Publicado 2/10/2026
Por Inés Hayes | Hay obras que parecen terminar cuando el artista deja de intervenirlas. Y hay otras que, por el contrario, comienzan otra vida justamente allí: cuando se entregan a otra mano.
Algo de eso sucederá a partir del sábado 3 de octubre en las dos salas de Espacio Peces (Santa Elena 442), en Barracas. En una, Miriam Peralta presenta ¿Seguirá siendo libre el cielo?, una exposición construida a partir de más de diez años de dibujos y de una serie de obras inconclusas que entregó a artistas amigxs para que las continuaran. En la otra, Melanie Gómez y Pájaro Gómez —hija y padre— comparten Transformar lo propio, una muestra en la que sus trabajos dialogan y en la que las obras inconclusas se completan en vivo, durante una performance a dúo.
Son dos recorridos diferentes que encuentran en los vínculos afectivos no sólo una historia compartida sino también una manera de producir.
Tinta, papel, tiempo y silencio
Desde hace más de una década Miriam Peralta construye con tinta y papel una cartografía minuciosa. Sus dibujos evocan mapas, territorios, cauces, desplazamientos, pero no conducen hacia ningún sitio preciso. La propia artista habla de ellos como una crónica personal de “cómo vamos habitando de este lado del cielo”.
De cerca, la obra está hecha de un gesto aparentemente sencillo: una línea y después otra. Y otra. Miriam trabaja durante horas a pocos centímetros del papel, repitiendo un movimiento hasta que la dirección parece perderse. En las obras grandes debe alejarse para volver a encontrar la totalidad.
Hay algo de mantra en ese procedimiento. También una práctica del cuerpo ligada al taichí: respiración lenta, repetición, concentración y silencio. Hay algo contundente en esas superficies que surgen del silencio y, a su vez, producen silencio alrededor. Frente a ellas, la mirada se desacelera. Son mapas que no indican por dónde ir: más bien parecen alojarnos, atravesarnos, sostenernos o impulsarnos.
Y ese estado meditativo no supone una retirada del mundo. Migraciones, fronteras, guerras, territorios fragmentados y aguas que dejan de ser comunes aparecen en sus dibujos junto a frases como “No hay GPS para migrantes”, “¿Dónde vive el agua?” o la pregunta que da nombre a la muestra: “¿Seguirá siendo libre el cielo?”.
No quería exponer sola
Pero esta vez Miriam decidió que esos dibujos no estarían solos.
Al atravesar un problema grave de salud este año que la mantuvo internada durante meses y requirió una intervención quirúrgica, la presencia de amigxs, artistas y compañerxs de camino volvió particularmente visible para ella una red de afectos construida durante mucho tiempo. Cuando volvió al taller tomó una decisión: no quería hacer sola la exposición.
Entonces invitó a siete artistas —Alejandra Fenochio, María Causa, Álvaro Buira, Maguie De Koeningsber, Mónica Canzio, Duilio Pierri y Silvina Resnik— a intervenir dibujos suyos que habían quedado inconclusos. No les dio una consigna ni les pidió que respetaran su lenguaje. Al contrario: puso el trabajo en manos de artistas con universos propios y dejó que ocurriera el encuentro.
Cada unx entra en el dibujo desde una identidad reconocible. Se percibe la llegada de otro color, otra forma de entender la línea, el espacio o la materia. Las diferencias no se borran. Sin embargo, las obras tampoco quedan partidas en dos. De esa convivencia aparece algo nuevo.
El antecedente de todo esto fue un dibujo realizado junto a Luis Felipe “Yuyo” Noé, que también se expone en la muestra. Durante unos días compartidos en la costa, Noé trabajaba en su último libro y, en un descanso, le propuso a Miriam dibujar juntos. Ella buscó uno de sus trabajos inconclusos y comenzaron una conversación sobre el papel: las líneas de uno respondían a las del otro, se acompañaban, se detenían, se escondían y volvían a aparecer. Miriam recuerda aquella experiencia como “la gran alegría de compartir esa complicidad lineal”.
La complicidad no supone perder la singularidad. En esta exposición parece ponerse en cuestión la propia idea de una obra que necesita completarse en soledad. Algo comienza en una mano y acepta transformarse cuando pasa por otra.
