Publicado 17/09/2026
Por Gladys Stagno | Como se preveía, el Presupuesto 2027 llegó con un ajuste aún mayor. Pero no fue igual para todos los sectores.
En un análisis de los cuatro años desde la asunción de Javier Milei realizado por el Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP), el Presupuesto 2027 —en relación con el de 2023— representa una contracción del -26,7%.
El desglose analiza cuáles son las carteras más perjudicadas, donde la transferencia a provincias lleva todas las de perder: en relación con 2023, esa partida perdió el 82,8% de su volumen. Le siguen infraestructura y vivienda (-72,4%), educación (-44%), ciencia y tecnología (-37,9%), seguridad (-28,3%), discapacidad (-24,4%), y políticas sociales y seguridad social (-11,8%).
Las universidades nacionales han reducido su presupuesto un -25% en relación a 2023, y el bono previsional un -60,8%.
Programas desfinanciados
En términos de programas, el ranking de perjudicados lo encabeza el Fondo de Compensación Salarial Docente (-99,4%), seguido de Integración Socio Urbana (-99,3), Ingresos de la economía popular (-98,8%), la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (-77,3%), las Becas Progresar (-77,1%), y los subsidios a la energía eléctrica (-75,2%).
Otros programas, como el Conectar Igualdad, ACOMPAÑAR y la Línea 144 (violencia de género), directamente han desaparecido del Presupuesto.
En la torta entre ministerios, el Ministerio de Capital Humano se lleva el 59,3% del total de gastos (del cual el 76,38% se gasta en prestaciones previsionales). El segundo lugar lo ocupan los Servicios de la Deuda Pública (9,2%), y el tercero Obligaciones a cargo del Tesoro (7,3%). Salud (5,3%) se lleva casi lo mismo que Seguridad (5%), Economía (4,7%) y Defensa (4%).
En lo que refiere a las partidas que más crecieron, los dos primeros lugares los ocupan el Programa 1.000 Días (+399,7%), y la Asignación Universal por Hijo (+82,5%).
Por su parte, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalla que el Presupuesto 2027 elimina una asignación específica equivalente originalmente al 0,65% del valor CIF de las importaciones, que se reparte entre INTA, INTI y SENASA. “La eliminación implica el recorte del 60% del presupuesto de los organismos mencionados”, señala.
Asimismo, el proyecto modifica la Ley de Emergencia en Discapacidad, al fijar la Pensión No Contributiva por invalidez laboral en 70% de la jubilación mínima y establecer la incompatibilidad entre la misma y el empleo formal. También, como ya alertó el Foro Permanente por la Discapacidad, promueve cambios en el esquema del nomenclador —lo que significa que los valores dejen de ser universales—, y deroga la Pensión no Contributiva por Discapacidad para Protección Social.
Además, añade el CEPA, el Presupuesto 2027 insiste en la derogación de la movilidad de las asignaciones por hijo, por hijo con discapacidad, prenatal, por ayuda escolar anual, por nacimiento, por adopción, por matrimonio, la AUH, la asignación por embarazo para protección social y por cuidado de la salud integral.
¿Un dibujo?
En términos generales, el CEPA sostiene que el proyecto presupuestario reafirma la máxima oficial: “el mantenimiento irrestricto del equilibrio de las cuentas públicas”. Con ese norte, tanto el Presupuesto 2026, como el actual, “dejan las bases para un resultado superavitario”. Claro que lo hace sobre proyecciones macroeconómicas que “presentan serias dudas”. A saber:
“Los motores de la actividad económica para asegurar los objetivos son el consumo privado, las exportaciones y la inversión —detalla el estudio— . El consumo privado crecería 3,4% en 2027, lo que implicaría un incremento sensible de los salarios reales. La demanda agregada crecería 0,6% en términos reales y el gasto público 4,6% (con una inflación anual promedio de 19,7%). La inversión registraría un salto de 9,2%, similar a la que estaba prevista en 2026. Esta última no se cumplió: el mismo Presupuesto 2027 prevé que la inversión terminará este año en -2,1%. Las exportaciones e importaciones crecerían 8,5%”.
Sobre este último punto, el CEPA plantea que se abre un interrogante: ¿qué importaciones se incrementarán? ¿Bienes intermedios o bienes de consumo final?
También está la inflación, que el oficialismo prevé en baja: un 18% para todo 2027, lo que implica una evolución mensual acumulativa de 1,4%. Recuerda el CEPA “La estimación para 2026 había sido una inflación de 10,1%, pero sólo hasta agosto de 2026 ya lleva acumulada 21,3%”.
Los escenarios que se barajaban antes de que llegara el proyecto eran dos: que se apruebe un Presupuesto de ajuste, o que éste resulte tan invotable que sirva de excusa para prorrogar por otro año el de 2026, lo que en la práctica significa administrar el Estado a discreción. Con el proyecto sobre la mesa, siguen siendo los mismos.
Ilustración: Marcelo Spotti

