Por Alicia Rivas | En junio del 2006, un equipo de la Fiscalía Federal de Corrientes llegó hasta el Cementerio de Empedrado buscando encontrar rastros de los más de 50 desaparecidos correntinos, víctimas  de los crímenes cometidos por la última dictadura cívico militar en esa provincia. Allí exhumaron tres cuerpos, recuperados de las aguas del río Paraná entre 1976 y 1977.

“Vimos que era necesario, junto con la búsqueda de los responsables de los hechos, también buscar los cuerpos de las personas desaparecidas”, recuerda Flavio Ferrini, fiscal federal, doce años después de esos hallazgos.

Carlos Tereszecuk es el último de los cuerpos identificados de esa tanda de tres, exhumados en Empedrado. En 2007, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó a Rómulo Artieda, y en el 2014 al estudiante formoseño –también asesinado en Margarita Belén- Julio «El Bocha” Pereira.

“El río te va a devolver lo que no te puede devolver la Justicia. Podés negar, podés sepultar, podés meter bajo cemento, pero lo va a devolver igual porque es parte de la historia, no lo pueden borrar”, dice Juan Tereszecuk, hermano menor de Carlos, quien recibirá hoy en Corrientes sus restos y, junto a sus hermanos, los trasladarán hasta la ciudad de Posadas donde finalmente serán enterrados.

Para Graciela Franzen, secretaria de Derechos Humanos de la CTA Autónoma de Misiones, la identificación de Carlos tiene múltiples connotaciones. Fueron compañeros de militancia durante los años previos al golpe, se formaron bajo los preceptos de la doctrina social de la Iglesia y caminaron los barrios organizando a los vecinos para exigir derechos básicos como acceso a la tierra, al agua, a la luz, y condiciones de vida digna. En la Masacre de Margarita Belén, Franzen no sólo perdió a su compañero de militancia, también allí asesinaron a su hermano Arturo, delegado de los empleados de Correo en el sindicato y militante de la Juventud Peronista. “Es una mezcla de alegría y tristeza, tristeza porque pudimos confirmar su asesinato, pero alegría y un triunfo de toda nuestra lucha, de toda una vida de buscar a los compañeros detenidos desaparecidos”, destacó.

 

Carlos, “El Flaco”

Carlos Teresczecuk nació en Posadas el 4 de enero de 1952. Fue seminarista, pero abandonó la iglesia para estudiar Trabajo Social y retomar su militancia política ya dentro de la Juventud Universitaria Peronista.  Fue  el primer presidente del centro de estudiantes de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones.

En 1975, se sumó activamente a la campaña electoral como parte del Partido Auténtico, denominación que asumió un sector del peronismo y un espacio que logró incorporar dos diputados en la Legislatura provincial: el docente Juan Figueredo, detenido-desaparecido, y Pablo Fernández Long.

Fue secuestrado entre junio y julio de 1976 en Resistencia, Chaco, tras permanecer durante varios meses refugiado en distintos lugares. Lo vieron brutalmente torturado en la Brigada de Investigaciones de la Policía de Resistencia, hoy casa de la Memoria de Chaco. Finalmente fue fusilado en Margarita Belén el 13 de diciembre de 1976. Permaneció desparecido casi 42 años.

“La recuperación e identificación de los restos de Carlos es un hecho de fundamental trascendencia. En primer lugar para su familia, que ha padecido por más de cuatro décadas el desgarramiento del cuerpo perdido. Porque los desaparecidos ponen a sus familias y a quienes formaron parte de sus vidas en una situación de espera. Hoy, con la recuperación de los restos que testimonian su muerte, la familia de Carlos cierra el largo tiempo de angustia. De este modo, podrán comenzar a transitar el duelo y alcanzar consuelo”, sostuvo Yolanda Urquiza, secretaria de Formación de la CTA Autónoma de Misiones, docente investigadora de la UNaM y quien aportó, junto a Franzen, a la investigación de los juicios por crímenes de lesa humanidad que pudieron sustanciarse en la provincia.

El cuarto aparecido

Con la identificación de Tereszecuk ya son cuatro los misioneros devueltos a sus familias a partir del trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense.

En marzo de 2007, fueron entregados a la familia los restos de Eduardo Juan Jensen, secuestrado en Córdoba el 19 de octubre de 1975 por el Comando Libertadores de América, una organización paramilitar que operó hasta el inicio del golpe. Jensen fue secuestrado y asesinado junto a Horacio Pietragalla y Juan Isidro Saucedo, enterrados como NN en el cementerio de San Vicente de Córdoba.

En agosto de 2011 fueron identificados los restos de Mirtha Noelia Coutouné. Secuestrada en noviembre de 1976 en La Plata junto a su esposo, Héctor Hugo Malnati ,cuyos restos fueron identificados en el año 2010. Mirtha estaba embarazada de cinco meses, En el 2012 la asociación Abuelas de Plaza de Mayo confirmó que ese embarazo no llegó a término. Coutouné fue asesinada el 31 de diciembre de ese año en la localidad bonaerense de Munro y sus restos fueron inhumados como NN del cementerio de Vicente López.

En febrero del 2012 la familia de Félix Escobar, estudiante misionero desaparecido en La Plata en diciembre del 1976, recibió la confirmación de la identificación de sus restos. Asesinado el 6 de enero de 1977 junto a Dardo Cabo y Roberto Rufino Pirles, en un operativo que la dictadura pretendió disfrazar como un intento de fuga. Escobar fue enterrado como NN el 13 de enero de 1977 en el cementerio municipal de La Plata.

Para este jueves, Franzen prepara una nueva bandera argentina con la que envolverá el féretro de Carlos, como lo hizo antes con Eduardo, con Mirtha y con Félix. “Cada compañero que recuperamos es muestra de que nuestra lucha tiene sentido, y que tenemos que seguir buscando hasta recuperar a todos y recuperar también a los nietos apropiados que aún faltan”, sostuvo.

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