Publicado 06/11/2026
Por Leo Vázquez | El mismo día de la muerte de Patricia Walsh, el Senado de la provincia de Buenos Aires aprobó el proyecto que declara sujeta a expropiación la última morada en la que vivió Rodolfo Walsh, en San Vicente. El objetivo es que, por el peso simbólico que la construcción tiene para la historia reciente de nuestro país, pueda crearse allí un Espacio de Memoria.
La vivienda fue atacada por las fuerzas de la represión el 26 de marzo de 1977, al día siguiente del secuestro de enorme escritor y periodista. De allí, los chacales de la dictadura robaron y desaparecieron cuentos inéditos, parte de su obra literaria además de todos los objetos y bienes que había. Además, se quedaron con la propiedad, hasta el día de hoy ocupada por familiares de un policía. Primero fue habitada por la madre de uno de esos efectivos del cuartel sanvicentino. En la actualidad vive su hermana. Ahora, el municipio debería buscarles a las personas que viven allí un nuevo lugar para residir.
El proyecto del senador bonaerense de izquierda Christian Castillo fue aprobado horas después de conocerse la partida física de la histórica referente del movimiento de derechos humanos, propulsora central de la iniciativa, periodista, ex diputada, autora del proyecto para drogar las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y querellante en juicios por delitos de lesa humanidad, Patricia Walsh, una de las hijas del autor de Operación Masacre y militante de Montoneros víctima de la banda de la ESMA.
“Queríamos darle la noticia a Patricia, que tanto había impulsado el proyecto. Su aprobación es un pequeño homenaje a esa gran luchadora que fue Patricia y a la vez un producto de su lucha”, celebró Castillo al momento de dar a conocer la noticia en sus redes.
Momentos previos a la sanción, la senadora peronista María Rosa Martínez repasó la trayectoria política y militante de Patricia Walsh: “Fue impulsora de esta ley de expropiación, fue una gran militante de izquierda, de los derechos humanos y del gremialismo de prensa. Fue una luchadora incansable, estamos despidiéndola hoy con mucha tristeza. Me hubiera gustado mucho que escuchara que sancionamos la expropiación de la casa donde su padre salió a mandar la carta a los genocidas”.
Al momento de ser emboscado y secuestrado por un grupo de tareas de la ESMA, Walsh llevaba consigo el boleto de compraventa de la vivienda, por eso los genocidas lograron ubicar la residencia. Ese documento también forma parte del proyecto de recuperación.
El recorrido del proyecto de ley
En noviembre de 2024, la Cámara de Diputados bonaerense había dado media sanción al proyecto que declara como Bien de Interés Histórico y Cultural y sujeta a expropiación al hogar ubicado en el barrio El Fortín de San Vicente, con el objetivo de ser convertido en un Sitio de Memoria. La iniciativa pertenecía a la legisladora del Frente de Izquierda Laura Cano (PTS) y obtuvo el apoyo de los bloques de Unión por la Patria, de la UCR + Cambio Federal, la abstención del PRO y la negativa de La Libertad Avanza.
El proyecto, que previamente presentado por el entonces diputado Claudio Dellecarbonara (PTS-FITU) en 2021, incluye documentación que prueba que Walsh era el titular de la vivienda antes de ser atacada y saqueada por la patota del terrorismo de Estado y posteriormente usurpada.
“La recuperación de la última casa donde vivió Rodolfo Walsh habla de una reparación histórica para su memoria, para su familia y, también, para todos aquellos que durante estos años no bajamos las banderas de Memoria, Verdad y Justicia”, subrayó en aquel momento Cano en conversación con Canal Abierto, que siguió la pelea por la recuperación de la residencia desde el inicio con las marchas y los reclamos locales.
El lugar fue declarado hace años como Sitio Histórico y de Valor Arquitectónico por el municipio de San Vicente.
Además existió un proyecto de ley nacional para convertirla en museo de memoria, pero perdió estado parlamentario sin llegar a ser tratado.
La lucha de los organismos locales
En enero de 2019, Canal Abierto entrevistó a Valentina Banylis, de HIJOS Presidente Perón, una localidad vecina que hasta 1993 perteneció al partido de San Vicente. “Estamos peleando por la expropiación, en 2018 empezamos a trabajar por varios proyectos de ordenanza, el primero fue declararlo Ciudadano Ilustre del partido de San Vicente; luego se avanzó sobre la señalización de la casa, en dos avenidas principales donde se colocaron carteles marcando el camino ya que no se encuentra en una ubicación céntrica” contó la activista.
La calle Triunvirato del barrio El Fortín fue rebautizada con el nombre de Rodolfo Walsh, durante la gestión del ex intendente Daniel Di Sabatino (PJ, 2007-2015). El Concejo Deliberante declaró a la casa como patrimonio cultural y arquitectónico del distrito y la convirtió en Monumento Histórico del Municipio, que de todas formas no contemplaban una eventual expropiación.
“San Vicente es una localidad muy vieja, esta la quinta de Perón, tiene una impronta peronista pero muy conservadora. Hay nietos restituidos, pero la sociedad es muy negacionista, nosotros hicimos la pintada de pañuelos de la campaña de Madres y fuimos criticados en las redes sociales. Hay un núcleo duro conservador que se opone pero estamos nosotros para hacer contrapeso”, explicó Banylis.
En los últimos años se conformaron las Mesas de Memoria tanto en San Vicente como en Presidente Perón, ampliando la convocatoria a otras organizaciones sociales, sindicales y culturales de la zona, que impulsan diversas iniciativas hacia la concientización en derechos humanos como la marcha por el pueblo y el acto frente a la casa, cada 25 de marzo: “Cada vez que realizamos la caminata siempre está todo cerrado, con música a todo volumen. Tratamos de encauzar las rebeldías de los más chicos en un sentido productivo para la sociedad”.
