Redacción Canal Abierto | La semana pasada, una delegación de técnicos estadounidenses llegó a Neuquén con el fin de supervisar la continuidad de la instalación de una millonaria base en la meseta capitalina que fue donada, bajo la figura de ayuda humanitaria, por un área militar norteamericana para el funcionamiento de Defensa Civil de la provincia.

“Éste era un proyecto impulsado en 2012, que se frenó por la polémica en Chaco por la misma causa. Pero el viernes hubo una visita de especialistas en arquitectura y construcción que arribaron en un avión oficial del gobierno de Estados Unidos para continuar con la obra”, explicó Marcela Escobar, miembro de la Asamblea Socioambiental de Centenario y Vista Alegre de Neuquén.

Asimismo, agregó: “Como ambientalistas repudiamos la noticia de este avance en la construcción de esta base sobre la autovía norte frente a la empresa SIMA. Tanto la construcción de la sede chaqueña como la neuquina fueron donadas por el Comando Sur, que disfraza sus aportes bajo la figura de ‘ayuda humanitaria’ para el funcionamiento de nuestro organismo de Defensa Civil en Neuquén, ratificado así por declaraciones en diferentes medios por el secretario general de Gobierno de la Provincia Daniel Dacharry y el director Martin Justin”.

El Comando Sur de los Estados Unidos es un organismo militar que en su página web describe que “aprovecha las capacidades de respuesta rápida, la colaboración de naciones socias y la cooperación regional dentro de nuestra área de responsabilidad para apoyar los objetivos de seguridad nacional de los EE.UU., defender los acercamientos sureños de Estados Unidos y promover la seguridad y la estabilidad regional”.

Al referirse a este organismo, la asamblea declaró en un comunicado que “el intervencionismo militar de los EE.UU. utiliza la figura del asesoramiento y asistencia humanitaria generando campañas contra plagas como el dengue, desembarcando primero con cuerpos médicos y luego observadores militares cuyas tareas no tienen nada que ver con los objetivos primarios”.

Los lugareños aseguran que la instalación de estas bases fue en un punto geopolítico estratégico de control que copta la entrada y salida de todo tipo de vehículos a la denominada Ruta del Petróleo, camino a Vaca Muerta, donde se encuentran las reservas de gas y petróleo más importantes del país.

Frente a este panorama la Asamblea Socioambiental de Centenario y Vista Alegre denuncia estos hechos como “estrategias que arremeten contra la soberanía nacional y la seguridad de la población bajo el disfraz de ayuda humanitaria, que en realidad es intervencionismo geopolítico-militar a Vaca Muerta y a sus recursos naturales, incluida el agua”.

A su vez, Marcela Escobar informó que están organizando voluntades para formar un frente opositor junto a organizaciones civiles, ambientales, sociales y gremios y generar así comunicados de prensa para visualizar la problemática, proponiendo acciones concretas como marchas y entrega de panfletos a la comunidad.

Problemáticas que suman a la causa

Por otra parte, Escobar también dio cuenta de diversas cuestiones ambientales por las que atraviesa la provincia de Neuquén, que ayudan a explicar el por qué del avance de empresas extranjeras en la región.

“Como asamblea socioambiental fuimos los impulsores de la Ruta del Petróleo, que en su momento, sin nuestra intervención, iba a atravesar ciudades enteras, sectores productivos y ganaderos, arrasando con chacras, producciones de peras y manzanas, sectores donde había civiles, escuelas, escuelas especiales inclusive, accesos a hospitales públicos. Lo que hicimos fue proponer una vía alternativa, más allá de que a nosotros nos pesa el extractivismo, para ordenar el tránsito pesado petrolero, por eso conocemos bien el camino”, explicó.

De esta manera, la Autovía Norte une a través de 19 kilómetros las cuatro principales ciudades de la región lindantes a Vaca Muerta y a Neuquén Capital, y -según la ambientalista- es un punto estratégico que tiene acceso al aeropuerto, al igual que en Chaco, e intercepta todos los camiones de la industria del gas y petróleo, incluso los que transportan agua.

Además, Neuquén Capital tiene una de las reservas de agua más importante del país, donde confluyen los ríos Limay y Neuquén, que actualmente está contaminada por afluentes cloacales y restos de hidrocarburo.

“En estos últimos meses, los ambientalistas nos planteamos la duda de si realmente los ríos y lagos de la provincia se están secando o se están desviando con un brazo para la industria extractivista. La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de alguna manera lo ha visualizado a través de un proyecto para construir un acueducto hacia Vaca Muerta para ofrecer a las empresas un aporte directo de agua dulce para el fracking”, continuó Marcela.

También agregó que todos estos proyectos que están tan relacionados de alguna forma, les hace ruido. La construcción del acueducto a Vaca Muerta, las reservas de agua dulce que tiene la provincia, la baja repentina de caudales en los ríos, y la constante atracción de inversores hacia la localidad -pese a que la provincia se declaró en emergencia hídrica por sequía en 2016- sabiendo que el agua es uno de los principales recursos para el fracking. “Con esto nos parece extraño pensar que estamos en sequía, si no cómo vamos a ofrecer a Vaca Muerta y a extranjeros un acueducto. Entonces no es que nos hace falta agua, sino que se la están otorgando a las empresas, de una manera que los ciudadanos no podemos visualizar todavía”, sentenció Escobar.

Medidas

A partir de la continuación de la instalación de la base militar estadounidense, los ambientalistas tomaron medidas para frenar el avance de esta obra y destacaron la importancia de concientizar a la sociedad toda. “Queremos lograr que los sectores políticos se despierten, porque más allá de que nosotros podamos organizar alguna medida contundente para correr la base, la provincia les va a regalar otra hectárea y media más en otro sector, como ya lo hizo anteriormente”.

En Vaca Muerta se encuentra la tercera reserva más importante del mundo de gas y petróleo. “Así nos venden al mundo. Por eso nos veíamos venir algún tipo de intervencionismo. No pensábamos que iba a ser tan rápido, pero es importante que nosotros consigamos que nuestro territorio siga siendo libre, que nosotros podamos seguir caminando por nuestras mesetas tranquilos y seguros, de la manera que lo hicimos siempre. Creemos que la política debe ponerse firme para que los ciudadanos no estemos corriendo estas bases de un lugar a otro, sino que se tome la decisión de no permitir, mediante voto o proyecto, este tipo de bases, de arremetidas imperialistas que invaden nuestro territorio”, finalizó Marcela.

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