Redacción Canal Abierto | Lejísimos de las promesas presidenciales que prometían “Pobreza cero”, los indicadores de la crisis impactan más en los que menos tienen.

Incluso en momentos donde la economía creció, la pobreza y la indigencia no la acompañaron. Durante 2017, la economía creció 2,9%, con picos mensuales en octubre (+5,2%) y noviembre (+4,3%). Pero, en el promedio de todo el país trimestre a trimestre la pobreza osciló entre el 27% y el 29%, y llegó a superar el 31% en el segundo trimestre del año pasado. La indigencia se movió alrededor del 5% de la población total del país. “Pero es en el conurbano bonaerense donde se verifican –durante los cinco trimestres analizados- los más altos niveles de pobreza e indigencia”, sostiene el informe del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci).

Según el estudio, las causas de que no se produjera una reducción se encuentran en el las subas de precios de los insumos indispensables para la vida que componen la Canasta Básica y los aumentos en los salarios, considerablemente rezagados. “En ningún caso los aumentos promedios de los salarios, ya sean públicos o privados, registrados o no registrados, alcanzan a cubrir los aumentos de precios de los alimentos registrados durante el último año”, afirma.

Por otro lado, el empleo registrado cayó y sólo fue compensado por el empleo en negro, lo que evidencia una precarización de la vida de gran parte de la clase trabajadora. Una vez más, los índices más desfavorables de desocupación se encuentran en el Conurbano bonaerense.

“Los propios anuncios del Gobierno para este segundo semestre del año predicen una fuerte caída de la actividad económica. Todas las tendencias negativas para los sectores de menores ingresos que estuvieron presentes en el período de crecimiento, (incluidos los primeros tres meses de 2018) seguramente se van a profundizar de aquí en adelante”, finaliza el informe.

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