Redacción Canal Abierto | “Para transitar mejor los meses que vienen”. “Sabiendo que estamos ingresando en una nueva etapa en donde creemos que la inestabilidad cambiaria empieza a quedar cada vez más atrás”. “Para acompañar a las familias argentinas en este proceso en el cual vamos transitando hacia una inflación más baja”. Cada una de esas fórmulas difusas que prometen un inmediato futuro mejor fue pronunciada por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne para anunciar el Plan Primavera macrista.

Economistas consultados por los anuncios, de ideologías variadas, coincidieron en un punto: se trata de una medida publicitaria que aspira a calmar los ánimos sociales hasta las elecciones, pero que no traerá alivio concreto a los bolsillos argentinos.

En una conferencia de prensa junto a sus pares en Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, y Producción y Trabajo, Dante Sica – que brindaron luego de la difusión de un insólito video con el que Mauricio Macri hablaba con una pareja de “vecinos” en el comedor de su casa sobre sus dificultades para llegar a fin de mes-, Dujovne describió lo que llamó un “conjunto de medidas muy abarcativas que tienen que ver con los precios, con préstamos, con ayuda a aquellas pymes y familias que no pudieron seguir pagando sus impuestos en los momentos más difíciles del año pasado”.

En resumen, se trata de:

  • líneas de créditos (con tasas desde el 40% anual) y descuentos (de entre el 10 y el 25% en supermercados, negocios de ropa, iluminación, viajes y turismo, electrodomésticos, línea blanca y materiales para la construcción) para jubilados y beneficiarios de asignaciones familiares;
  • congelamiento de tarifas de servicios y transporte dependientes del Estado nacional hasta fin de año (salvo el aumento de gas de abril, que tendrá un descuento del 22% e impactará recién en el verano);
  • acuerdo de precios de 60 productos esenciales de la canasta básica (aceites, arroz, harinas, fideos, leche, yogur, yerba, infusiones, azúcar, conservas, polenta, galletitas, mermeladas y bebidas) con compromiso empresario de abastecimiento en góndolas y supervisión de su cumplimiento por parte de la Secretarı́a de Comercio Interior, dentro del plan Precios Cuidados;
  • cortes de carne a precios accesibles luego de un acuerdo con los frigoríficos, que estarán disponibles en 10 días;
  • congelamiento del precio de los planes prepagos de telefonía celular durante cinco meses, hasta el 15 de septiembre;
  • descuentos de hasta 70% en medicamentos para beneficiarios de Asignación Universal por Hijo;
  • créditos para la conexión a la red de gas;
  • apertura de nueva convocatoria para acceder a créditos hipotecarios en el marco del Plan ProCreAr. El paquete también asegura: “estamos terminando de diseñar alternativas para aliviar la situación de los que tienen hoy créditos hipotecarios en UVA y percibieron aumentos significativos en las cuotas”;
  • plan de pagos en AFIP para pymes y contribuyentes que tengan deudas tributarias de hasta 60 cuotas, con intereses del 2,5% mensual y la primera cuota a pagar el 16 de septiembre;
  • acortamiento de plazos para la recepción del dinero a los comercios que vendan con tarjeta de crédito y reducción de comisiones bancarias;
  • reducción de retenciones para pymes exportadoras (menos de 50 millones de dólares al año);
  • y una Ley de Lealtad Comercial, aprobada por decreto presidencial, que pretende “evitar abusos de posiciones dominantes o posibles conductas monopólicas de grandes empresas” sancionando “conductas anticompetitivas”.

«Este gobierno no tiene ni capacidad política ni margen económico para hacer algo distinto de lo que está haciendo, es por eso que este anuncio es un maquillaje electoral», sostuvo Claudio Lozano, economista y presidente de Unidad Popular.

Economistas consultados por los anuncios, de ideologías variadas, coincidieron en un punto: se trata de una medida publicitaria que aspira a calmar los ánimos sociales hasta las elecciones, pero que no traerá alivio concreto a los bolsillos argentinos.

Este gobierno no tiene ni capacidad política ni margen económico para hacer algo distinto de lo que está haciendo, es por eso que este anuncio es un maquillaje electoral -sostuvo Claudio Lozano, economista y presidente de Unidad Popular, en diálogo con Canal Abierto-. Este anuncio fundamentalmente es una estrategia política que tiende a maquillar la situación desesperante que están viviendo en términos de deterioro político y de imagen, tanto del Presidente como de su gestión”.

Para Lozano, el Gobierno apostará en los próximos meses a mantener a raya el valor del dólar -gracias al aval del Fondo Monetario Internacional para intervenir en el mercado cambiario- y a desacelerar la inflación, luego de un primer cuatrimestre de disparada galopante de precios, sin la presión del dólar ni nuevos tarifazos en el horizonte. Dos situaciones que no necesariamente repercutirán en la mejora del poder adquisitivo de la mayoría de la población. “En términos inmediatos vamos a tener cierta mejoría relativa, pero no va haber ningún shock de consumo ni nada que altere en lo sustantivo el esquema que tienen pautado con el FMI, no va a cambiar nada en lo económico”, confirmó.

Desde la derecha, distintos economistas le reprochan al Gobierno que un plan como éste se aparta del libro neoliberal y da por tierra con una de sus máximas: reducir el gasto público y no intervenir en la autorregulación del dios mercado.

Los anuncios del equipo económico, por otro lado, llegan hasta septiembre o diciembre, en el mejor de los casos. En otras palabras, no hay plan para después de octubre. Como dijo Álvaro Alsogaray, allá por 1959, “hay que pasar el invierno”.

 

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