Canal Abierto cubrió y registró en 2019 la décima peregrinación al domicilio, encabezada por Patricia, que volvió a denunciar:
“Se robaron su último cuento, ´Juan se iba por el río´, se llevaron todo lo que encontraron, las garrafas, los artículos de la cocina, los elementos del baño, porque hacían eso, se robaban todo, entonces no puede ser que después de tantos años la familia de alguien que seguramente participó de ese operativo se haya quedado con la casa que sigue usurpada”.
La historia de la casa
El 24 de marzo de 1977, al cumplirse el primer aniversario del golpe de Estado, Rodolfo Walsh concluyó su célebre Carta Abierta a la Junta Militar, en la que denunció la “miseria planificada” del plan económico de Martínez de Hoz, y enumeró “quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados”, como balance de gestión de la dictadura genocida. Luego caminó diez cuadras de tierra hasta la estación de tren, viajó hacia la Ciudad de Buenos Aires y despachó por correo las primeras copias de su acto final que poco tiempo después García Márquez calificaría como una “obra maestra del periodismo universal”. Ya no volvería a San Vicente, la localidad bonaerense a la que había llegado tres meses antes con la identidad de Norberto Pedro Freyre, escapando de las patotas de la represión que ya le habían reventado su casa del Tigre y asesinado a su hija María Victoria.
El 25 de marzo de 1977, un día después de publicar ese documento histórico, fue capturado y desaparecido en la esquina porteña de las avenidas San Juan y Entre Ríos.
Al otro día del secuestro, la jauría de la ESMA saqueó y destruyó la vivienda. Pero requirió apoyo de otra banda local porque la zona en aquellos años era semi-descampada y estaba mal señalizada, y ubicar una dirección puntual, de noche, no era sencillo para los que llegaban desde Avenida del Libertador.
En ese grupo de apoyo perteneciente al destacamento de policía de San Vicente estaba el ex subcomisario Rubén Oscar Sala, cuya hermana vive hoy en la última casa del autor de “Operación Masacre”.
Ese día Patricia Walsh tenía programado viajar a ver a su padre para presentarle a su hijo recién nacido. Partieron en auto desde San Isidro, pasaron por el barrio porteño de Palermo donde levantaron a Lilia Ferreyra, compañera del flamante abuelo, y emprendieron el viaje hacia San Vicente. En el Citroên verde además iban María Eva, la hija mayor de Patricia, y Jorge Pinedo, el, por entonces, marido de la exdiputada.
Cuando llegaron, pasado el mediodía, recién se había retirado el grupo de tareas. Lilia bajó del auto, vio la casa tiroteada y volvió corriendo. Escaparon.
“Sala primero llevó a vivir a su madre y es impensable que se hubiese animado a ocupar la vivienda sin la autorización de sus superiores”, explicó Patricia durante un homenaje a su padre. La madre del policía retirado vivió allí hasta su muerte. Desde entonces y hasta hoy vive María, hermana de Rubén Sala, con toda su familia.
Los represores también se robaron de la casa muchos escritos inéditos, entre ellos Juan se iba por el río, un cuento que estaba listo para ser publicado. “Hay testimonios de que ese texto se vio en la oficina de Antonio Pernías en la ESMA”, contó la diputada Cano a este medio.
Rincones de la historia
Una investigación de la periodista Patricia Serrano, oriunda de San Vicente, reveló: “Unos diez minutos antes de que ellos llegaran se había retirado el GT .3.3.2 de la Marina. El operativo comenzó a la madrugada con la detención de Matute, el dueño de la inmobiliaria que vendió la casa a Rodolfo Walsh. La casa nunca hubiese sido hallada si Matute no hubiese distinguido a Freyre en medio del gentío en Constitución, en la tarde del 25 de marzo del ’77, y si no le hubiese entregado el boleto de compraventa. (…) En papeles de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) y en la Dirección de Rentas de San Vicente, Norberto Freyre sigue siendo su único dueño y deudor. (…) Rubén Sala ya no es policía bonaerense, ahora conduce un remís en Alejandro Korn, la segunda localidad de San Vicente, y se preocupa por lo que pueden inventar “estos de los derechos humanos”. Rubén es alto y morrudo. Vive en San Vicente, a unas veinte cuadras de la casa de Norberto Freyre o María Sala, su hermana, y recuerda en el patio de su casa sin rejas que “todo esto” fue culpa de su madre, muerta hace varios años”.
La crónica “El refugio de Norberto Freyre” le valió a la autora ser citada para declarar como testigo por la querella en la Megacausa de la ESMA. En 2011, el Tribunal Oral Federal N° 5 condenó a prisión perpetua y penas de entre dieciocho y veinticinco años a dieciséis de los dieciocho imputados en la causa ESMA por, entre otros crímenes, el asesinato de Rodolfo Walsh y la desaparición de su obra inédita.
También declaró la vecina de San Vicente, Yolanda Mastruzzo, a cuya casa entraron los marinos de la ESMA el sábado 26 de marzo de 1977, equivocados, antes de dar finalmente con la casa de Rodolfo Walsh.
Luchar sirve
Durante años, organizaciones y organismos reclamaron la recuperación de ese lugar, no solo por la memoria, sino contra la impunidad. Patricia fue propulsora central de esa lucha, y caminó al frente de la marcha siempre. El destino quiso que, por horas, no llegara a ver concretado el resultado de tanto esfuerzo. Sin embargo, este logro será también parte de su legado de lucha.
