Redacción Canal Abierto | En la búsqueda de propiciar un encuentro virtual donde el cine sirva de excusa, este sábado, por YouTube y de forma gratuita, se preestrena La cabeza contra el piso, un cortometraje argentino que deberá esperar que pase la pandemia para ser estrenado en salas.

Mientras, el evento de este sábado 23 a las 20 –en el octavo aniversario de la promulgación de la Ley de Identidad de Género– persigue un fin doble: convertir a un sábado de mayo y encierro en un día recreativo, y darle un cierre artístico a una experiencia personal traumática, que en 2017 le tocó vivir a su realizador.

Carlos Di Lorenzo es escritor, guionista de cine y tv, autor y director de teatro. Y el 17 de junio de 2017 le “pegaron por puto”. Así describía él entonces los motivos de la golpiza que le dieron entre cinco aquella noche, en el centro porteño, sobre la 9 de Julio, de vuelta de un cumpleaños. “Me bajé de un taxi, un pibe me tiró onda, y cuando lo saludé y me acerqué sonriendo, me dijo: ‘¿Así que sos puto? ¿Sabés lo que le hago yo a los putos?’. Entonces me empujó, me tiró al piso, vinieron cuatro más y me cagaron a patadas entre todos”, recuerda. El hecho ocurrió a la vista de la gente que pasaba y no lo auxiliaba. Pudo escaparse y un grupo de chicos que estaba a una cuadra lo ayudó. Terminó con la ropa rota, un ojo negro y la misma sensación de desamparo de su adolescencia.

¿La cabeza contra el piso es una suerte de catarsis sobre tu propia experiencia personal?

–Después del ataque de esta patota homofóbica estuve encerrado mucho tiempo. Me costó atravesar esa situación. Probé muchas cosas, que incluyeron amigues, terapia incluso. Nada de eso funcionó y me puse a escribir, que es lo que suelo hacer con cualquier situación de la vida. Lo escribí como un largo, pero un amigo lo vio como un corto y me dio la idea: hacer una escena sólo con dos actores, en una sola locación, fácil de producir. En un taller de cine con pocos recursos desarrollé el proyecto y me dije: tengo acceso a cámara, micrófonos, amigue actores, y me decidí a hacer el corto, que filmamos entre enero y febrero de 2019. Una amiga, Cecilia Belliz, hizo el montaje final y el color, y el último corte lo terminamos hace poco.

Todo se resolvió de manera solidaria, amistosa, cooperativa…

–Sí. Cada persona que participó recibió unos viáticos, pero hubo mucho de solidaridad y de compartir un fin político: a todos les pareció piola transformar una experiencia traumática en una obra colectiva para comunicar algo. No uno solo llorando en el rincón, que es válido, porque cada uno atraviesa los duelos como puede. Pero encontrar gente que se copara con la propuesta y lo transformáramos entre todos en algo entretenido de hacer es una responsabilidad para uno y fue algo muy lindo. Y tanto a mí como a la editora nos gusta lo que quedó.

El comienzo del teaser arranca con la voz de una persona en primer plano que reprocha, ¿recibiste eso, la culpabilización de la situación?

–En realidad eso fue un poco lo que me llevó a escribir sobre esto. En La cabeza contra el piso, Alicia quiere saber por qué su hijo Leonardo está golpeado, pero cuando él le cuenta que fue víctima de un ataque homofóbico, ella responde de una manera que él no esperaba. Y la verdad que la paliza fue una paliza, uno sobrevivió. Fuera de ello, el hecho nunca me pareció más allá de unos pibes de veintitantos, homofóbicos, ignorantes, criados por alguien igual. Lo que me dolió más fueron los chabones que después me decían “no seas maricón”. No sólo es una mala elección de palabras, el tema es: ¿por qué minimizás algo que me pasa a mí? Después de una experiencia así, ¿cómo alguien no es capaz de entender que no estés igual que cualquier otro día? O me preguntaban por qué no hice la denuncia, qué estaba haciendo ahí a esa hora.

Lo que me interesa sobre este corto es todo lo que pasa después, no solamente para una víctima de un ataque homofóbico sino de una víctima: de género, de violencia policial, de xenofobia. Después de ello se necesita educación popular al respecto, porque la gente es muy bruta con las víctimas y las revictimiza socialmente, editorialmente, familiarmente, de todas las maneras posibles, sin imaginarlo, sin tener la voluntad de hacerlo, pero creo que hay que empezar a pensar más en el otro.

