es que no hace nada, sino que toma medidas explícitas. A veces, si no hubiera hecho nada, quizás sería mejor, pero hace y se retira”, criticó.

En la enumeración de estas medidas entran el DNU 70, que avanzó en la liberalización parcial de las tasas de interés de tarjetas de crédito. Después, con la salida del cepo y la eliminación de las LEFI, que regulaban la tasa de interés de referencia, se generó un contexto de alta volatilidad y poca regulación. “Se encareció mucho el costo del crédito. Si bien la morosidad ya venía creciendo por la situación de salarios y empleo, estas medidas monetarias que impulsaron al alza las tasas de interés fueron un detonante para la crisis actual”, afirmó.

En ese escenario, las billeteras virtuales y las fintech se convirtieron en prestamistas centrales. “Los que no están regulados son las billeteras virtuales con la excusa de que no son bancos y que no están prestando en realidad el dinero de las personas que depositan, sino de sus propios capitales. Pero la realidad es que son capitales que también vienen del sistema financiero y si se quiere de los depositantes y está interconectado. Así que hay que regularlas, en la medida en la que están cobrando hasta 1400% y hay poca información sobre cómo se determinan esas tasas”, denunció.

Si bien se trata de montos chicos (200 mil, 400 mil pesos), las tasas usureras hacen que se multipliquen. “Las familias que menos tienen quedan en riesgo extremo, incluso de ser despojadas de sus pocas pertenencias, con prácticas de cobro completamente irregulares”, advirtió.

El fenómeno, además, tiene una derivación más oscura en los barrios populares. “Leí una crónica sobre prestamistas vinculados al narco en los barrios, donde algunas familias terminan entregando el espacio aéreo de sus viviendas para que los narcos lo usen. Un espacio donde podrían ampliar su vivienda para reducir el hacinamiento, lo terminan perdiendo”, contó.

Frente a este panorama, el trabajo del IEF-CTA plantea la necesidad de intervenir, pero advierte que cualquier alivio parcial no alcanza. “El problema de fondo es un programa económico que deteriora sistemáticamente las condiciones de vida de las familias. Las medidas que puedan dar alivio son necesarias, pero no van a ser suficientes si no cambia el modelo económico”, sostuvo.

En el corto plazo, dijo, hay que frenar la bola de nieve: “Hay que atender la emergencia y la urgencia de las familias más complicadas, que tienen una deuda que inicialmente puede ser manejable pero que por el alza de tasas, el deterioro de ingresos y la pérdida de empleo se vuelve impagable”.

En el Congreso hay alrededor de 50 proyectos de ley sobre endeudamiento que comenzarán a discutirse en comisiones la próxima semana. Pero para Haimovich, sin un cambio de modelo, las soluciones serán parches. Porque el endeudamiento no es un problema de decisiones individuales, sino consecuencia de un modelo que traslada el ajuste a los hogares y convierte la supervivencia en una deuda que nunca termina de pagarse.

Mirá ésta y otras entrevistas en Agenda propia*, un streaming de Canal Abierto que aborda la coyuntura disputando el sentido de la agenda.

Con la conducción de Gladys Stagno y Manuel Rodríguez, y la participación del secretario General de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, y del economista y presidente de Unidad Popular, Claudio Lozano.

Programa completo:

*Todos los martes, a partir de las 11, en vivo por streaming en el canal de YouTube de Canal Abierto.

Equipo audiovisual: Pablo Martínez Levy, Ramiro Lorenzo y Juan Alaimes.

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