¿Quién fue Hernán Reyna?

El documental “El camino contrario”, de Daniel Flores y Martín Wain, rescata a El Corte, la banda que integró Javier Calamaro antes de Los Guarros, y hace foco en su líder, un músico enigmático que murió en España tras la disolución del grupo.
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Redacción Canal Abierto | Hay historias que parecen destinadas a quedar sepultadas en un cajón. O en varias mudanzas, en alguna caja sin identificar. El Corte es una de ellas. Hernán Darwin Reyna, también. Y El Camino Contrario. La historia de Hernán Darwin Reyna y El Corte, el documental que Martín Wain codirige junto a Daniel Flores, es el intento —exitoso— de sacarlas a la luz.

La película tendrá su estreno comercial en el Cine Gaumont (Rivadavia 559, CABA) con funciones los sábados 17 y 24 de octubre de 2026 a las 20, en la Sala 2. A través de videos caseros recuperados y testimonios de músicos, familiares y personas que lo conocieron, el documental reconstruye la trayectoria de una banda del post-punk porteño de los 80 que dejó una marca profunda en quienes la escucharon, y la de su líder, un artista enigmático que parecía destinado a algo grande y que eligió, conscientemente, otro rumbo.

Un libro, una idea, una película

El origen del documental no es cinematográfico, sino literario. “Varias de esas bandas, incluida El Corte, formaron parte de Gente que no, una recopilación, de un libro en el que participó Daniel Flores, que es mi codirector”, contó Wain en diálogo con Canal Abierto. “A partir de ese libro, Daniel escribió el capítulo de El Corte y de Hernán. Fue un poco después de leer eso que yo le planteé que se podía hacer algo, que daba para contarlo de manera documental’. Me parecía que la historia, más allá de la necesidad de rescatar a la banda, se podía transformar en una película”.

El estreno es la conclusión deun largo camino que tuvo distintas etapas, con largas elipsis entre ellas entre ellas. “Fue un largo proceso porque no arrancamos en el momento: fue apenas una idea, tuvimos algún encuentro especialmente para pensar, pero recién después de unos años empezamos a investigar un poco más. Y cuando apareció el material de archivo, que era más puntualmente de Hernán, que era lo que también estábamos buscando, dijimos: ‘Bueno, acá la película la tenemos que hacer’”.

Sin embargo, el proyecto tenía un obstáculo difícil de sortear: la falta de material de archivo de la banda. “Sabíamos que iba a ser muy difícil de encontrar y en definitiva nunca lo encontramos”, admitió el director. Esa ausencia, lejos de ser un obstáculo, terminó definiendo la estética y la estructura del documental.

Una época oscura, una música oscura

El documental se sumerge en un período que suele retratarse desde sus expresiones más exitosas —Virus, Soda Stereo, los Abuelos de la Nada, Sumo, los Redonditos de Ricota— pero que tuvo un reverso mucho menos luminoso. Wain explicó que “es un estilo de música que también ahí lo dice un poco Ariel (Minimal) en el documental, que se contrapone un poco con las obras más luminosas de los 80 o de mediados de los 80, de la primavera alfonsinista, donde las bandas acá reflejan un momento mucho más alegre. Ahí se empieza a notar en la época que ellos graban los dos discos que hay otras bandas que tocan temas un poco más oscuros o que por lo menos su música es mucho más oscura”.

El contexto social es inseparable de esa oscuridad. “Hay un montón de músicos que no sobrevivieron a la época y un montón de gente que la pasó muy mal con la cuestión económica de la hiperinflación. O sea, hay un contexto tanto desde lo musical como desde lo social argentino que, si bien nosotros no lo pusimos en primera línea de la trama, sí quisimos contar y de alguna manera lo contamos”, sostuvo el realizador.

Wain menciona también cómo las bandas más grandes de la época se fueron oscureciendo con el correr de los años: “Soda Stereo con Cuando pasa el temblor, o Fito, o también de alguna manera… en ese momento de sus carreras tocan cierta oscuridad que se vive en esa época”. Y sumó un factor clave: “Muchos músicos se van para afuera, hay una posibilidad de sobrevivir en el país en una época donde todavía los sistemas represivos no se habían terminado para nada. La herencia de la dictadura se había corrido mucho hacia el rock, incluso hacia el fútbol, hacia lugares donde no era la política, pero había un sistema represivo que estaba afectando mucho a los jóvenes. Todo ese cóctel, de alguna manera nosotros creo que intentamos que se vea en la película, porque es en definitiva algo de lo que impulsa a que muchas de estas bandas quedaran en el under o en la historia o tuvieran una vida efímera justamente porque no pudieron sobrevivir”.

Contar sin archivo: la apuesta narrativa

La ausencia de material de archivo de El Corte obligó a los directores a buscar un recurso narrativo que supliera esa falta. “Era difícil contar la historia sin archivo. Esto es una de las claves de la película, porque tenemos muy poco archivo de la banda, prácticamente no hay nada. Y la historia no quedaba otra que narrarla”, señaló Wain.

La solución llegó de la mano de los propios protagonistas. “Tienen la virtud los cuatro músicos de ser muy expresivos y muy singulares, cada uno con su manera de contar, entonces eso ayudaba a que la película no fuera de entrevistas, que era algo que nosotros de entrada queríamos evitar”, expuso el director. Además, cuenta con testmonios de personas que testigos de primera mano de la historia de El Corte y de la vida de Reyna. En la hora y monedas del metraje del documental vemos desfilar a la hermana del músico, a tres ex parejas y protagonistas del momento como los músicos Sergio Rotman y Ariel Minimal, los fotografos Aspix y Andy Chiernavsky y el técnico Mario Breuer, entre otros.