Esa relación entre dibujo, cuerpo, repetición y tiempo tendrá además una nueva activación el sábado 24 de octubre. Desde las 16 hs podrá recorrerse la muestra y conversar con Miriam Peralta y a las 17 hs, Beatriz Giri, maestra de taichí de Miriam, guiará una práctica en la sala, abierta a la comunidad, llevando al cuerpo una disciplina que desde hace años atraviesa silenciosamente la manera de dibujar de Miriam.
Hija y padre: diferencias y semejanzas
En la sala contigua, el encuentro entre Melanie y Pájaro Gómez produce otra clase de sorpresa.
El contraste visual entre sus obras es inmediato. Pájaro tiene detrás una larga trayectoria vinculada a la escultura, la madera, el metal, el acero inoxidable y la construcción de grandes estructuras. Melanie, radicada en Nueva York, llega desde un recorrido que incluye el diseño de vestuario teatral y la construcción de espacios para eventos. Sus trabajos actuales nacen muchas veces de formas planas que se recortan, ensamblan y superponen hasta adquirir volumen.
Pero si el contraste sorprende, también lo hacen los aspectos comunes.
Hay en ambos una enorme exigencia con el detalle, una relación precisa con los planos y una búsqueda permanente de soluciones. El trabajo parece avanzar mediante prueba, ajuste, corrección y una cuota de juego. Los inconvenientes que surgen durante el montaje no son únicamente dificultades a superar, forman parte de un proceso que ambos parecen disfrutar.
Melanie conoce además desde adentro esa manera de trabajar. Durante años colaboró con su padre en el armado y montaje de sus obras. La influencia no pasa, entonces, solamente por aquello que puede reconocerse visualmente. Hay un conocimiento adquirido en el hacer: cómo se relacionan las partes, cómo una pieza se sostiene, cómo se modifica al entrar en un espacio.
En Transformar lo propio, las diferencias entre sus lenguajes permanecen a la vista y al mismo tiempo aparecen esos modos compartidos de pensar y resolver.
Melanie presenta ocho obras realizadas en 2026 —cinco relieves escultóricos y tres dibujos sobre papel de moldería—. Pájaro, que acaba de cumplir 80 años, vuelve además sobre su propia historia. El núcleo de su participación es la suma de las partes: el pasado presente, una instalación construida con 21 piezas provenientes de esculturas realizadas entre 1993 y 1999. En lugar de exhibir aquel pasado como archivo o retrospectiva, lo desarma y vuelve a utilizarlo como material para producir una obra nueva.
La muestra suma otro elemento singular: durante la inauguración tendrá lugar una performance realizada entre padre e hija en la que el propio montaje pasa a formar parte de la obra.
Verlos trabajar juntos es casi asistir a una clase abierta. Cómo prueban, cómo observan, cómo corrigen una posición, cómo enfrentan un problema inesperado y encuentran una solución. La obra se completa frente al público y deja a la vista algo que habitualmente queda oculto: el pensamiento que ocurre mientras se hace.
Dejar algo abierto
Es difícil no establecer una correspondencia entre ambas salas.
Miriam entrega dibujos que dejó inconclusos para que otrxs artistas los continúen. Melanie y Pájaro dejan también algo abierto y lo completan juntos, en tiempo real. En un caso, la amistad; en el otro, la filiación. En ambos, la posibilidad de que una obra se expanda cuando acepta la intervención de otrx.
Tal vez allí esté la trama más profunda que une estas dos muestras: una manera de pensar el hacer artístico menos como un gesto cerrado y autónomo que como una práctica capaz de alojar vínculos, herencias, diferencias y complicidades.
“¿Seguirá siendo libre el cielo?” + “Transformar lo propio”
Sábado 3 de octubre ǀ 18.30 a 20.30 hs
19.30 hs Performance
Espacio Peces
Santa Elena 442, Barracas
Viernes, sábados y domingos de 15 a 19 hs
Hasta el domingo 25 de octubre
Entrada libre y gratuita
ACTIVACIÓN: Dos prácticas en un mismo espacio, el mismo ritmo.
Sábado 24 de octubre
Desde las 16 hs, visita a la muestra y conversación con Miriam Peralta
17 hs (puntual), práctica de taichí Chi Kung por Beatriz Giri.

