Redacción Canal Abierto | La Comisión Económica para América Latina (Cepal), publicó el Panorama Social 2018 que indica que la pobreza extrema ha alcanzado sus más altos índices de la última década en la región. Uno de cada diez latinoamericanos vive actualmente en esta condición (10,2%), y es la cifra más alta registrada en diez años.

En tanto, las proyecciones para Argentina dejan entrever que la Pobreza Cero será una cuenta pendiente para el Gobierno actual, ya que la Cepal estima que el país recién podría lograr una mejora significativa en sus indicadores dentro de cuatro años.

Para reducir la pobreza a la mitad en 2023, la comisión recomienda “impulsar políticas redistributivas en materia de ingresos, avanzar en la promoción de empleos de calidad y fortalecer las políticas públicas de protección social”.

Estas sugerencias van en contra de lo propuesto por el Gobierno argentino cuando reformuló la economía hacia un camino de “austeridad” para acceder al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Además, el informe elaborado a finales de 2017 no tuvo en cuenta la corrida cambiaria, el desempleo en aumento, el ajuste y la inflación más alta en los últimos 27 años, que podrían alterar las cifras.

Lo cierto es que las cifras en materia de pobreza no acompañan las intenciones de la gestión de Mauricio Macri. Las últimas mediciones del Indec hablan de un 27,3% de la población con ingresos que están por debajo de la línea de pobreza, la cual aumentó un 1,6% con respecto al año anterior (2017).

Los más afectados por las decisiones políticas y un Estado ausente son los niños. En diciembre, un estudio de UNICEF que mide la pobreza multidimensional (metodología que toma en cuenta diferentes dimensiones, desde el acceso a una vivienda adecuada de los niños hasta la escolaridad) arrojó que el 48% de niños, niñas y adolecentes en Argentina es pobre.

De ese total, el 20% corresponde a privaciones “severas”, como vivir en una zona inundable y cerca de un basural o no haber ido nunca a la escuela entre los 7 y los 17 años, mientras que un 4,9% viven en la “extrema pobreza” (no alcanzan a cubrir una canasta básica de alimentos). En cifras concretas, son 6,3 millones de niñas y niños que ven vulnerado el ejercicio efectivo de sus derechos.

Por su parte, el Observatorio de la Deuda Social de la Infancia de la UCA informó índices aún más dolorosos: 1,5 millones de niños, niñas y adolescentes padecen hambre (inseguridad alimentaria severa) en Argentina. El incremento de esta franja más acuciante resulta escandaloso: pasó de 9,6% (1.116.160) en 2017 a 13% (1.573.000) en la actualidad, o sea 456.840 más que en la medición de un año atrás.

En cuanto a la región, las proyecciones de la Cepal sostienen que en 2002 había 57 millones de personas en situación de necesidad extrema en América Latina. La cifra creció hasta los 62 millones en 2017 y volvió a aumentar hasta alcanzar los 63 millones de latinoamericanos en 2018.

También se destacó que el salario del 40% de trabajadores de América Latina está por debajo del mínimo legal. “Uno de cada cinco trabajadores recibe ingresos laborales inferiores a la línea de la pobreza de su país, cifra que se dispara hasta el 35% en el caso de la población rural”.

Sin embargo, debido a que no cuentan con datos confiables de Venezuela desde 2015, no se han incluido cifras de este país, que es uno de los que peores evoluciones presenta en su economía.

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