Redacción Canal Abierto | La condiciones socio económicas y la bronca por el ajuste interminable empujaron a un paro general impulsado por los sectores que se oponen al plan de Cambiemos para beneficiar a los grandes empresarios a costa de las penurias de las mayorías. La medida se anunció a pesar de las intenciones del Gobierno Nacional y de algunos dirigentes gremiales que buscan despejarle el camino hacia octubre.

Todos al paro

Hace algunas horas un plenario nacional de la CTA Autónoma, que conduce Ricardo Peidro resolvió convocar a la huelga “contra el ajuste y saqueo de Macri y el FMI, por un gobierno con protagonismo de la clase trabajadora”. En la sede de la calle Perón, Peidro confirmó que se realizará “con movilizaciones en todo el país, para darle forma a la resistencia a todas las luchas de Ushuaia a La Quiaca”.

Ayer, un plenario realizado en Smata con setenta regionales de la CGT llamó a la huelga, presionando a la conducción de la CGT, que si finalmente no convoca perderá la poca legitimidad que le queda entre las bases, y si lo hace deberá pagar la cuenta en Casa de Gobierno.

Del anuncio participaron Hugo Yasky –que en diciembre había desaconsejado hacer paros en año electoral-, Pablo Michelli –cuyas elecciones por la conducción de la CTA-A fueron anuladas por el ministerio de Trabajo y la justicia-, y el bancario Sergio Palazzo, al frente de la Corriente Federal.

Casi todos

Si la cúpula de la CGT no se adhiere al paro, el gobierno podría intentar declararlo ilegal. Pero sumarse también podría ser leído como una señal de debilidad de los desprestigiados Héctor Daer y Carlos Acuña.

Daer y Andrés Rodríguez, de UPCN -adicto a los designios de Casa de Gobierno-, junto a José Luis Lingeri, titular del gremio de Obras Sanitarias, y Gerardo Martínez de Uocra aplaudieron el domingo, en la misma mesa, el discurso de Macri en la cena del CIPPEC. Rodríguez, Martínez y Lingeri son encargados de contener la avanzada del sindicalismo opositor.

Por lo pronto, falta conocer que harán los transportistas de la UTA que conduce Roberto Fernández, que el martes había amenazado con un paro intrascendente para el feriado del 1° de mayo. “Si la CGT adhiere, nosotros vamos a adherir”, dijo Fernández, que dejo supeditada la actividad de los colectivos y micros de larga distancia a lo que defina la CGT.

 

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