Caso Adorni: La fractura del voto libertario

Un trabajo de Praxis desglosa el voto a Milei en la segunda vuelta de 2023 en cuatro perfiles. El núcleo ideológico aguanta, pero del votante antipolítica, el más crítico de la "casta", sólo retiene al 29%. Advierten que el problema ya no es el funcionario.
9 minutos para leer

Publicado originalmente 12/06/2026

Redacción Canal Abierto | La crisis desatada por las denuncias contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito se ha vuelto una suerte de mancha venenosa que acecha a todo el Gobierno. La situación de Adorni empieza a quebrar al propio electorado que llevó a Javier Milei a la Casa Rosada, según un informe de la consultora Praxis.

El trabajo se titula Los cuatro electorados de Milei. Cómo el caso Adorni fractura, de maneradesigual, a quienes votaron a La Libertad Avanza y se hizo conuna metodología inusual: en lugar de segmentar por edad, ingresos o región, preguntó a los votantes del balotaje 2023 cuál había sido su motivación principal para sufragar al actual mandatario.

Otra particularidad es que el trabajo de campo se realizó entre el 16 y el 21 de mayo de 2026. Es decir, antes de que Adorni presentara la ridícula declaración jurada según la cual su fortuna apareció mágicamente en un pen drive perdido en el que se alojaban criptomonedas adquiridas una década antes. Si la declaración despejó alguna duda respecto del patrimonio del Jefe de Gabinete, fue respecto del origen poco honesto de su patrimonio.

Así que Praxis no pudo medir el impacto de esa presentación, pero sus datos permiten entender el terreno sobre el que esa declaración cayó.

El votante de Milei no existe: cuatro perfiles, cuatro reacciones

La pregunta clave del estudio fue: “Pensando en por qué votó a Javier Milei en 2023, ¿cuál de estas frases describe MEJOR su motivación principal?”. Las respuestas definieron cuatro electorados de similar peso: el Ideológico (28,9%, compartía las ideas libertarias en lo profundo), el Anti K táctico (28,9%, votó para que no ganara el kirchnerismo o Massa), el Económico (25,6%, confiaba en que iba a arreglar la economía) y el Antipolítica (16,5%, estaba harto de la casta). Este último, el más pequeño, es también el más volátil y el que mejor anticipa el desgaste del relato original.

El hallazgo central del informe es que la retención del voto a La Libertad Avanza no es uniforme. Si las elecciones fueran hoy, el 50% de quienes votaron a Milei en 2023 ya no lo harían. “Pero el 50% es un promedio que oculta más de lo que muestra. La pérdida no es uniforme: hay un núcleo que sigue intacto y un electorado periférico que se desbanda”, señala el trabajo.

Entre los Ideológicos, el núcleo duro, la retención alcanza el 74%. En el extremo opuesto, los Antipolítica –los que llegaron por hartazgo con la casta– retienen apenas el 29%. Es decir, el segmento más sensible a un escándalo de corrupción es, paradójicamente, el que debería ser más leal a un discurso antisistema, pero resulta ser el primero en fugarse cuando el poder empieza a oler a política tradicional.

El dilema: economía o corrupción. Los antipolítica juzgan como opositores

Praxis construyó un índice de “tolerancia al trade-off entre desempeño económico y tolerancia a actos de corrupción”. Evaluados en una escala de 0 a 3, el estudio muestra que los votantes de Milei, en promedio, tienen una tolerancia casi tres veces superior a la de los opositores (1,83 contra 0,54). Pero otra vez los Antipolítica rompen el patrón: su índice es de solo 0,89, acercándose peligrosamente a los opositores (0,54) y alejándose de los ideológicos (1,83). Para el votante económico manda la economía; para el antipolítica, manda el relato. Y el relato anticasta se quiebra cuando la casta son los propios.

El informe también indagó en la atribución de responsabilidad. Entre los votantes de Milei, el 41% cree que el Presidente sabía lo que ocurría con Adorni. Y el 53% infiere lo mismo de la hermana presidencial. Una brecha de doce puntos que se acentúa entre los votantes económicos (67,5% atribuye conocimiento a Karina, contra 47,9% al Presidente). La hermana del mandatario no es percibida como una víctima del entorno, sino como parte activa del problema. Los rumores de tensión entre Karina y Patricia Bullrich encuentran aquí un eco cuantitativo: el votante mileísta ya separó moralmente a Javier de Karina.

La doble vara y el día después: «el problema es más profundo»

El estudio midió también la aplicación selectiva de criterios morales. El 51,9% de los votantes de Milei considera el caso Adorni menos grave que la causa Vialidad de Cristina Fernández. Entre opositores, solo el 18,3% piensa lo mismo. Esa doble vara es abrumadora entre los ideológicos (64,7%), pero se desmorona entre los antipolítica: apenas el 28,6% aplica ese descuento moral. Una vez más, son ellos quienes juzgan con un rasero más universalista, lo que los hace irrecuperables para el oficialismo en este escenario.

Quizás el dato más revelador del informe es la respuesta a la pregunta sobre el reemplazo de Adorni. Si el jefe de Gabinete fuera removido, ¿quién debería asumir? El 38,5% de los encuestados respondió: “No importa quién sea, el problema es más profundo”. Solo un 9,8% pidió a alguien del círculo íntimo de Milei. En cambio, el 27,2% prefiere un técnico independiente y el 14,1% una figura del PRO o la UCR para ampliar la coalición. Cuando cuatro de cada diez votantes dicen que el problema ya no es la persona sino el sello, el escándalo deja de ser un nombre y pasa a ser un síntoma.

La agenda muda y las lecturas para 2027

Praxis incluyó un dato que suele perderse en la inmediatez del escándalo: antes de mencionar el caso Adorni, solo el 6% de los votantes mileístas mencionó la corrupción entre sus dos principales preocupaciones de forma espontánea. En el total de la muestra, el 14,8%; entre opositores, el 24,8%. La indignación moral no es el motor del costo electoral.

“El costo viene por la articulación que el caso permita con preocupaciones que sí están vivas —principalmente la economía cotidiana—. Si la inflación y la pobreza se mantienen estables, el caso Adorni puede quedar archivado en la memoria; si se deterioran, el caso opera como amplificador”, advierte Praxis

El informe cierra con tres lecturas de cara a 2027. Primera: no hay un voto Milei, hay cuatro. El núcleo ideológico es inelástico, pero los económicos y antipolítica –juntos, el 42% del voto de 2023– están en juego. Segunda: el caso Adorni, aislado, tiene capacidad erosiva limitada; el verdadero riesgo es lo que pueda destapar: sobresueldos sistémicos, financiamiento irregular. Tercera: la grieta moral se diluye desde adentro, capa por capa, y los antipolítica son la punta de lanza de esa dilución.

“La pileta de mármol travertino en Indio Cuá podría quedar como uno de esos símbolos que exponen las contradicciones de toda narrativa antisistema al llegar al poder”, escribe Praxis en su cierre. El estudio se hizo antes de la ridícula declaración jurada de Adorni, pero sus conclusiones ya anticipaban que, para una porción decisiva de sus propios votantes, el problema ya no era el funcionario sino lo que el funcionario representaba.

Salir de la versión móvil