Publicado 05/11/2026
Redacción Canal Abierto | En una jornada cargada de tristeza para el movimiento de derechos humanos, se conoció la partida física de dos mujeres vitales e ineludibles para la historia de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia en nuestro país.
Fundadoras de organismos, luchadoras en todos los ámbitos y referentes históricas y actuales, Elsa Pavón y Patricia Walsh dejan un lugar imposible de ocupar pero, a la vez, un legado imposible de evitar. Su huella será eterna.
La Abuela
Elsa Pavón fue una histórica referente de Abuelas de Plaza de Mayo y la primera en lograr la restitución de identidad de una nieta mediante análisis genéticos. Había cumplido 90 años hace poco.
Presidía la Asociación Anahí, la cual integraba desde su fundación en 1996, organización dedicada a la búsqueda de personas apropiadas durante la última dictadura y a la continuidad de la tarea iniciada por su amiga María Isabel “Chicha” Mariani, otra de las fundadoras de Abuelas.
Además integraba la dirección de la Comisión Provincial por la Memoria.
Elsa era psicóloga social y fue una de las protagonistas de la búsqueda y restitución de identidad de niños y niñas apropiadas durante la última dictadura. En 1984 logró recuperar a su nieta, Paula Eva Logares.
Su hija, Mónica Grinspon, y su yerno, Claudio Logares, militantes de Montoneros, habían sido secuestrados el 18 de mayo de 1978 en Montevideo, Uruguay, y permanecen desaparecidos. A lo largo de su trayectoria, Pavón también participó en distintos juicios por delitos de lesa humanidad y sostuvo la tarea de búsqueda y memoria.
Se sumó ese año a las 12 mujeres que ya buscaban a los hijos de sus hijos y que se venían reuniendo desde 1977.
Patricia
Patricia Walsh, hija del inmenso escritor y militante desaparecido Rodolfo Walsh, murió esta mañana a los 74 años. Según informó La Retaguardia, estaba internada y había sido sometida a una intervención quirúrgica que presentó luego complicaciones.
Fue candidata a presidenta por Izquierda Unida en 1999. En ese período asumió como diputada nacional e impulsó las nulidades de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final finalmente derogadas en 2003.
Actualmente era querellante en el juicio por la Masacre de la Calle Corro, en la que una de las víctimas era su hermana María Victoria, “Vicky”. En esa causa declaró en mayo, con una impactante reconstrucción de los hechos analizados y la historia de su vida y la de su familia. Además mantenía su participación en una de las querellas de la Megacausa ESMA, donde se analiza el caso de su padre.
La Retaguardia transmite ese juicio.
Solía acompañar la marcha a la última casa de su padre, en San Vicente, en la cual se escribió la canónica Carta Abierta a la Juna Militar, y apadrinaba la lucha de los organismos locales por la recuperación de la propiedad y el reclamo para construir allí un sitio de memoria. La vivienda se encuentra en poder de una familiar de uno de los policías que participó del operativo de allanamiento y desguace, al otro día del secuestro del autor de Operación Masacre y dirigente de Montoneros.
Canal Abierto registró la movilización en 2019.
Patricia fue periodista, psicóloga social y dirigente política. Inició su militancia en la izquierda peronista durante la década de 1970. Trabajó en el diario Noticias y en la oficina de prensa del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), donde también fue delegada gremial. Tras ser despedida por la dictadura en 1976, fue reincorporada en 1984.
Integró la agrupación H.I.J.O.S. en sus orígenes y fue una de las referentes de Izquierda Unida. En 1999 se presentó como candidata a presidenta de la Nación y, en 2001, fue elegida diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Desde esa banca impulsó el proyecto de nulidad de las leyes de impunidad, cuya aprobación parlamentaria en 2003 abrió el camino para la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad. También fue candidata presidencial en 2003 y legisladora porteña entre 2007 y 2010.
Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada a la lucha por los derechos humanos y el juzgamiento de los crímenes de la última dictadura. Denunció la desaparición de su padre ante la CONADEP y fue querellante y denunciante en causas por los crímenes cometidos en la ESMA. Mantuvo su activismo en distintos espacios de izquierda y su compromiso con las políticas de memoria, verdad y justicia.
