Redacción Canal Abierto | En la Alianza Cambiemos, la armonía y el diálogo de los que el espacio supo jactarse le han dejado el lugar a riñas áridas e indisimulables que explotan en cada provincia.

Luego de las primarias pampeanas -donde el colorado Carlos Mac Allister, exsecretario de Deportes, cayó ante el diputado radical Daniel Kroneberger- la estrategia de Marcos Peña de evitar la competencia entre aliados no sólo no está resultando, sino que vaticina futuras derrotas para el partido de Mauricio Macri.

El próximo domingo las elecciones neuquinas no presentan un mejor escenario. Allí el candidato de Cambiemos es Horacio “Pechi” Quiroga, intendente de la capital e histórico del radicalismo local. Pero el apoyo de la Rosada no fue para él: desde el Gobierno decidieron respaldar de forma explícita a su aliado en la provincia, el actual gobernador del Movimiento Popular Neuquino (MPN), Omar Gutiérrez.

El MPN gobierna Neuquén desde 1962 y Gutiérrez tiene altas posibilidades de reelegir. Por su parte y según las encuestas, Quiroga apenas competiría por el tercer lugar, lo que terminó por decidir dónde apostaría su pleno el macrismo. La apuesta por Gutiérrez provocó el enojo del Pechi, quien eliminó el color amarillo y la palabra “Cambiemos” de sus últimos afiches.

¿El beneficiado? El exintendente de Cutral Có, Ramón Rioseco, el otro favorito a la Gobernación que concentra el apoyo de amplios sectores del campo popular nacional.

Entretanto, en Córdoba la cosa está que arde. La idea de Peña allí tampoco funcionó y el oficialismo presentaría dos candidatos a gobernador: el diputado nacional Mario Negri y el intendente Ramón Mestre. El PRO local se mostraba proclive a apoyar a este último, pero al filo del cierre llegó la orden de Nación de integrarse a la lista de Negri, lo que generó resistencias.

En Córdoba no hay ley de PASO y para dirimir su candidato Cambiemos celebraría su interna el próximo 17. El condicional obedece a que todavía no se sabe si podrá realizarse ese día o algún otro. Aún hoy, la logística del correo que traslada urnas y telegramas no está resuelta y no está claro cómo ni quién afrontará los costos. Si las internas no suceden, y ni Mestre ni Negri se bajan de la candidatura –lo que no parecen dispuestos a hacer-, Cambiemos corre riesgo de ruptura en la provincia que le valió el triunfo presidencial, allá en el ya lejano 2015.

La cumbre radical que se celebró este lunes en Corrientes parecía ser el escenario para solucionar el entuerto pero, en cambio, fue la ocasión para profundizar la grieta entre ambos candidatos a disputarle la provincia a Juan Schiaretti.

Allí, la Unión Cívica Radical (UCR) no descartó presentarse a las elecciones con candidatos propios, lo que terminará por decidirse en la Convención Nacional que se reunirá a fines de abril o principios de mayo. «Si el Gobierno no cambia algunas reglas básicas, no tiene sentido pertenecer a Cambiemos», resumió ayer el vicepresidente del Comité Nacional de la UCR, Federico Storani, en diálogo con El Destape.

Según sus palabras, el punto de negociación será conformar «una mesa institucionalizada» donde se discutan las políticas públicas esenciales. Conformar «un gobierno de coalición» que, en estos más de tres años, el radicalismo no sintió haber integrado.

 

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