“Aurora despierta”: el 2001, entre el varieté y la memoria

La obra, dirigida por Francisco Civit, revisita los hechos de diciembre de 2001 con una estructura de revista musical, 20 actores en escena y un recorrido que va de De la Rúa al presente. Funciones los domingos al mediodía en el Teatro del Pueblo.
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Redacción Canal Abierto | ¿Cómo contar el estallido del 2001 sin caer en el dramatismo o el panfleto? Esa es la pregunta que atraviesa Aurora despierta, la obra que se presenta en el Teatro del Pueblo, en el particular horadio de domingos al mediodía. La respuesta del director Francisco Civit y del Grupo Jueves (Susana Torres Molina, Adriana Tursi, Susana Gutiérrez Posse y Lucía Laragione) fue apostar a un formato de varieté: sketches, canciones, monólogos y un tono que oscila entre la ironía y la bronca.

“No solo se va en esa estructura, sino que tiene un montón de implicancias”, explica Civit en diálogo con Canal Abierto. Con 51 años de historia argentina a cuestas el director tiene una memoria viva de aquellos días. “Yo tenía 25 años cuando comía gas lacrimógeno en la Casa de Mayo y en el Congreso”, recuerda. Esa experiencia personal, esa cercanía con el dolor y la bronca de diciembre de 2001, es el punto de partida de la obra, aunque el director aclara que el objetivo no es recrear ese dolor sino transformarlo en algo que el espectador pueda habitar de otra manera.

“Uno de los desafíos que tomamos con las autoras fue generar una superposición o un apilamiento de estilos de actuación”, detalla Civit. La puesta arranca con un varieté que remite al teatro político argentino, pasa por el melodrama contemporáneo, continúa con el realismo y suma un personaje central: un choripanero de Plaza de Mayo que funciona como presentador y guía un recorrido histórico que arranca en el gobierno de De la Rúa y llega hasta la actualidad.

La excusa es el 2001, pero el problema es esa bendita piedra con la que venimos tropezando hace 50 años”, plantea Civit. “Desde los supuestos gobiernos liberales, nos venden el verso de que esto es nuevo y después te das cuenta de que es exactamente la misma fórmula, lo único que le hacen es cambiarle el nombre”, analiza.

El choripanero, que es un trabajador independiente, representa esa mirada desde el llano, desde el que la pelea día a día. “Él se cuenta como un trabajador, un trabajador independiente, obviamente, con todos los problemas que tienen los trabajadores informales que laboran de forma independiente, como yo”, dice el director. “Soy director de teatro y soy un trabajador independiente y laburo de forma informal, incluso haciendo mi trabajo de director o las changas que uno se inventa para ir viendo”, cuenta.

Ese recorrido y esa mirada sobre la actualidad y el pasado confluyen, sobre todo, en un monólogo final a cargo de Aurora, una profesora suplente de historia argentina, que también hace un repaso sobre la coyuntura. “Ella está ubicada en el 2001, pero claramente no nos está hablando del 2001 solamente, está invitándonos a hacer un viaje un poquito más sinuoso”, señala Civit.

El nombre de la obra fue motivo de meses de debate. “Estuvimos meses discutiendo el título”, confiesa Civit. “Hasta que apareció ‘Aurora despierta’, que se le ocurrió a una de las autoras. La aurora son los primeros destellos de la mañana, el llamado a despertarte”, revela.  La obra tiene un personaje llamado Aurora que hace una bajada, una interpretación de la situación actual y pasada. “Ese despertar lo traducimos también como una oportunidad, como un posible mañana, como una posibilidad de un futuro. Si bien es muy metafórica la interpretación del nombre, nos sentimos muy conformes cuando lo elegimos”, ecplica Civit

La herencia de Brecht

Detrás de esta estructura está la influencia de Bertolt Brecht y su Terror y miserias del Tercer Reich, una obra que el dramaturgo alemán escribió en los inicios del nazismo y que reúne alrededor de 26 piezas breves, algunas de media carilla, otras más extensas. “Brecht decía que no quería que el espectador se emocione porque si se emociona no puede pensar; quería que se conmueva, que le pase algo que lo lleve al pensamiento racional y político”, explica Civit. ”Ese es el objetivo que tiene la obra. Es bastante ambicioso, pero creo que lo hemos logrado”, agrega.

A diferencia del texto de Brecht, Aurora despierta incorpora canciones populares. Algunas con letras propias, otras tradicionales como La vela pulenta, creada en Italia a fines del siglo XIX a partir de la hambruna, o Duerme negrito, una canción popular cantada por esclavos. “Empezamos a tomar cuestiones constitutivas que resuenen en el espectador y al mismo tiempo crear un espectáculo. Crear algo que sea lindo de ver, entretenido, que conmueva y llame a reflexionar”, dice el director

Civit insiste en que el humor y la ironía son herramientas, no concesiones. “Si no nos reímos un poco, ¿cómo hacemos?”, se pregunta. La obra, aclara, no está pensada para un espectador opositor al gobierno actual ni para uno afín. Durante las funciones de prueba invitaron a chicos de 18 años, a gente mayor, a personas de 30 y pico, y también a gente que está “quizás en las antípodas de nuestro pensamiento político”.

Un domingo al mediodía

Uno de los rasgos distintivos de la puesta es su horario: los domingos a las 12 del mediodía. Civit explica que la decisión se basó en su propia experiencia como espectador. “Hace unos ocho años empezaron a haber espectáculos en este horario, no muchos. Y cuando el teatro me lo ofreció, empecé a recordar mi experiencia como espectador de esas horas”, cuenta.

“Soy dormilón, trabajo de noche, laburo en teatro. El domingo siempre me levanto 10:30, pero me acordaba que me levantaba, desayunaba y salía caminando en un plácido domingo de calles vacías hasta el teatro. Veía la obra y después me iba caminando a comer o a almorzar con amigos. Lo loco era que la obra quedaba en la cabeza durante todo el día”, recuerda. Esa resonancia, esa permanencia de la obra en el día de descanso, es lo que buscaron. “Nos parecía interesante dar un mensaje que quede resonando a lo largo de un día de descanso”, afirma.

El proceso y el texto

La dramaturgia estuvo a cargo del Grupo Jueves, un colectivo de cinco autoras (Susana Torres Molina, Adriana Tursi, Susana Gutiérrez Posse y Lucía Laragione) con amplia trayectoria y varios premios en su haber. Civit destaca el proceso de trabajo: “Las dramaturgas se entusiasmaron con el proyecto y se pusieron a escribir. Se hizo todo un proceso y el texto es inalterable. Obviamente en el medio hubo correcciones y ayudas y vueltas. Las dramaturgas al mismo tiempo opinan y dicen ‘che, me parece que me quedó corta esta escena, podríamos alargarla’ o ‘esta escena me quedó larga, la cortamos un poquito’”.

Sobre el apoyo recibido, Civit menciona que el Teatro del Pueblo cedió el espacio y las instalaciones para los ensayos, un gesto que valora como fundamental. También contó con el auspicio de la CTA Autónoma, que facilitó elementos técnicos, que permitieron aliviar los costos de una puesta de esta envergadura.

La temporada de Aurora despierta se extiende hasta el 25 de octubre, con funciones todos los domingos a las 12 del mediodía en el Teatro del Pueblo (Lavalle 3636, CABA). Las entradas tienen un valor de $24.000 y se sacan en Alternativa Teatral. La obra dura 65 minutos y está recomendada para adultos.

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