Redacción Canal Abierto | «Mi marido tiene dos infecciones en las muelas y desde el 25 de enero estoy pidiendo permiso para que lo dejen atenderse en una guardia odontológica. Él tiene tobillera pero yo no quiero violar la ley. La única respuesta que tuvimos es que el Servicio Penitenciario no dispone de móviles. Mi marido se puede estar muriendo de una infección de muelas y no hay respuesta. Es por eso que salgo a la luz y me animo a no callarme más, porque me parece que ya me pisotearon demasiado». El testimonio corresponde a Consuelo, esposa de Cristian Ferrara, padre de cuatro hijos de los cuales tres padecen distintos trastornos que pueden ser tratados mediante derivados del cannabis.

En octubre de 2017, la vivienda de Cristian y Consuelo -en la localidad de Berisso- fue allanada en un procedimiento policial por demás violento. A él lo detuvieron en el penal de Olmos. ¿La causa? Venta de estupefacientes. ¿Las pruebas? Dos plantas de marihuana y 17 brotes que la familia había empezado a cultivar para el tratamiento de sus hijos.

Mediante distintas presentaciones, lograron que Cristian pudiera cumplir la pena en su domicilio, con la aplicación de una tobillera electrónica. Sin embargo, una complicación de salud tan simple para cualquiera como una infección de una muela, les recuerda que sigue a merced de las garras del Servicio Penitenciario Federal.

«Me parece que no se llevaron preso a mi marido, sino que estamos presos en nuestra propia casa. Somos presos de las políticas antidrogas que muestran dos personas con armas y dos plantines, y de pronto es un golpe al narcotráfico. No me voy a a callar más. Si me tienen que dar 15 años que lo hagan, pero que todo el mundo sepa por qué me dan 15 años», dice -no sin cierta desesperación- Consuelo.

«Mi marido no tuvo antecedentes antes. En sus 44 no pisó nunca una comisaría. ¿Dónde está la investigación que, según ellos, hacen?»

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Tanto desde la enfermedad de sus hijos como a partir de la causa, Consuelo entró en contacto con Cultivo en Familia, una organización de personas que buscan la agilización de los procedimientos para la legalización del uso medicinal de cannabis. No sólo la asesoraron en cuestiones vinculadas a los tratamientos de sus hijos, sino también en materia legal tras el allanamiento.

«A toda la población que esté intentando plantar para calmar su dolor o para ayudar a un pariente, les digo: no planten solos, acérquense a una organización. Plantando solos les pasa lo que a mi. Si yo hubiese estado en Cultivo en Familia en ese momento, los chicos salían a marchar por mi marido y hubiera hecho lo imposible para que no nos pase esta injusticia», concluye Consuelo.

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