¿Adiós “fenómeno barrial”? La ultraderecha internacional se despega de Milei 

En su visita a España, el Presidente no será recibido por el Gobierno ni los candidatos -tampoco "su amigo", Santiago Abascal- y apenas mantendrá un "encuentro privado" con Díaz Ayuso. En Brasil, el propio Bolsonaro busca despegarse de la mala performance de su aliado argentino.
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Publicado 18/10/2026

Redacción Canal Abierto | El espejismo de un Javier Milei aclamado por los foros internacionales, sobre todo ultraderechistas, definitivamente entró en crisis: tras casi dos años y medio de sobreexposición y protagonismo en cumbres conservadoras, el hombre de la motosierra experimenta el un destrato que, incluso, alcanza a sus aliados geopolíticos.  

Las cifras económicas y su consecuente reflejo en las encuestas, vuelve razonable el declive: un reciente estudio realizado por la Universidad de San Andrés reveló que el 67% de las personas consultadas rechaza “la marcha general” del país.  

En Brasil nadie quiere mirarse en ese espejo 

En el escenario sudamericano, la experiencia argentina se convirtió en un insumo central de la campaña política en Brasil. El Partido de los Trabajadores (PT) desplegó una contundente contraofensiva en redes sociales que expone el deterioro social, el desplome del poder adquisitivo y el incremento del desempleo al sur del continente bajo el plan del Ejecutivo argentino. 

La campaña es tan simple como devastador para el relato oficialista: votar a Flavio Bolsonaro es elegir el modelo Milei y sus consecuencias.  

Durante el reciente debate televisivo, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva utilizó la figura de la «motosierra» para acorralar a Flavio Bolsonaro. Lula forzó al referente conservador a definir si aplicará en Brasil un recorte de partidas presupuestarias similar al implementado en Argentina. La respuesta evasiva del hijo del expresidente puso en evidencia el temor a que la adhesión explícita al modelo mileísta condicione sus aspiraciones electorales. 

En España nadie quiere esa foto  

Por estos días, el Presidente visitará Madrid, una ciudad atravesada por la campaña electoral que en noviembre decidirá si Pedro Sánchez debe abandonar La Moncloa, y quién lo sustituirá. Ni Santiago Abascal (VOX) —pese a la cercanía histórica— ni Alberto Núñez Feijóo (Partido Popular), candidatos ultraderechistas y derechistas, recibirán a Milei.  

El único contacto formal se limitó a un encuentro de carácter privado con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.   

Analistas políticos españoles coinciden en que un apretón de manos con el jefe de Estado argentino representa hoy un riesgo electoral directo, en momentos donde la opinión pública europea observa con desconfianza el ajuste social. 

Esta pérdida de influencia ya había quedado plasmada en su reciente visita a Nueva York y la negativa de Donald Trump recibirlo, y ni siquiera ofrendarle la habitual fotografía informal de pasillo. En un viaje inmediatamente posterior, esta vez a Europa, tampoco logró audiencias de peso con antiguos socios derechistas (por ejemplo, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni).  

El desgaste interno y la proyección exterior 

Responde a una marcada erosión del capital político en el plano doméstico, donde la aprobación de la gestión oficial cayó a alrededor del 30% y la desaprobación superó el 60%, según la gran mayoría de encuestas.  

El aura de invencibilidad y el concepto de «fenómeno barrial global» que sus seguidores dinamizaban en plataformas digitales chocan hoy contra los números de la economía real. 

Según el mencionado estudio de Universidad de San Andrés, el 54% de los encuestados aseguró que los ingresos de su hogar no alcanzan y, dentro de ese grupo, el 35% respondió que tuvo que usar ahorros o recortar gastos y el 19% señaló que debió endeudarse. 

Todo indica que hoy la ultraderecha internacional, atenta a las encuestas locales, prefiere tomar distancia antes de que la motosierra caiga sobre su intención de voto. 

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