Por Sergio Alvez | En el sur de Misiones, a 65 kilómetros de la capital provincial, se encuentra la ciudad de Apóstoles. “Es frontera internacional”, bromea algún baqueano. Es que Apóstoles linda con la provincia de Corrientes, unida a ésta a través del arroyo Chimiray. Según quiera mirarse, en Apóstoles comienza o termina la llamada Tierra Roja.

Considerada la Capital Nacional de la Yerba Mate y conocida entre otras cosas por ser el pueblo natal del notable acordeonista “Chango” Spasiuk, Apóstoles se estableció en 1638 como una reducción jesuítica. Fue escenario (en 1818) de las épicas batallas del ejército de Andrés Guazurarí contra los bandeirantes lusobrasileños, para luego, hacia fines del siglo XIX, comenzar a recibir a las oleadas de inmigrantes (polacos y ucranianos principalmente) que fueron asentándose en el lugar y desarrollando las actividades agrícolas que caracterizan la zona. En 1908, se creó el Consejo Municipal y el 28 de noviembre de 1913 se constituyó oficialmente la Municipalidad de Apóstoles con la conformación del Primer Concejo Deliberante.

La rebelión municipal

Ya estamos en 2012. Hay descontento entre los trabajadores y trabajadoras de la Municipalidad de Apóstoles. La realidad laboral del sector aquí no escapa de la coyuntura nacional. De toda la cadena del empleo estatal, el de los municipales es el sector salarialmente más postergado y el que debe enfrentar las condiciones laborales más adversas. Usualmente, suele ser también el que ostenta el menor grado de organización gremial.

Aquí, en Apóstoles, las dos últimas huelgas de empleados municipales que se recuerden remiten a 1986 y a 2008. Por eso, este 13 de noviembre de 2012 se constituirá en otro hito histórico de la clase trabajadora en este pueblo, pero además, dará inicio a una saga que pasamos a detallar.

“Hace 4 meses se entregó al intendente un petitorio con nueve puntos donde se solicitaba una mejora salarial, dotación de elementos de seguridad, uniformes, y otras cuestiones necesarias para el trabajador, porque venimos muy postergados. A raíz de que no obtuvimos respuestas, hicimos una asamblea, de la cual participó el intendente. Acordamos que el Ejecutivo elevaría una propuesta salarial. Pero cuando vinimos a trabajar hoy, nos encontramos con que no estaba la propuesta aún, así que decidimos llevar adelante un paro de 48 horas que ya fue informado al Ministerio de Trabajo”, explicaba el trabajador municipal y delegado de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), “Beto” Camelino, sobre la medida de fuerza de ese noviembre.

En el Municipio, hay trabajadores que con más de diez años de antigüedad están cobrando un salario de bolsillo de 2.000 pesos. Muchos son obligados a cumplir horas extras muy mal pagas. Cada hora extra se paga $6,70. Ramón, uno de los obreros, lo explica así: «Cuando no me obligan a hacer horas extras salgo a cortar pasto con mi motoguadaña, porque sino no me alcanza el sueldo. Un corte me deja 40 pesos y me lleva una hora o menos. En cambio acá en cuatro horas extras sumo solo 26 pesos».

Un combo de injusticias recae sobre las espaldas de estos trabajadores que hoy y aquí, en 2012, inician una rebelión.

 

La toma

La lucha iniciada con el paro de noviembre de 2012 recrudece a partir de los incumplimientos a los acuerdos por parte del intendente local, Mario Vialey (Frente Renovador de la Concordia).

En 2013, los obreros protagonizarán una primera toma del corralón municipal, que fue levantada tras la firma de un nuevo acuerdo con el Ejecutivo municipal.

Ahora estamos en octubre de 2014. Viejos problemas sin resolver y nuevas demandas empujan a los trabajadores a una nueva huelga con toma del corralón municipal. Esta vez la organización es mayor, ya que en agosto de ese año se inauguró en Apóstoles la Delegación “Pocho Lepratti” de ATE, que nuclea a varios municipios del sur misionero. La toma llega a oídos de toda la provincia a través de los medios provinciales y exalta los ánimos de la clase gobernante.

