Redacción Canal Abierto | Las 1.939 muertes de ayer es el peor balance en un día para un país en todo el mundo desde el inicio de la pandemia, y eleva a 12.722 el número total de fallecidos en Estados Unidos.

Si bien es cierto que la sumatoria aún no alcanza a las dos naciones más golpeados por la crisis –Italia, con 17.127 muertos, y España, con13.798-, los especialistas y la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ya reconocen al gigante norteamericano como el nuevo epicentro de la pandemia. De hecho, solo Estados Unidos tiene más de una cuarta parte de los casos declarados en todo el mundo: 396.223 en total.

Es frente a este contexto que la administración de Donald Trump viró de su inicial indiferencia ante el virus, a apropiarse de una retórica belicista y de medidas autoritarias que –advierten algunos- podría poner en riesgo a la «gran democracia occidental».

“En varios países estamos viendo cómo líderes toman medidas o posturas autoritarias y antidemocráticas como, por ejemplo, en Filipinas, donde el Jefe de Estado Duterte ha dado la orden de tirar a matar contra cualquiera que no obedezca las medidas de aislamiento”, explica a Canal Abierto el periodista norteamericano y fundador de Democracy Now, Andrés Thomas Conteris, quien agrega: “este es uno de los casos mas ruidosos, pero no es el único”.

“En varios estados norteamericanos dónde se tenían que realizar elecciones primarias, estas se han cancelado y no sabemos cómo ni cuándo se determinará quién va a ser el candidato demócrata para enfrentar a Trump. Son muchos los analistas políticos que interpretan esto como una preparación ante la posible cancelación o postergación de la elección general de noviembre”, analiza.

De hecho, a las pocas de esta entrevista Bernie Sanders anunció la suspensión de su campaña presidencial, allanando el camino para Joe Biden en las internas demócratas.

También te puede interesar: “Joe Biden es el peor candidato para derrotar a Donald Trump”

Días atrás, el Presidente de Estados Undios promulgó un histórico plan de 2 billones de dólares –que con el correr de los días terminó triplicándose- para rescatar la economía paralizada por los efectos de la pandemia del COVID-19. “Es cierto que el Gobierno federal va a enviar cheques a una parte importante de la población. Sin embargo, se calcula que de ese paquete, aproximadamente dos tercios van a ir a parar a las empresas y no a la gente. De hecho, Trump ordenó que este salvataje iba a estar únicamente en manos del Ejecutivo, sin control por parte del Congreso, algo que es inconstitucional”, plantea Conteris.

Por otra parte, al igual que viene sucediendo en otros países, son los grandes centros urbanos norteamericanos donde viene multiplicándose el número de contagiados y fallecidos. En la cima del triste ranking destaca Nueva York, con 5.489 muertes y 138.836 casos positivos.

La dureza con que golpea el COVID-19 lleva preocupación al conjunto de la ciudad más poblada de los Estados Unidos, pero particularmente a aquellos barrios y regiones más humildes. Por poner un ejemplo, en el distrito donde vienen registrándose más contagios, Queens, las áreas más azotadas por el virus son Jamaica, Pomonok, Forest Hills, Rego Park y Jackson Heights, el hogar de familias inmigrantes e hispanas.

“En Rikers Island, la prisión de Nueva York, ya hay casos positivos de coronavirus, un muerto y protestas para que esta situación no termine convirtiendo a la cárcel en una especie de campo de exterminio”, alerta el periodista norteamericano. 

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas