Publicada originalmente el 31 de junio de 2026
Por Leo Vázquez | Redondos. A quién le importa. Biografía política de Patricio Rey es un ensayo del colectivo Perros Sapiens publicado en 2013 por Tinta Limón sobre la incidencia de la banda más grande del rock nacional en la cultura argentina, que en su presentación avisa:
“La especialidad ricotera se evidencia por la fuerza de su presencia, desborde y proliferación; Patricio Rey no compite, no asciende, no conquista: pone a rodar discos de furia festejante, baila en las llamas –en llamado– y se va. Pero ¿qué hace a esa especialidad? ¿Por qué los Redondos son los Redondos? Los misterios no pueden resolverse, pero pueden transformarse en misterios mejores”.
La reciente muerte de Carlos Alberto Solari motivó múltiples y muy diversos análisis, desde emocionales hasta históricos, personales y colectivos, con pretensiones intelectuales o en clave afectiva. E inclusive con todo eso junto.
En ese tren, Canal Abierto dialogó con Ezequiel Gatto, historiador y docente, y con Agustín Valle, ensayista e investigador, autores del libro junto a Ignacio Gago, para intentar adivinar hasta dónde y hasta cuando iluminará la figura del ya totémico cantautor, y cuánto de cierto hay en eso de que “cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón”.
¿Es posible definirlo al Indio?
-Agustín Valle: La respuesta fácil es que no. Pero leí el otro día que él mismo había empezado a relacionar una frase suya, “esa mancha que está allí”, había empezado a relacionarla con el asesinato Kosteki y Santillán, pero que no lo tenía presente cuando la escribió, o sea que él mismo iba releyéndose, y decía que eso es lo lindo que tiene la poesía, “que no se gasta”, ¡me parece hermoso como figura! Definirlo completamente por suerte no se puede.
-Ezequiel Gatto: La muerte del Indio abre un momento nuevo para relacionarse con la banda, justamente a partir de ese corte tan particular que produce la muerte. Las generaciones más nuevas que recién ahora están escuchando a los Redondos y al Indio van a tener lecturas particulares distintas de las que tenemos quienes pasamos por esa experiencia como contemporáneos de la banda, va a abrir otras lecturas, otras sensibilidades. Se hace imposible una definición porque todo se ha convertido en un archivo abierto.
¿Qué lectura hicieron del funeral, el último encuentro con su gente? Se resaltó mucho la presencia de pibes y pibas chicos, familias, gente que no era necesariamente ricotera…
-EG: Lo que vi yo fue un funeral y una fiesta combinados de distintas maneras y a lo largo del día, maneras más dramáticas, más risueñas, y formas carnavalescas de eso por todos lados. Lo que también afloró fue que hay algo totalmente vivo y activo en la relación con esa banda y con el Indio que atraviesa generaciones, había pibitos de 13, 14, 15, familias, me pareció un momento muy zarpado, muy único, muy singular, estaba muy contento de estar ahí incluso triste, y hay algo que inevitablemente se va a seguir compartiendo. Me intriga ver que va a pasar con todo esto.
-AV: Coincido en esta condición festiva que tenía el funeral, y creo que hay algo de los funerales como espacios de encuentro, son instancias de tramitación colectiva de los afectos que tienen algo emparentado con la fiesta. En el prólogo de Lobo suelto, el cordero le habla a lupus sobre “el movimiento del alma que nos hace sensibles al mal que padecen los demás”, esa capacidad de sentirnos mutuamente que es negada por el orden de vida. Es más, estamos llenos de técnicas para olvidarnos de la existencia de los demás y en ese sentido pudimos hacer ese ritual de sentir juntos -incluso en la tristeza- que no habíamos podido hacer con Maradona. La característica fue la de una fiesta autónoma, multitudinaria, con una decisión colectiva espontanea, una gran pedagogía de la capacidad de crear poder popular y eso es lo que conmovió intergeneracionalmente. Y seguramente esto inaugura cosas nuevas, los Redondos quizás ya no sean la guerra que fueron, pero esto muestra que forman parte de lo popular en la cultura local.
-EG: Agrego algo que me pareció muy interesante para pensarlo y sacar conclusiones: la idea de cómo el Indio pensó su propio final. Porque quedó explicitado en esta posibilidad de que un millón de personas fuera a puntuar esto, a darle un final, uno posible pero muy importante, que también tiene que ver con cómo el Indio en particular ordenó su transición en los últimos diez años, desde el diagnostico de párkinson, en la propia relación con los fans y los seguidores, avisándoles, anunciando que estaba enfermo, desapareciendo progresivamente de algunas instancias como los shows en vivo, la entrevista en penumbras. Un repliegue. Y creo que ahí hay algo muy zarpado para aprender en el sentido de cómo organizar en lo posible el final. Fue muy inteligente, porque si su muerte hubiera sido repentina creo que el descalabro psíquico que hubiera producido en muchas personas no es menor para este país, y él consideró el cuidado de la gente dentro de la ecuación de su propia muerte, eso me parece un gesto muy valioso y enseña a pensar cómo las cosas pueden tener un final sin que eso sea catastrófico. Lo mismo que los Redondos, que educaron en que algo tan grande puede terminar.
-AV: Los Redondos también avisaron antes, porque ya en Luzbelito decían en “Juguetes perdidos” que “esto está ahora y para siempre en tus manos”; y después sacan Último bondi, que encima termina con “esto es to-to-todo amigos”, y al final todavía no murieron y sale Momo, y recién ahí… Esto de saber que el juego sigue sin vos, tenés que irte sin interrumpir el juego.
Volviendo a la despedida, ¿hay algo para decir sobre el contexto sociopolítico en el que se dio? ¿Influyó de alguna manera?
-AV: Interrumpió la realidad social, la realidad contextual, la coyuntura, la suspendió y a la vez le tiró una lluvia de información de algo existente en el cuerpo social que no estaba percibido, que no tenía consistencia.
-EG: Justo ayer pensaba en la frase “con lo que cuesta armar un full y jugarlo en este paño”, y pensaba en el doble sentido, puede referirse a “con lo que cuesta armar un juego y jugarlo en una mesa de póker”, pero también puede ser foul, la infracción, con lo cual puede ser “con lo que cuesta hacer una infracción para romper las reglas”, y lo relaciono con el velorio, en el sentido del foul que interrumpe la regla, y efectivamente fue así, tuvo algo de zona liberada en el mejor de los sentidos, no anarco ni policial, por eso también fue difícil criminalizar ese evento y les costó tanto a los medios encajarlo en una narrativa policial. Esa relación con el espacio público que suele darse en las marchas, que justamente esta también tuvo la cualidad de ser una cola, una fila que cuando yo llegué eran 70 cuadras, ese movimiento por la ciudad, ocupar la calle en un plano de igualdad entre gente muy diferente, policlasista, policultural…
En el libro hay mucho de eso que describís…
-EG: Sí, nosotros siempre observamos la capacidad de la banda y de esta experiencia de mezclar cosas muy heterogéneas que incluso en otros escenarios podrían ser antagónicas y hasta conflictivas. Ese efecto de lo que pasó el otro día también tiene algo de encontrar un punto de contacto entre personas que en otros niveles no comparten tanto, hasta incluso electoralmente hablando, y tal vez lo asemeja a fenómenos tipo la Selección Nacional.
Hubo en los últimos años una explicitación de sus posiciones políticas, inclusive político partidarias, ¿qué dice eso del personaje?
-EG: En el último capítulo del libro tratamos de hacer alguna lectura de ese paso. Yo creo que se abren varias cosas y dialoga con el contexto social, político y discursivo de la Argentina. Primero me parece clave la diferenciación entre político y partidario. Yo lo que identifico en el último tramo del Indio es una invocación partidaria más que política, porque eso ya estaba diseminado. E incluso más que partidaria, el reconocimiento de un tipo de representación. Y creo que dialoga un poco con distintas relaciones que fue teniendo la banda y el proyecto solista con la política a lo largo de los años.
El libro fue publicado en 2013 y lo empezamos a escribir en 2010, ahí se abre una primera temporada de una relación de la política estatal con la banda, con sus tópicos, sus referencias, con frases, desde “de qué lado de la mecha te encontrás” hasta “Juguetes perdidos”. No sé que habrán pensado ni la banda ni él, porque no es tan recíproco, pero creo que después sí hay un segundo momento en el que el Indio refiere a Cristina y entra en relación con eso, y de alguna manera queda más vinculado al peronismo y particularmente al kirchnerismo. Tiene que ver con lo que fue pasando a escala política en argentina, polarizaciones, identidades partidarias un poco más fuertes que fueron haciendo que mucha gente decidiera tomar partido, y creo que él también tomó partido en un escenario mucho mas polarizado. A la vez, se le han podido identificar distintas posiciones a lo largo de su vida, más cerca de la izquierda, comunista, luego izquierda más peronista…
-AV: Se lo puede como pensar como dos caras del proceso, por un lado la estatización de la identidad ricotera, cómo los Redondos pasan a ser parte del material simbólico de un nuevo tipo de legitimidad gubernamental, musicalizan la nueva legitimidad de la representación política, y con otra cara, esta simpatía del Indio con el kirchnerismo, y ahí en la conducta del Indio se puede ver la ausencia de Patricio Rey, una cosa es cuando él forma parte de ese espacio colectivo, esa máquina de guerra, y después el Indio solo, sin ese espacio de cobijo es un ciudadano (o está más cerca de eso), que se relaciona con la realidad pública y funciona más individual que el sujeto que era en la experiencia Patricio Rey.