¿Te sirvió para sanar?

–A nivel personal, sí. Los reclamos hacen mella, porque uno también se vuelve juicioso de uno mismo. Te empezás a decir: “bueno, pero qué estabas haciendo vos ahí o por qué le coqueteabas a este pibe a esa hora de la noche”. Terminás diciéndote “te la estabas buscando”, porque es lo que contienen esos mensajes que te tiran y uno se lo termina creyendo por esta educación heteropatriarcal en las venas que uno tiene. Te terminás lacerando a vos mismo: “sos puta, eh, tampoco es para llorar”. Lo que genere el corto quedará, como cualquier obra, en la respuesta del espectador, pero para mí a nivel personal fue absolutamente sanador.

¿Te parece que esto que te pasó respondió a un espíritu de época que le abrió la puerta a los odios, lo viviste así?

–Fue un momento de mayor insensibilidad social, era 2017. De hecho, en el primer momento fue muy traumático, tenía miedo de abrir la puerta. Pasado ello, no sentía responsables a ese grupo de pibes en particular o individualmente, sino que era algo legitimado desde el gobierno de ese momento: un mensaje de odio, un mensaje revanchista, bajado de mil maneras, cooptando la voluntad de la población, en general desinformada porque la oligarquía cuando está en el poder te prefiere bruta, y entonces llena tu voluntad con sus propios intereses. Por algo se sucedieron varios ataques homolesbotransbifóbicos en esa época. Había algo que habilitaba a la gente con este espíritu a decir “ahora puedo salir a pegarle al puto, a cagar a palos a mi mujer, a cazar a un zurdo”. Era algo que a mí no me pasaba desde fines de los 90, principios del 2000, que era una época similar, la calle reprimiendo y la población gruñéndose entre sí.

Pero el macrismo, pese a ser una derecha ortodoxa en muchos aspectos, tuvo un discurso muy liberal en términos de respeto a las libertades individuales…

–­Sí, pero una cosa es lo que está legitimado y otra cosa es el marketing: pongo banderas por toda la ciudad en la Semana del Orgullo, hago plata con los putos de clase media y media alta, pero a las travas les siguen pegando igual, el acceso a la salud es el mismo. El gay blanco, lindo, clase media, media alta, en lo posible con aspecto heteronormativo queda lindo en la mesa, queda bien en TN, combina. Como adorno queda bárbaro.

¿Algo cambió?

–Yo creo que es demasiado pronto, que este gobierno no arrancó todavía. Sé que el INADI está más activo, vi a este gobierno en algunos casos de discriminación que se han sucedido este año interviniendo. Pero desde ese momento hasta ahora no me da igual estar con un chico de la mano en la calle o besarme con la libertad que lo hacía desde mis veintes hasta ese momento. No me siento igual que una pareja heterosexual. Y son derechos básicos, y si no cambia eso me da igual que haya bares gays, o días, o cruceros, o banderas.

¿Por qué preestrenar durante el aislamiento social obligatorio?

–Yo estoy en el día 60 y pico de la cuarentena, porque empecé una semana antes. Vivo solo en un monoambiente y uno se siente solo sin la oportunidad de ver a sus amigos, y un mensaje de WhatsApp o una videollamada no es lo mismo. Entonces me pareció una buena oportunidad para encontrarse, con la opción de chat en vivo. En un momento tan difícil para todos… es una buena excusa para compartir. Estaría bueno encontrarnos. 

Ficha técnica de La cabeza contra el piso

Cortometraje

CABA / 2019

Duración: 00:08:23

Elenco: 

Guido Chiossone Zitta @bolchespirito

Laura Faienza @lafaienza

Equipo técnico:

Guión y Dirección: Carlos Oscar Di Lorenzo @charliedilorenzo

Asistencia de Dirección: Lucas Unanua @lucasunanua

Producción: Carlos Oscar Di Lorenzo y Lucas Unanua

Foto, sonido y montaje: Carlos Oscar Di Lorenzo

Finish y color: Cecilia Belliz @cedecyan

Música: Carlos Oscar Di Lorenzo y Andrés Fusaro (FU5) @fucinco

 

Todos los derechos reservados: RE-2018-15163908-APN-DNDA#MJ

Preestreno: 23 de mayo a las 20: Link a la transmisión (click aquí)

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas