Redacción Canal Abierto | Todavía resta el visto bueno por parte de la Justicia, pero ya es un hecho que la mendocina Cartellone S.A se hará cargo del 20% restante de la obra de la usina Rio Turbio, lo que significará un desembolso de 220 millones de dólares.

Por estas horas todas las miradas están puestas sobre el futuro judicial del ex ministro de Planificación kirchnerista Julio de Vido, entre otras cosas detenido por la acusación de desvío de fondos y defraudación al Estado por 280 millones de pesos en torno a la obra de la usina a carbón de Rio Turbio.

Hace mas de 10 años el Estado adjudicó la construcción a Isolux Corsán, una empresa de origen español que desde hace meses se declaró encuentra en quiebra y convocatoria de acreedores. Si bien el presupuesto inicial era de 650 millones de dólares y la modalidad de contratación “llave en mano”, un informe de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN)  -parte de la causa que involucra a De Vido- calcula que en estos años el monto sufrió modificaciones en al menos 11 oportunidades. En consecuencia, hoy el desembolso asciende a mas de 1600 (1.631.355.105, para ser mas exactos) de dólares.

En el marco de la convocatoria de acreedores, la justicia ibérica dispuso la venta de los negocios de Isolux en la Argentina, que incluye diferentes obras otorgadas por la Dirección Nacional de Vialidad en Chubut y Córdoba por 54 millones de euros, la realización del Reactor CAREM 25 (supera los 105 millones de euros), y la construcción de la usina a carbón en la provincia de Santa Cruz.

En el caso de la central de Río Turbio, el Gobierno argentino espera que antes de fin de año Cartellone -cuando sea habilitada por la justicia a concretar la compra- comience las obras para la puesta en marcha de las dos turbinas de generación eléctrica, con plazos de ejecución de 10 y 18 meses para cada módulo.

Los nexos con Odebrecht

En junio de este año el fiscal federal Federico Delgado pidió las indagatorias de 29 empresarios y funcionarios por el escándalo de pago de sobornos de Odebrecht por las obras de distintas plantas potabilizadoras de AySA.

Odebrecht, la mayor constructora de Brasil, reconoció ante la justicia estadounidense que entre 2007 y 2014 pagó 35 millones de dólares en sobornos a funcionarios argentinos para obtener la adjudicación de ocho proyectos, los cuales le reportaron un beneficio de 278 millones de dólares.

Según consta en la Justicia, el gigante brasilero operó en estos casos a través de Unión Temporal de Empresas (UTE) que integraban el grupo Roggi y José Cartellone Construcciones y Supercemento. Tito Biagini, titular del grupo mendocino, incluso quedó formalmente acusado y con sus bienes inhibidos. Quien lleva adelante la causa por el pago de sobornos es el juez Sebastián Casanello.

Los amigos, primero

En 2013 el matutino Tiempo Argentino hizo pública una irregular concesión por parte del gobierno porteño: por aquel entonces al frente de Autopistas de la Ciudad (adjudicadora), Gustavo Matta y Trejo adjudicó una obra por mas de 127 millones de pesos a la empresa José Cartellone Construcciones, holding que preside Tito Biagini, suegro del propio funcionario macrista.

Otro gesto de buena sintonía entre el entorno de Macri y los Cartellone fue que en mayo de este año el vicepresidente del Grupo, Pablo Edgardo Pérez Burgos, fue uno de los empresarios que integraron la comitiva que acompañó al Presidente en su gira por China.

Además, el grupo mendocino fue beneficiario del subsidio a las tarifas eléctricas por mas 10 millones de pesos que otorgó el Gobierno nacional a un puñado selecto de empresarios.

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