Redacción Canal Abierto | Brasil se prepara para una nueva elección presidencial que condensa las tensiones de un continente entero. Las encuestas en torno a los comicios que tienen al actual primer mandatario Luis Inacio Lula Da Silva y al hijo de su predecesor -preso por intentar un golpe de Estado- Flavio Bolsonaro muestran un escenario parejo. Así, la sombra del bolsonarismo vuelve a planear sobre la democracia brasileña.
Emir Sader es filósofo, politólogo y analista internacional. Autor de una extensa obra sobre la izquierda contemporánea, colabora con Canal Abierto a través de Tiempo de Síntesis, una serie de micros donde analiza la coyuntura política de distintos países. Con esa misma claridad expositiva, dialogó en Agenda Propia sobre Brasil, la apatía juvenil, la crisis del neoliberalismo y la importancia estratégica de la Argentina en el tablero regional.
Para Sader, el resultado electoral no está en duda: “Estoy seguro de que Lula va a ganar en primera o segunda vuelta”. El balotaje, explica, es parte de la cultura política brasileña —Lula perdió dos veces contra Fernando Henrique Cardoso—, pero esta vez el escenario tiene un componente inédito: la posibilidad de que Flavio Bolsonaro llegue al poder con un proyecto autoritario. “Su papá está preso por intentar impedir la toma de posesión de Lula. Entonces, es un riesgo más grande”, advirtió.
El analista sostiene que Brasil atraviesa “el mejor momento de su historia” en términos económicos, con inflación controlada, crecimiento y el menor desempleo en veinte años. Sin embargo, ese logro no se traduce automáticamente en apoyo electoral “Los medios son el partido de la derecha y siempre juegan en contra de Lula”. Aun así, confía en que el resultado será “bastante más favorable de lo que son las encuestas”, y proyecta una continuidad que podría ir más allá del propio Lula: “Va a indicar a su sucesor, como hizo con Dilma antes, que probablemente será Fernando Haddad”.
Sader también rescató la centralidad que adquirió la palabra «soberanía» en la campaña. Frente a las amenazas de Trump y las presiones internacionales, Lula «aparece defendiendo los intereses económicos, políticos de Brasil», lo que le permitió construir un discurso nacionalista y antineoliberal que cala hondo en el electorado. El problema, señala, es que «la política que se hace no les llega a los jóvenes».
Uno de los puntos más críticos que planteó Sader es la relación entre la juventud y la política. “Los menos interesados son los jóvenes. La política no les llega, por el lenguaje, por intereses. Hay que convencerlos de que la democracia es buena para ellos, para que sean libres, que digan lo que quieran, que vivan como quieran. Eso solo es posible en democracia”, expuso.
Sader identifica una dificultad estructural: la imposibilidad de disputar el relato en los grandes medios. “Lula hace un buen gobierno, pero perdemos la disputa de la comunicación”, reconoce. Incluso actos masivos como el que reunió a todos los artistas brasileños con Lula no alcanzan para captar la atención juvenil.
El analista también apunta a la necesidad de reformar un Estado que, en la periferia, “solo llega a través de la policía”. Frente a la preocupación creciente por la seguridad pública, Sader plantea que el desafío no es solo militar o técnico, sino “de conquista social, ideológica”. “El tema de la disputa ideológica sigue siendo el más importante”, subraya.
Consultado sobre el rol de la Argentina en el escenario regional, Sader fue categórico: “Después de la victoria de Lula, la elección más importante va a ser la de Argentina”. El objetivo, explica, es recomponer el eje Brasil-Argentina-México y “sacar a Argentina de esa situación”.
El intelectual se refirió al sentimiento de Lula para nuestro país y señaló que que “el brasileño que más sufre lo que pasa en Argentina es Lula. Desde el abrazo que se dio con Néstor en 2002, Brasil y Argentina son hermanos. De repente se rompe eso y es dramático”.
Sader también se refirió al avance de Milei y su proyección en Brasil: “Es el modelo del hijo de Bolsonaro”. Y fue duro al describir las consecuencias sociales de sus políticas: “La mitad de los niños son pobres. Uno de cada dos niños es pobre en un país que tuvo desarrollo industrial. Eso es criminal”. En ese sentido, valoró el aporte de las centrales sindicales argentinas —la CTA de los Trabajadores, la CGT y la CTA Autónoma— que enviaron una carta al PT y a las centrales brasileñas describiendo el desastre que padece la clase trabajadora argentina.
Pese a todo, Sader mantiene el optimismo: «Brasil demuestra que se puede dar vuelta una derrota. Dilma sufrió, Lula estuvo preso: Pero le dimos la vuelta y hoy Lula es presidente de Brasil y Dilma del Banco de los BRICS. Se puede y se va a dar la vuelta la situación en Argentina en esta década”.
Programa completo:
Mirá ésta y otras entrevistas en Agenda propia*, un streaming de Canal Abierto que aborda la coyuntura disputando el sentido de la agenda.
Con la conducción de Gladys Stagno y Manuel Rodríguez, y la participación del secretario General de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, y del economista y presidente de Unidad Popular, Claudio Lozano.
*Todos los martes, a partir de las 11, en vivo por streaming en el canal de YouTube de Canal Abierto.
Equipo audiovisual: Pablo Martínez Levy, Ramiro Lorenzo y Juan Alaimes.
