Por Inés Hayes | No me dejes así, con idea y dirección de Enrique Federman, dramaturgia y creación colectiva en colaboración autoral con Mauricio Kartún y el elenco original compuesto por Eugenia Guerty, Claudio Martínez Bel, César Bordón y Néstor Caniglia, volvió a Timbre 4 (México 3554, CABA), 20 años después de su estreno y puede verse los lunes a las 20 y los sábados a las 22,30.
Cuatro amigos (tres hombres y una mujer), que se conocen desde la secundaria, se encuentran 20 años después en una sala de espera. Algo grave acaba de suceder con otro de sus amigos y ellos esperan entre la conmoción y los recuerdos. Con solo tres sillas como escenografía, la obra es una lección de actuación: la trama avanza con los diálogos y las actuaciones magistrales de Guerty, Martínez Bel, Bordón y Caniglia cuyos gestos, miradas y posturas lo dicen todo, incluso en el silencio.
El humor y lo absurdo convocan al público a reírse a carcajadas con una dramaturgia que está llena de argentinismos. Lejos de caer en clichés melodramáticos, la puesta en escena aborda el amor, el apego y el miedo a la soledad desde una perspectiva profundamente realista.
El trabajo de dirección logra un equilibrio preciso entre el humor sutil y la tensión dramática, permitiendo que el público transite por diversas emociones sin baches en el ritmo. Las interpretaciones del elenco son, sin duda, uno de los pilares fundamentales: con actuaciones viscerales y contenidas a la vez, los personajes cobran vida con una autenticidad tal que resulta imposible no verse reflejado o empatizar con sus dilemas cotidianos.
Con una puesta minimalista pero sumamente funcional, la propuesta visual prioriza la atmósfera y la palabra. El diseño lumínico acompaña los estados anímicos de los protagonistas, acentuando los momentos de mayor cercanía afectiva así como aquellos abismos de distancia emocional.
No me dejes así no busca ofrecer respuestas absolutas, sino generar preguntas necesarias sobre cómo nos relacionamos y qué esperamos del otro. Es una experiencia teatral íntima, conmovedora y altamente recomendada para quienes disfrutan de las historias que ponen la lupa sobre la compleja maquinaria de los afectos humanos.
El llanto y la carcajada forman a veces una unidad paradójica. Sobre esa curiosa mixtura se construye No me dejes así: el jolgorio del drama y la desventura cómica. En palabras de Kartún:
“Buscamos un humor invisible. Una gracia que surja de lo inexplicable y haga dudar a cada momento sobre su condición de tal. Buscamos que lejos del natural distanciamiento que propone siempre la actuación del cómico, nuestros actores transiten por el realismo más vívido, más comprometido y más conmovedor. Pero que el resultado sea la risa. Cómicos llorando con verdad stanivslaskiana. Y con esas lágrimas auténticas haciendo –paradójicamente- reír”.
La obra obtuvo el Premio Teatro del Mundo 2005 a la Mejor Dramaturgia, fueron ganadores de los Premios de la Fiesta Nacional del Teatro 200: mejor director Federman, mejor actriz Eugenia Guerty, mejor Actor César Bordón. En julio de 2008 participaron del Proyecto Itinerante 08 en las ciudades españolas de San Sebastián, Santander y Segovia.
La producción general de la obra es de Flor Monfort y Gustavo Neistat, la fotografía y las redes, de Sebastián Freire y la prensa está a cargo de Valeria Solarz.
