Redacción Canal Abierto | La disputa por la fecha de la Marcha del Orgullodejó de ser una cuestión logística para convertirse en un conflicto político abierto entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Comisión Organizadora de la Marcha (COMO), que reúne a más de 60 organizaciones. El eje del desacuerdo es la coincidencia entre la movilización, prevista para el sábado 7 de noviembre, y la visita del Papa León XIV, que llega al país ese mismo fin de semana.
El Gobierno porteño sostuvo en un primer momento que existían “dificultades operativas y de seguridad” vinculadas a la visita papal. Luego avanzó con un decreto que prohíbe las manifestaciones durante la semana comprendida entre el 6 y el 13 de noviembre. Y esta semana, el jefe de Gobierno Jorge Macri afirmó que “la mayoría de las organizaciones” habían aceptado mover la marcha al 21 de ese mes.
Ese punto es el que la COMA rechaza de plano. En diálogo con Canal Abierto, José María Di Bello, integrante de la comisión y de la fundación Grupo Efecto Positivo, fue categórico: “La Comisión Organizadora de la Marcha, que reúne a más de 60 organizaciones, no acordó absolutamente nada. Ninguna organización acordó”. Y calificó la versión oficial como “una opereta, un manotazo de ahogado”.
Para Di Bello, ninguna organización aceptaría negociar la fecha porque implicaría asumir un costo político enorme. “¿Qué organización va a aceptar? Tendría que asumir un costo político enorme aceptar, negociar o, mejor dicho, transar, porque es una transa”, señaló.
El integrante de la COMO también relativizó la existencia misma de organizaciones dispuestas a acordar con el Gobierno porteño: “No creemos ni por las tapas que esas organizaciones existan”. Y agregó que “hay muchas organizaciones que no están en la Comisión Organizadora de la Marcha, y que también se han expresado en las redes sosteniendo el 7 y rechazando lo que plantea el Gobierno de la Ciudad”.
En sus publicaciones, Di Bello había escrito en la misma dirección: “Si hay alguna organización que esté transando con esa fecha, deberán hacerse responsables y pagar el costo político de esa transa”. Y agregó: “Jamás podríamos pensar que una organización de nuestra comunidad aceptaría semejante retroceso”.
El argumento oficial de “seguridad” quedó debilitado por dos frentes. Por un lado, el canciller Quirno afirmó que “no hay ningún problema” con la Marcha del Orgullo y que “está todo contemplado” para la seguridad del Papa. Para Di Bello, esa declaración funciona como una desautorización por contraste: “En diplomacia, eso es un misil suave. Significa: la Marcha no afecta el operativo. Punto”.
Pero aclaró que esto no se traduce en un apoyo por parte del Gobierno, “porque además a Nación ahora le vamos a decir: `Ah, bueno, tenías todo contemplado, entonces volvé a poner el escenario, la logística y los recursos que Nación siempre puso y que desde que asumió Milei no pone´”.
“No hay ninguna cuestión inesperada ni ningún aliado en Nación; todo lo contrario. En todo caso, Nación lo está usando, o Quirno lo está usando, para dejarlo solo a Macri y pasarle el costo político de esto. Para mí se entiende desde ese lugar”, agregó Di Bello..
Por otro lado, el Vaticano tampoco pidió mover la fecha. Así lo confirmó Di Bello a partir de sus contactos con Guillermo Karcher, una de las voces más respetadas del Vaticano y acompañante de Francisco durante años. “El Vaticano por todos lados nos dio señales de que de ninguna manera tenían problema con que la marcha coincidiera en el mismo fin de semana de la llegada del Papa”, afirmó.
Di Bello también relató ese encuentro con Karcher y coincidió en el diagnóstico: “Los dos compartimos la misma mirada: esa coincidencia es positiva”. Y explicó por qué: miles de personas de la comunidad LGBT+ de provincias y países vecinos ya organizaron sus viajes para la marcha, y muchas de ellas, que también son creyentes, extendieron su estadía para participar de la misa del lunes. “O sea, estamos de orgullo el sábado y el lunes algunos compañeres estarán rezando con el Papa», expuso el activista.
“Marchar el sábado. Rezar el lunes. Ser todo lo que son, sin tener que elegir entre su identidad y su espiritualidad. Eso es lo que el Gobierno de la Ciudad no quiere ver”, escribió Di Bello.
La COMO insiste en que la marcha no es un evento aislado que se pueda mover de fecha sin consecuencias. “Es una construcción federal que lleva meses: organizaciones de todo el país, delegaciones que ya armaron colectivos, artistas que reservaron la fecha, sindicatos, espacios de derechos humanos, miles de personas que compraron pasajes, reservaron hoteles, organizaron su presencia con esfuerzo”, describió Di Bello.
La COMO ratificó que la Marcha del Orgullo se realizará el 7 de noviembre “con o sin el acompañamiento del Gobierno de la Ciudad”. En sus publicaciones, Di Bello fue en la misma dirección: “Nuestra historia, nuestra memoria y nuestra dignidad no se suspenden por decisión de ningún gobierno”.
Di Bello también enmarcó la disputa en un contexto más amplio. “Mientras ellos levantan muros, nosotros estamos construyendo puentes. Mientras ellos hablan de ‘seguridad’ para justificar exclusión, nosotros hablamos de rehumanizar las relaciones sociales”, planteó. Y cerró con las palabras de Francisco que, según dijo, hoy vuelven a cobrar sentido: “Hagan lío” y “Todos, todos, todos”.