-EG: Estaba pensando en cómo observar la relación de los Redondos con la exposición pública, como una relación que tiene una coyuntura política, de medios también, y que hay que considerar en ese pasaje al Indio más público que también la ecología de medios cambió. Es decir, los medios de los 80 y 90 -siempre digo que en 2001 es la última rebelión popular casi sin internet- pensando sus propios movimientos sobre de qué manera aparecer. Después incorporó redes, twitter, o aparecer holográficamente cuando no estaba, hay en su propio devenir un cambio en el estatuto de la imagen pública, de cómo pensarla, de cómo pensar el aparecer que sigue sin ser adaptativo, es decir no hace exactamente lo que las redes piden que hagas, que es básicamente estar todo el tiempo, pero sí hay como una compresión de que ya no son las redes horizontales, él ahí por ejemplo empezó a responderle a los fans… Sirve para pensar qué pudo haber pensado él sobre este cambio de coyuntura, que es muy importante porque en la historia de los Redondos los medios son muy importantes, el pensamiento de los medios es muy importante.
En el libro se menciona a Patricio Rey como una energía superior y a sus músicos como los ejecutores del plan…
-AV: Hay alguien que es Patricio Rey, es un personaje que hizo cosas, pudo cosas, fue el personaje de una narrativa, un movimiento, un viaje, que tiene su obra artística. Y retomando la idea del interclasismo, más que interclasista suspende el orden de clases, no es que no existe, se mezclan, pierde el carácter determinante la pertenencia de clase, hay algo en torno a la idea de igualdad que está organizada alrededor de la figura de Patricio Rey, todos somos súbditos de Patricio, y es una manera espectacular de armar ese “nosotros” con un ídolo, porque ese rey es un sillón vacio, es un chiste que nos damos para armar una movida, como los luditas.
La primera pregunta que tira el libro es ¿Porqué los Redondos son los Redondos? ¿Lograron responderla?
-EG: El libro completo es el intento y un gran fracaso en ese sentido…
Pero lo que se puede decir es que lograron combinar muchas variables que nos son tan simples, y después, como ellos mismos dicen, “pura suerte”, un grado de azar y de contingencia que también supieron aprovechar, leer, modificarse en función de las cosas que iban apareciendo. Lo digo como para no pensarlo como un plan clarísimo de entrada, que tenía la forma y el final que tuvo, sino como un aprendizaje en el proceso.
Retomaría lo del trono vacio, si tuviese que sintetizar porque fueron lo que fueron los Redondos creo que porque tuvieron esa capacidad plástica de saber moverse mucho en niveles distintos -poético, popular, sensible, tecnológico, político, de aparición y no aparición, etc.-, que hace que alguien pueda tener la relevancia que tuvieron. Sin esa capacidad de modular complejidades, no hay posibilidad alguna de un fenómeno de estas características.
-AV: El Indio muchas veces no entendía, se juntaba con Rocambole, con Skay y con la Negra y no entendían cómo es que se habían dado las cosas. Hay algo de la fuga, que también es autorizada por Patricio Rey que da órdenes, indicaciones, consejos a los pupilos, entonces si Sony los quiere contratar, bueno, “nosotros tenemos nuestro rey, tenemos que acatar lo que dice el rey”. Esa tecnología aumenta tu potencia, tu poder, tenés más fuerza moral y estética para rechazar los caminos pensados y el orden dado, para no hacer las cosas de modo ordinario, tal como viene establecido en el orden a priori. Con esa fuga y esa invención de la manera de hacer el camino fueron muy hospitalarios, un territorio como refugio para no quedar afuera, eso le dio mucha vitalidad y aparte un lazo con la tierra, fue un territorio de una recuperación de lo argentino para lo popular que hizo que abrazaran este estatuto de “operadores seminales” de la cultura popular, como dice Rodolfo Kusch. Y yo agregaría a Perón, Gardel, Maradona, Atahualpa…
¿Y la gente qué? Porque en muchos casos sus seguidores hicieron culto de la figura del Indio como a la de una deidad. ¿Qué pasa ahora sin él?
-EG: Sociológicamente hay dos opciones. Una es la intensificación total de eso, la otra es una especie de aprendizaje de la orfandad. Esto abre esa posibilidad, el vértigo de que ciertas cosas se terminaron. Mi impresión es que se van a abrir los dos caminos y un tercero que me gustaría que se abra son estos saberes de la autonomía, de la independencia, de cierta autogestión, qué puede pasar con eso como aprendizaje más allá de la relación con la música, con el Indio, con las letras. Los Redondos como una manera de hacer las cosas, pero eso ya es del orden de mi inquietud, de algo de ese aspecto más punki y contracultural que tuvieron y que cuidaron que pueda contaminar, replicarse.
-AV: Lo más probable es que se siga derramando, hay mucha gente que se hizo ricotera ahora, entonces que la mancha ricotera en la Argentina se siga esparciendo, lo cual posiblemente haga que también tenga más filo, de hecho lo puede tocar una estrella pop en la cancha de River. La pregunta está abierta, lo que sí creo es que si aporta a la cultura, si aporta orgullo a los deseos que tiene este país de igualitarismo, de fraternidad, está bueno que se expanda esa mancha.
Redondos. A quién le importa. Biografía política de Patricio Rey, se consigue en librerías y en la web de la editorial.

