Batacazo de la ultraderecha: “Alemania está viviendo su crisis política más profunda de las últimas décadas”

El triunfo de Alternativa para Alemania (AfD) con casi el 44% de los votos en Sajonia-Anhalt sacudió el escenario político y profundizó la crisis de los partidos tradicionales. “Estamos viendo un parteaguas”, advierte el sociólogo alemán Torge Löding.
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La cúpula de la AfD celebra el triunfo en Sajonia-Anhalt (Sebastian Gollnow/dpa/picture alliance)

Publicado el 08 de septiembre de 2026

Por Gladys Stagno | “Los que pasó en el estado de Sajonia-Anhalt es algo que podríamos llamar un terremoto político”. La expresión es de Torge Löding, periodista y sociólogo alemán, quien describe así el triunfo de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) el domingo pasado en uno de los 16 estados federados de Alemania.

Si bien se trata de uno de los estados más pequeños en cuanto a peso económico y poblacional, el batacazo que le dio a AfD el 43,8% de los votos —frente al 17,2% de la oficialista Unión Demócrata Cristiana (CDU)— no sólo cambia el juego democrático establecido en ese país desde 1945, sino que abre la puerta a que lo mismo ocurra a nivel nacional.

“Es la primera vez que un partido de extrema derecha, después de la Segunda Guerra Mundial, está cercar de crear gobierno. La mal llamada Alternativa para Alemania, porque no dignifican una alternativa para este país, no logra tener la mayoría absoluta, pero logran cerca del 45%. El mejor resultado que cualquier partido obtuvo en una elección en los últimos diez años en Alemania”, asegura Löding, jefe de la oficina regional de la Fundación Rosa Luxemburgo en Buenos Aires, en diálogo con Canal Abierto.

Por su parte, la socialdemocracia (SPD) obtuvo el 9,2%, los Verdes (Grüne) el 8,9%, la Izquierda (Die Linke) el 8,5%, y la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) el 5,2%. Según el sistema alemán, sólo los partidos que obtienen un mínimo del 5% tienen representación en el Bundestag (Parlamento).

Con estos números, AfD obtendría 39 escaños. Para formar gobierno, se necesitan 42.

Racismo y federalización

En este escenario, la preocupación que expresa Löding es por partida doble: por la agenda racista, que enarbola AfD, y por su proyección nacional.

“Su propuesta excluye gente profesional que no es de origen alemán de la vida laboral. En la agenda cultural, quiere terminar con la escuela pública y eliminar esa posibilidad para la gente que no nació en Alemania. También tiene una agenda vinculada con la reemigración, que significa que no importa qué pasaporte tengas: si no tienes sangre alemana te pueden deportar”, explica.

En lo económico, detalla que el partido ganador “tiene una agenda ultraneoliberal, parecida a la de Javier Milei, pero se vincula con garantías sociales sólo para alemanes de sangre alemana”. 

En cuanto a las implicancias federales, el triunfo encabezado por Ulrich Seigmund, candidato de la AfD, desató una crisis política en la cúpula del gobierno alemán, donde los democristianos pasaron de 40 a 16 escaños. El propio canciller Friedrich Merz manifestó: “Debo admitir que esta es la derrota electoral más devastadora que ha sufrido la CDU en años, incluso décadas”. Luego admitió que estas elecciones “han cambiado no solo Sajonia-Anhalt, sino toda Alemania” y advirtió que el resultado tendrá también repercusiones internacionales.

Por su parte, la líder nacional de AfD, Alice Weidel, se subió al resultado y aprovechó para reclamar un cambio en el rumbo político y pedir la convocatoria a unas nuevas elecciones federales.

“Esta elección tiene un impacto a nivel nacional, está temblando el gobierno de Merz y yo creo que no va a sobrevivir a este mes. Es una crisis profunda que podría llevar en el corto plazo a nuevas elecciones a nivel federal ahogado por la elección en un estado que es tal vez es el menos importante”, resume el Löding.

Y agrega: “Alemania está viviendo su crisis política más profunda de las últimas décadas, y estamos viendo con este resultado un parteaguas. Todo el espectro de partidos democráticos se está quedando corto. No logran ni todos juntos crear una mayoría para después votar un primer ministro de alguno de los partidos democráticos”.

Torge Löding

El miedo a la guerra

Puesto a explicar el porqué de la crisis, Löding sostiene que se trata de una reacción a la crisis económica: “El encarecimiento de los combustibles, de los alimentos, de la vida en general producto de la guerra de Ucrania y Rusia y las guerras de Trump llevan a una situación complicada para Alemania. Y la gente está harta, decepcionada, buscando salida. Obviamente creo que votar un partido nazi nunca puede ser una salida seria”. 

Esta crisis se junta “con la decepción de algunos ciudadanos no sentirse reconocidos como alemanes de primera clase, porque sigue habiendo un problema con la integración de la Alemania Oriental, ex República Democrática Alemana (RDA), en el territorio de Alemania unificada”. 

Y con el miedo. “Fue una elección en un estado alemán con una importancia y una agenda nacional. El tema del que se hablaba en la campaña era Merz y la guerra Ucrania-Rusia. La gente está muy preocupada en Alemania porque vemos que marchamos en dirección a una guerra abierta con Rusia. Y la AfD promete paz. Una falsa promesa, pero captan votos de gente con miedo de la guerra”. 

Escenarios posibles

Así las cosas, para que AfD conforme gobierno en Sajonia-Anhalt depende del apoyo de BSW, “un pequeño partido que nace de la ruptura de la izquierda hace dos años y fue una de las muchas sorpresas en las elecciones de este domingo, que logran resurgir y entrar en el Parlamento”, explica Löding. Y advierte: “Tienen un discurso que permite la posibilidad de que puedan dejar pasar la elección de un primer ministro de la ultraderecha”.

Fundado en 2023 por Sahra Wagenknecht, el BSW tiene presencia sólo en el este de Alemania y es descripto como una mezcla ideológica sacada de los dos extremos del arco político: defiende políticas económicas que podrían asimilarse con el socialismo, como nacionalización de los grandes sectores industriales e intervención estatal en los precios de la energía y la vivienda, pero en lo social se emparenta con la extrema derecha. De esta manera, asegura que la izquierda abandonó al obrero por defender derechos de minorías y abrazar el “globalismo woke”, y en materia migratoria aboga por las deportaciones masivas de quienes no exhiban un perfil europeo blanco y cristiano.

Con los cinco diputados obtenidos en un Parlamento que tiene un total de 83 bancas, la BSW tiene la llave que podría abrir una nueva era política en Alemania.

“También puede haber una disidencia dentro del partido conservador CDU, que tuvo su peor resultado —advierte Löding—. Perdió más que la mitad del electorado y tiene un ala de ultraderecha activa que podría salir de la línea del partido y dar los votos necesarios para un primer ministro de ultraderecha”

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