Redacción Canal Abierto | La mañana del 11 de marzo de 1976 salió como todos los días de su casa al pie del cerro San Bernardo en la ciudad de Salta y subió al auto. Se dirigía a su trabajo como médico en el Hospital San Bernardo. En ese momento fue abordado por un grupo de tareas. Santiago Arredes y su empleada, Margarita de Leal, salieron del almacén vecino para defenderlo y fueron acribillados. Ella sobrevivió, pero su patrón cayó muerto. Al día siguiente encontraron el auto abandonado en la localidad de Cerrillos, a 15 kilómetros de la capital provincial.

Exactamente tres años antes, en la misma fecha de 1973, Miguel Ragone fue electo gobernador de Salta por más del 54% de los votos encabezando la lista del Partido Justicialista, que en la provincia iba por separado pues no habían conseguido conformar el FreJuLi que llevó a Héctor Cámpora a la presidencia… y a Perón ¿al poder?

Daniel Escotorín

Para conocer un poco aquellos días agistados y profundizar en la figura de este “médico del pueblo”, Canal Abierto habló con el historiador salteño Ramiro Daniel Escotorín*, autor de “Salta montonera. La actuación política de los sectores populares en la provincia de Salta. 1972 – 1976” (Ediciones CTA, 2007).

“Ragone era un dirigente peronista histórico, de una línea más bien ortodoxa en la década del 60. A partir de la apertura democrática propuesta por la dictadura de Lanusse se fue acercando con la Lista Verde a sectores de centro izquierda e izquierda dentro del peronismo, con quienes conformaría el espacio más dinámico y progresista dentro del partido en Salta. En ese contexto se da la conformación de las listas y las candidaturas para las elecciones de 1973 y se impone la candidatura de Ragone para gobernador, contando con el apoyo de Juan Manuel Abal Medina (entonces secretario General del Movimiento Nacional Justicialista). La vicegobernación quedó para un sindicalista, Olivio Ríos, del gremio telefónico. Su elección generó mucha resistencia en las otras listas, lo que impidió que se conforme el FreJuLi en Salta”, rememora Escotorín sobre aquellos días previos a la “primavera camporista”.

Ragone ganaría por amplia mayoría las elecciones. Y luego se abriría una una etapa muy convulsionada en Salta. En realidad, ya había antecedentes de manifestaciones populares: por ejemplo, el Salteñazo de 1969  -correlato provincial del Cordobazo- con dos días de movilizaciones y un ataque al “Club 20 de febrero”, lugar icónico de la oligarquía local.

 

Salta convulsionada

“La asunción de Ragone fue en sí misma una expresión de apoyo popular. Es más, cuando recorre el trayecto de cuatro cuadras, desde la legislatura a la casa de gobierno, tarda más o menos una hora producto de la muchedumbre que lo rodea y las expresiones de apoyo, una cosa que nunca se había visto en Salta. En ese momento también recibe el apoyo de los sectores que se conocían como de la Tendencia Revolucionaria Peronista, que lo habían acompañado en la campaña: la Juventud Peronista más ligada a Montoneros y el FRP, Frente Revolucionario Peronista, que encabezaban Armando Jaime y Juan Carlos Salomón, las cabezas de lo que se conoció en Salta como la CGT Clasista. Estos sectores son los que le dan un apoyo abierto a Ragone y se configuran también con estos apoyos, sus futuros adversarios”, describe el historiador salteño.

Ragone se ocupo de la situación de extrema pobreza de las comunidades originarias

“En ese momento los intendentes eran designados directamente por el gobernador. Para la ciudad de Salta, Ragone designa al ingeniero Gerardo Bavio, vinculado a Montoneros. Su gestión lleva adelante un gran trabajo con los sectores populares, con beneficios y apertura hacia los barrios populares de Salta, de la mano de la movilización y el apoyo de la militancia juvenil. Va a ser una experiencia muy rica de gobierno popular, participativo y abierto. También tuvo muy buen vínculo con la recientemente creada Universidad Nacional de Salta dirigida por el escritor Holver Martínez Borelli.”

Mientras que la oposición tildaba al gobernador de comunista, “es interesante rescatar que Ragone no era un revolucionario, sino que entendía ese espíritu del momento y la idea de la necesidad de un cambio social y de la apertura hacia las nuevas generaciones. Esto por supuesto lo llevó a ganarse la enemistad de los sectores tradicionales de Salta, dentro y fuera del peronismo”.

De su breve gestión de gobierno, de un año y casi seis meses, ¿qué podés destacar?

-Lo que sucede con él es que, habiendo asumido en mayo del ‘73 y destituido el 23 noviembre de 1974, vive una etapa muy convulsionada donde la oposición es permanente. Igualmente, en su gestión de gobierno logra apuntar a los sectores más desposeídos, con una política hacia los pueblos originarios -algo que en ese momento no se tenía en cuenta como hoy- y los sectores campesinos. Crea la Secretaría de Desarrollo Social a cargo de Felipe Burgos, un dirigente gremial que funda en años anteriores la FUSTCA (Federación Única de Sindicatos de Trabajadores Campesinos y Afines de Salta) que agrupaba no sólo a trabajadores sino a pequeños productores y arrendatarios, con mucho trabajo en los valles calchaquíes. Burgos forma parte de esa experiencia y es desaparecido en enero del ‘76.

