Redacción Canal Abierto| Este lunes 26 de noviembre por la mañana, organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos concentraron en 9 de julio y Avenida de Mayo para marchar primero a la casa de la provincia de Buenos Aires, y luego a la de Córdoba, ambas ubicadas sobre Callao, a metros del Congreso de la Nación.

La consigna, exigir juicio y castigo a los culpables de los asesinatos de Rodolfo Orellana y Marcos Soria, integrantes de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

“Nuestra decisión es no abandonar la calle, no saben la bronca que tenemos, porque para nosotros cada vez que se muere un militante popular es como si se muriera una parte nuestra”, expresó Esteban “Gringo” Castro, secretario general de la CTEP, frente a los miles de militantes de diversos espacios sindicales y políticos, entre ellos la CTA Autónoma, ATE, Barrios de Pie, Corriente Clasista Combativa (CCC), el Frente Popular Darío Santillán y el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL).

“Se nos fueron dos compañeros, dos trabajadores de la economía popular y hay cientos y cientos de casos más. No se puede ocultar más esta situación: no hay un trabajo ni vida digna para los trabajadores”, lanzó Diego Marcus, un joven referente de la Organización Libres del Pueblo (OLP), organización de base de la CTEP y a la que pertenecía Orellana.

También se hizo presente la incansable Norita Cortiñas, quien se solidarizó con las familias, amigos y militantes de los asesinados: “tienen odio las clases gobernantes, odio al pueblo”. La referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora llamó a “seguir levantando en alto las banderas de nuestros hijos e hijas, y de todos los caídos en este país por las balas policiales”.

El caso de Rodolfo Orellana

Vecinos y miembros de la OLP-CTEP fueron reprimidos en la madrugada del 22 de noviembre en medio de una toma de tierras en La Matanza, provincia de Buenos Aires. En ese marco, el trabajador de la economía popular murió de un balazo.

Aunque funcionarios y varios medios de comunicación hegemónicos intentaron presentar una escena de luchas facciosas, quienes acompañaban a Orellana denunciaron a la policía como responsable.

Horas más tarde, la autopsia preliminar determinó que fue asesinado por «un proyectil de arma de fuego» que lo impactó por la espalda. Así lo confirmó el procurador bonaerense Julio Conte Grand este viernes, ante lo que el ministro de Seguridad provincial, Cristian Ritondo, no descartó «un mal accionar policial”.

El episodio represivo no es el primero que vive la zona de La Matanza. Hace dos años, otro miembro de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular fue asesinado por policías en el contexto de reclamo por viviendas dignas y trabajo.

El caso de Marcos Soria

Miembro del Encuentro de Organizaciones -integrante de CTEP-, Soria tenía 32 años, trabajaba en una huerta comunitaria todas las mañanas y por la tarde salía a carretear. Durante la madrugada del domingo, una patota lo subió a un patrullero cuando terminaba la marcha de la gorra: lo pasearon, molieron a palos y, cuando lo bajaron le dispararon. “Lo dejaron tirado como un perro en la puerta de la Cooperativa 12 de abril, también de la CTEP”, denunció Juan Grabois, integrante de la Confederación, durante el acto frente a la casa de la provincia de Córdoba.

“Esto no es casualidad, dijo el abogado de la CTEP, es la consecuencia del accionar delictivo, criminal y que va a tener que ser juzgado en este país, de una mujer incompetente y represora que es Patricia Bullrich”, lanzó el abogado y dirigente social.

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