Así surgió la idea de que los músicos conversaran entre ellos, en lugares significativos para la banda. “Empezamos a ver que funcionaba muy bien esto de que entre ellos se encuentren y conversen, y en esa conversación se generaran cosas. Esos encuentros y conversaciones que salen de la entrevista y que van contando la historia. Fue de alguna manera el recurso narrativo, uno de los recursos incluso que pudimos usar para suplir la falta de archivo”, agregó Wain.

El reencuentro de los sobrevivientes

La película no solo cuenta una época: también generó una nueva historia. “Lo que pasó con los músicos de El Corte que nos fueron acompañando en el proceso de la película. Pablo Martín vive en Nueva York, Federico Goldenberg vive en Madrid. De hecho no tenían prácticamente vínculo entre ellos, por ahí sí con Javier, pero bueno, con Leo Ramel, el baterista, tenían menos. Lo que sucedió fue que la película de alguna manera generó también el reencuentro”, contó Wain.

Y reflexionó sobre el efecto de este tipo de documentales: “No cuentan solamente una época, sino que de alguna manera abren una nueva historia porque los músicos se involucran, porque disfrutan de poder volver a exponer su obra en algún punto o que se vuelva a escuchar”. En este caso, el impacto fue concreto: “Los discos ahora se están remasterizando, va a salir nuevamente vinilo, parte de la música que está en la película era de Hernán con Federico, que se grabó afuera y que se está también editando. Todo ese material que está recuperándose o volviendo a dar a luz le da como un nuevo empujón a la banda, a los músicos”.

La voz ausente

Uno de los mayores desafíos fue reconstruir la figura de Reyna sin tener su voz. “El no tener material de archivo, no tener la voz de Hernán, eso fue algo que para nosotros nos llevó mucho debate: decir, ¿cómo vamos a contar a una persona de quien no tenemos, no lo tenemos ni siquiera hablando?”, reveló Wain. Sin embargo, apareció un material clave: videos caseros que el propio Hernán envió desde España, en un momento de su vida en el que estaba bien, disfrutando. “Él mismo los editaba y se mostraba a sí mismo. Nos pareció que eso era suficiente como para, con eso y con las voces de gente que lo quiso mucho, estar bien representado, bien reflejada su figura”.

Esa ausencia de audio en el material de archivo derivó en una decisión estética fundamental: “Nos llevó también a tomar una decisión de la estética del documental, que es contarlo de una manera como que él lo hubiera querido, si se puede decir eso. Que es contarlo a través de otras voces y a través de la huella que él dejó. Y no a través de su propia voz porque no la teníamos, y porque él en definitiva pasaba esto también: tocaba de espaldas, se alejó totalmente de la escena por propia voluntad”.

Wain subrayó la singularidad de Reyna: “Tenía esta idea de ir en contra de la fama o de que la música no lo llevara a un estatus de rockstar. Me gusta la idea que está aquí, que acompaña un poco esa forma de ser, de un poco enigmática que tenía Hernán”. Y agregó: “Fue un músico que tenía todo el talento para hacer una figura por ahí mucho más destacada de la música nacional. No sé si a la altura de quién ponerlo, pero que sí tenía esa posibilidad. Él eligió justamente el camino contrario y se fue alejando de la fama y demás, pero sobre todo de la escena”.

Un fenómeno contemporáneo

El documental se inserta en una oleada en la que proliferan documentales sobre bandas y espacios de los 80, desde Don Cornelio hasta Cemento, pasando por material de Los Redondos que estuvo dormido décadas. Wain arriesgó una explicación a este fenómeno: “Yo creo que primero hay una mirada puertas adentro, mucho en las casas. Desde la literatura del show hasta los documentales más caseros y más basados en historias personales, me parece que empieza a haber una búsqueda, un rescate del viejo VHS para ver qué hay. Y a partir de eso aparece archivo que a nivel institucional no prosperó, no quedó en ningún lado. Acá Argentina siempre tuvo graves problemas con los archivos”.

A eso sumó un factor musical: “Hay un revival, si querés, de la música de los 80 en general, pero también del afterpunk. Es nuestro caso muy claro. Hay temas de El Corte, sobre todo el segundo disco, pero si uno escucha el primero, que es mucho más oscuro… el segundo pasa perfectamente por temas de esta época. Y no porque no tenga el registro de época de los 80, sino porque realmente hay una proliferación de nuevas bandas que hacen una música similar, o sea, totalmente como algo muy moderno”.

Un estreno esperado

Las funciones de estreno en el Gaumont —sábados 17 y 24 de octubre a las 20 en la Sala 2— marcan un cierre y un comienzo. “A nosotros ya con que salgan estas dos estamos felices”, dijo Wain. El Camino Contrario. La historia de Hernán Darwin Reyna y El Corte no es solo el rescate de una banda de culto. Es, como dice Wain, la posibilidad de que una historia que parecía condenada al olvido “se convierta en una historia” y que, finalmente, las canciones de Hernán Reyna —esa voz que sus compañeros definen como la mejor del rock argentino— pidan ser escuchadas, de una vez.

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