Ragone no va a tener la posibilidad de desarrollar una gestión. La oposición es permanente. Hacia fines de 1973, hay distintos intentos de deponerlo. Uno de los más conocidos es tras el asesinato de José Ignacio Rucci. En ese marco, la CGT local organiza una misa y marcha de silencio y cuando pasan por la casa de gobierno, ven que la bandera no estaba a media asta -tampoco había disposición oficial de que así fuera- y toman la sede gubernamental. Esa toma por parte de la CGT que junto a las 62 organizaciones, que eran enemigas de Ragone, va a generar una situación de alta tensión. Cuando se enteran los seguidores del gobernador, comienzan a movilizarse y llegado el mediodía el centro de Salta queda completamente tomado por los sectores afines. Los que toman la casa de gobierno quedan allí encerrados y finalmente es Ragone quien les ofrece a los adversarios una salida.

A partir de allí, comienza una campaña contra Ragone a quien se lo acusa de Montonero e infiltrado.

En enero del ‘74 se da otra situación particular tras el fallido copamiento del cuartel de Azul por el ERP. El gobierno de Perón fuerza la renuncia del gobernador bonaerense Bidegain quien tenía muy buena relación con Ragone. Se hablaba en ese momento de los gobernadores de la Tendencia -Ragone, Bidegain, Obregón Cano en Córdoba, Cepernik en Santa Cruz, Martínez Vaca en Mendoza-. La CGT y las 62 arremeten contra Ragone nuevamente, pero la intentona fracasa.

 

El día que la CGT llamó a un paro por tiempo indeterminado

“El tercer intento, el más fuerte, ocurre luego del 1º de mayo del ‘74. Ragone viaja a Buenos Aires para la apertura de las sesiones del año legislativo y el vicegobernador Olivio Ríos intenta quedarse con el gobierno, lo que se conoció como el “Oliviazo”. El retorno del gobernador fue apoteótico; desde el aeropuerto hasta el centro todos sus seguidores al costado del camino apoyándolo y movilizándose con lo cual fracasa el intento de golpe. La CGT llamó a un paro por tiempo indeterminado hasta que renuncie el gobernador… que duró un solo día. Era evidente el apoyo popular que tenía Ragone, no obstante ello él siempre intenta conciliar. No era un hombre confrontativo y va concediendo algunas demandas de sus opositores: por ejemplo cede a pedir la renuncia del intendente Bavio y otros funcionarios.

Tras la muerte de Perón su gobierno queda totalmente debilitado. Con la derecha adueñándose del gobierno nacional se inicial la etapa final hasta la intervención en noviembre. El interventor es el cordobés Alejandro Mosquera, quien había sido partícipe del Navarrazo que destituyó al gobierno de Obregón Cano. Este es el preludio a la represión a partir el golpe de Estado. Comienzan las persecuciones, las depuraciones en la administración pública, los atentados, los asesinatos… el jefe de policía de Ragone ya había sido asesinado.

¿Qué ocurre con Ragone, en el período entre la intervención y su desaparición?

-Tras la intervención del gobierno provincial, Ragone se va con la cabeza en alto. Da un discurso en el que señala: “Si hemos servido, volveremos”. Y efectivamente, cuando Isabel Perón convoca a elecciones adelantadas para octubre de 1976, el Partido Justicialista va camino a la normalización. En marzo del ‘76, se van a realizar elecciones para elegir autoridades y Ragone se presenta y era prácticamente número puesto. Estas elecciones no se producen porque el 11 de marzo es secuestrado y desaparecido, y pocos días después, la Junta Militar destituye a Isabel Martínez.

Su gestión había sido reconocida por los sectores populares de la provincia y había logrado darle al peronismo esa impronta transformadora y de justicia y sensibilidad social, sin entrar a discutir un perfil revolucionario que no tenía.

 

Reescribir la historia o recuperarla

“En Salta, el principal adversario de Ragone era Roberto Romero, el propietario del periódico El Tribuno, padre de Juan Carlos Romero (gobernador entre 1995 y 2007; desde ese año, senador nacional), quien luego se encargaría de llevar adelante las políticas neoliberales de Menem en la provincia. Al retorno de la democracia en 1983, Roberto Romero es quien lidera el PJ y gobierna por dos mandatos. Durante muchos años la figura de Ragone cae en el olvido, hay una desaparición en términos de memoria”, destaca Escotorín.

“Recién a finales de los ‘90, se vuelve a recuperar la figura de Ragone. Hubo que reconstruir la historia de los sectores populares y el peronismo, que había sido borrada para reescribirla poniendo a Roberto Romero como fundador del peronismo provincial, cuando Ragone había sido colaborador de Ramón Carrillo (ministro de Salud de Perón). Y hay figuras como Carlos Xamena, dirigente de ATE, que llegó a ser diputado, senador y gobernador de la provincia en los ‘50. Estas figuras quedan ocultas en la memoria y en los últimos años vuelven a reaparecer en esta lucha política donde pasado y presente forman parte de las disputas, no sólo por la identidad sino también por los proyecto políticos.

