Redacción Canal Abierto | Hoy se inicia el primer juicio por “travesticidio” en Buenos Aires. La víctima es, justamente, una de las que más batalló por el reconocimiento de derechos de las personas trans y por el fin de la violencia hacia el colectivo.

El acusado es Gabriel Marino, que ahora tiene 25 años y que al momento de los hechos mantenía una relación con Sacayán. Los fiscales consideraron que el “femicidio” incluye una modalidad específica que es la llamada “travesticidio/transfemicidio” y es la que pretende visibilizar la particular violencia que sufren las travestis y mujeres trans. En el requerimiento de elevación a juicio señalaron “homicidio triplemente agravado por haber sido ejecutado mediando violencia de género por odio a la identidad de género y con alevosía y robo”. Con respecto al odio, indicaron que el primer indicio para establecerlo es el alto grado de violencia con que los autores perpetraron el crimen y “los signos de ensañamiento que exceden claramente la mera intención de matar”.

Se trata del primer proceso judicial por un “travesticidio” en la Ciudad de Buenos Aires. Los dos anteriores se realizaron en Mendoza, por el crimen de Natalia Sandoval, de 35 años, y en Santa Fe, por el de Vanesa Zabala, de 31 años. En esos casos, aunque las condenas fueron a prisión perpetua, no se aplicó el agravante de “odio de género”.

El fiscal de la etapa oral será Ariel Yapur. El juicio se lleva a cabo en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional n° 4 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que fijó otras dos audiencias para el 14 y 16 de este mes.

“Diana, tu corazón arde en mí… y aunque no lo creas, acaso yo sería feliz, no lo sé…

Oh Diana, tu corazón estalla en mí, y aunque no lo creas, yo sería feliz” (L. A. Spinetta, 1997)

Amancay Diana Sacayan fue asesinada el 10 de octubre de 2015, en su departamento del barrio porteño de Flores.

En noviembre de 2016 el fiscal Matías Di Lello y la titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), Mariela Labozzeta, solicitaron la elevación a juicio de la causa.  Pidieron, junto a la querella, que se juzgue a uno de los imputados, Gabriel David Marino, y se profundice la investigación sobre el otro detenido, Félix Alberto Ruiz Díaz, que aun continua en etapa procesal. Los acusadores oficiales hablaron de “travesticidio” porque el hecho tiene todas las pruebas de haber sido motivado por el odio que generó en el asesino la condición de género de la víctima. Las pruebas contra el acusado son contundentes.

Diana entregó su vida a defender y ampliar los derechos de las personas trans y a la lucha contra la violencia hacia las travestis y, paradoja del destino o lógica estadística, murió acuchillada por un asesino varón en un hecho que lleva todas las señales de un crimen de odio.

Había nacido en Tucumán casi 40 años antes. Para escapar de la pobreza en su provincia, la familia -madre, padre y 15 hijos e hijas- emigró hacia la pobreza bonaerense. Ese contexto sumado a su decisión de manifestar abiertamente su identidad de género, le marcó una ruta de vida cargada de dificultades y sufrimientos que fueron rindiéndose ante su andar indetenible.

Su CV dirá que fue periodista, candidata a integrar la conducción de Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires, fundadora y redactora del primer periódico trans en toda Latinoamérica, “El Teje”, y colaboradora en el diario Página/12. Trabajó en el programa de diversidad sexual del INADI. Participó además en el relevamiento de los Libros “La gesta del Nombre propio” y “Cumbia, Copeteo y Lágrimas”, informes sobre la situación de vida de las personas  travestís, transexuales y transgénero (Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2006 y 2008 respectivamente).

Fue representante para el Cono Sur de ILGA, una ONG Internacional, especializada en temas de género y diversidad sexual. Fue candidata a ocupar la Defensoría del Pueblo de La Matanza en 2014. Estudió Educación Popular en la Universidad Popular de las Madres y fue la máxima referente  del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL), surgido del MTL, en 2001, desde donde comenzó a desafiar el orden establecido con reclamos que fueron ingresando al Congreso y convirtiéndose en nuevos derechos.

Su esfuerzo se tradujo en política pública en más de una oportunidad: Participó de la construcción y redacción de la Ley de Identidad de Género, una de las más progresistas en el mundo en la materia. Para estrenar la ley, la presidenta Cristina Fernández le entregó el DNI con su nombre auto-percibido en un acto en la Casa Rosada en 2012. Logró que el Ministerio de Salud bonaerense obligara a los hospitales a respetar la identidad auto-declarada de las personas trans o travestis. Impulsó la ley de Cupo Laboral Trans en el Estado de la Provincia de Buenos Aires, sancionada en septiembre de 2015, por la que aun la comunidad LGTB reclama implementación a la gobernadora María Eugenia Vidal.

El hecho que terminó con su vida no fue, claro, el primer registro de violencia de Diana Sacayán. En la madrugada del 10 de agosto de 2013, Diana Sacayán, fue salvajemente agredida por un individuo en la Estación de Laferrere y abandonada luego por las fuerzas de seguridad.  Motivo de la golpiza recibida, Sacayán tuvo que someterse a una intervención. Luego de increpar a los gendarmes por dejar escapar al atacante, también recibió bastonazos de los uniformados. Finalmente, en la comisaria se negaron a tomarle la denuncia correspondiente y la trasladaron hasta la puerta del hospital. Ella misma contó en un comunicado que se abrió “una causa penal contra los efectivos por abandono de persona e incumplimiento del deber de los funcionarios públicos. Además de realizar la denuncia en la Secretaría de Derechos Humanos de La Nación, en el programa de lucha contra la impunidad, donde me atendió su propia Directora, la Sra. Sandra Furio. Que de inmediato me aconsejaron y acompañaron a realizar la denuncia en  el Ministerio de Seguridad de la Nación. A la vez de denunciar el hecho en asuntos internos del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Nunca pensé volver a pasar semejante situación de violencia,  luego de tantos logros obtenidos con la lucha y la paciencia”.

En 2012 también había denunciado a la Policía Metropolitana por golpearla y detenerla sin motivos.

Su asesinato puede leerse como una triste conquista más de su lucha: el hecho colocó la problemática de la corta expectativa de vida de las travestis en los principales medios de comunicación. Su nombre debe escribirse en el mismo renglón de la historia que los de Carlos Jauregui y Lohana Berkins. Su huella es tan profunda que su ausencia física solo se tradujo en luz-guía para continuar andando en la niebla que significa avanzar hacia una sociedad igualitaria, en un país con derechos plenos para todos y todas.

La Colectiva

Distintos estudios coinciden en señalar un promedio de vida de 32 años para las personas trans en Argentina, y otros índices lamentables como que el 84% no terminó la primaria, el 64% nunca llegó a la secundaria, el 74% nunca fue a un hospital público por miedo a la discriminación, y apenas el 3% llegó a la terciaria.

Desde la mañana temprano, la “Comisión de Justicia Por Diana Sacayán” convoca a acompañar la primera audiencia, con actividades culturales y una radio abierta, en la puerta de los tribunales de Talcahuano 550, CABA.

Fotos: @dicoluciano

 

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