 

El desalojo y la judicialización

El acampe en el corralón dura cuatro días hasta que el Grupo de Operaciones Especiales e Infantería, con armas y escudos, irrumpieron en el corralón municipal de Apóstoles, para desalojar a los trabajadores municipales.  Previo al desalojo, las fuerzas de seguridad sitian la zona cortando las calles aledañas. Los trabajadores se retiran de manera pacífica del interior del galpón, no sin antes limpiar completamente el lugar y hacer constar en acta el perfecto estado de todo el patrimonio vehicular allí alojado.

La autoridad policial se vale de un “mandamiento de despeje” dictado por la jueza Raquel Zuetta, del Juzgado de Instrucción Nº 4.

“Como hijo de este pueblo y trabajador municipal que desde hace años barro todos los días estas calles, siento vergüenza ajena por el comportamiento de las autoridades que nos enviaron a la policía como si fuéramos delincuentes y encima sin dar respuesta a nuestro reclamo; realmente mostraron con este operativo un desprecio absoluto al trabajador municipal”, se lamenta el delegado de ATE Herisberto Vásquez.

Meses después, recaería sobre 27 de las trabajadoras y trabajadores presentes en la toma una causa judicial por usurpación de espacio público y otros delitos.

 

Lucha y absolución

María Alvez es secretaria general de la joven Seccional de ATE Zona Sur. Explica: “la causa abierta contra los 27 municipales de Apóstoles lo que busca es criminalizar la protesta social, es decir, castigar y disciplinar a quienes osen salir a luchar por sus derechos. Así lo entendimos desde un primer momento, no era una causa abierta contra los trabajadores municipales de Apóstoles, era una causa contra toda la clase trabajadora”.

La pelea que nació en Apóstoles por la absolución se hermana con cada una de las luchas que los trabajadores y las organizaciones sostuvieron en distintos puntos, para evitar ser judicializados por luchar. Imposible no pensar en la causa abierta contra los petroleros de Las Heras en Santa Cruz, por ejemplo, donde la pelea duró más de diez años.

Los “27 Apóstoles”, como les llaman, supieron dar esa batalla, visibilizando incluso la causa en esferas nacionales, siempre amparados a nivel provincial por la ATE, y a nivel local por la CTA Apóstoles, ya que siete de los imputados son dirigentes de la Central.

El 6 de agosto de 2018, casi a cuatro años de la toma del corralón, el Juzgado Correccional Nº2 de la Primera Circunscripción Judicial de la Provincia de Misiones, absolvió definitivamente a los 27 trabajadores de la Municipalidad de Apóstoles.

El fallo de absolución, firmado por el juez César Jiménez, marca un precedente histórico en la lucha contra la criminalización de la protesta social en la Argentina.

La resolución judicial hace lugar a la solicitud de amicus curiae introducida por ATE a través del abogado Juan Carlos Capurro y declara extinta toda acción penal contra estos trabajadores.

María Alvez sostiene que “esta absolución es fruto de la lucha”. “Nos costó  años de angustia, de incertidumbre, pero hoy somos conscientes que sentamos un precedente histórico. Nunca antes tantos trabajadores estatales fueron llevados al banquillo simplemente por ejercer su derecho a la protesta. Pudimos demostrar la inocencia y gritar al país que aquí en la zona Sur de Misiones evitamos que se criminalice el derecho a la protesta”, agrega.

Por su parte, el secretario general de ATE Misiones, César Fariña, subraya: “desde un primer momento luchamos por la absolución ya que es inadmisible que por reclamar derechos a los trabajadores se los considere delincuentes. Acá no hubo ningún delito sino el pleno ejercicio democrático del derecho a la protesta. Y este fallo hoy da un mensaje claro, que defiende el legítimo derecho a la protesta, que intentaron criminalizar. Hoy, todos los trabajadores del país tiene un fallo más para considerar en la lucha contra la criminalización de la protesta”.

Por su parte, el secretario general de CTA Apóstoles, Horacio Dumañski, recalca que “esto llega porque nunca bajamos los brazos, porque sabíamos que era justo lo que se reclamaba en aquel momento cuando fue la toma pacífica del corralón. Hoy queda claro que no somos delincuentes, somos trabajadores en defensa de sus derechos. Este es un mensaje para todos los intendentes del país”.

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