Los sectores dominantes tienden a apropiarse de determinadas figuras, tratan de vaciarlas de contenido, le sacan su perfil ideológico, y buscan así legitimar su gestión y su poder. Tanto Urtubey como Romero, utilizaron la figura de Ragone sin ningún prurito, por supuesto habiéndolo vaciado de su proyecto, de su identidad, de su ética… Es un tema que vale la pena rescatar cuando hoy el tema de la corrupción es transversal a toda la política”, reflexiona Escotorín desde su rol de historiador.

¿Qué circunstancias rodean su secuestro?

-En su secuestro confluyen la policía de la provincia, dirigida por el teniente coronel Miguel Gentil, jefe de la policía salteña, y el comisario Joaquín Guil (jefe de seguridad) que venía de la época de Lanusse y reaparece con la intervención, y la complicidad del ejército. Si bien aún no se había producido el golpe, con el Operativo Independencia más el estado de sitio vigente en ese momento, el ejército ya había asumido facultades amplias en lo que denominaban la lucha contra la subversión y tenían vía libre para operar.

En 2011, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta, determinó que Ragone había sido secuestrado y asesinado el mismo día y sentenció a Gentil, Guil, al genocida Luciano Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, y al coronel Carlos Alberto Mulhall, jefe de la guarnición militar provincial. Del hecho también participaron sectores paramilitares y parapoliciales de la Triple A.

Luego de dejar la gobernación, Miguel vuelve a su tarea habitual de médico. Jamás tuvo custodia, hacía una vida completamente normal, a pesar de que le habían advertido del peligro. El entendía que no había cometido ningún delito más allá de su lealtad con el pueblo trabajador de la provincia. El salía como todos los días, sube a su auto sin chofer y cuando va conduciendo lo intercepta este comando militar y policial.

 

La Salta insurrecta

Cerrando la charla, Escotorín reflexiona como salteño orgulloso de las luchas de su pueblo: “Siempre se habla del espíritu conservador de nuestra provincia, que en parte es cierto, y también se intentó resaltar cierta parsimonia, cierta pasividad, se subestima la capacidad de reacción del pueblo salteño. Pero lo que sucedió entre 1970 y 1974 muestra un momento de alta participación social, de alta organización de los sectores populares, como los campesinos de los valles calchaquíes o la experiencia de la CGT clasista de Armando Jaime y Juan Carlos Salomón, que tuvieron un fuerte vínculo con Agustín Tosco. En el ‘73, se propuso una fórmula presidencial que encabezaban Tosco y Jaime. Fue un momento muy álgido y no por nada en la provincia hay 200 desaparecidos”.

“Reconstituir la memoria y rescatar a personajes como Miguel Ragone o los mártires de Palomitas, entre tantos otros, es una tarea del pueblo y de los historiadores de recuperar esa memoria de lucha para pensar un futuro distinto al que estamos viviendo hoy”.

 

Un juicio pendiente: el juez cómplice Ricardo Lona

Escrache en la finca del ex-juez Ricardo Lona

Si bien el secuestro y desaparición del “médico del pueblo” encontró justicia con la causa que condenó a quienes dirigieron el crimen, en los tribunales federales de Salta se espera que luego de idas y vueltas con subterfugios leguleyos se juzgue al ex-juez Ricardo Lona, acusado de no haber investigado los crímenes cometidos con Miguel Ragone y el asesinato de Santiago Arredes y la tentativa de homicidio de Margarita Martínez de Leal, testigos de los hechos.

Ricardo Lona

Lona ya está procesado en esta causa y siendo juzgado por su participación y encubrimiento en la Masacre de Las Palomitas en la que once presos políticos detenidos a su disposición -y del Poder Ejecutivo Nacional- fueron trasladados desde el penal de Villa Las Rosas el 6 de julio de 1976 con destino a la ciudad de Córdoba y se los ejecutó en este paraje horas después. Con el procesamiento se ordenó la detención, aunque el ex juez logró obtener el beneficio de no ir a la cárcel y quedarse en su casa con una custodia policial.

El pasado 18 de febrero debió haber iniciado el debate de la causa Ragone, pero gracias a la intervención de su defensa a cargo de Ricardo Gil Lavedra (sí, el señor que fue fiscal en el juicio a las Juntas y ministro de Justicia de De la Rúa) se encuentra postergado sin fecha. En tanto la asociación H.I.J.O.S. Salta, denuncia que Lona viola la domiciliaria y, recuperando la consigna “Si no hay Justicia, hay escrache”, ha iniciado una serie de escraches a este miembro de la corporación judicial cómplice de la dictadura cívico-militar-eclesiástica.

 

* Ramiro Daniel Escotorín es historiador, dirigente de la CTA Salta y del Instrumento Electoral por la Unidad Popular

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