Redacción Canal Abierto | Entusiastas de la cultura rock originada en los albores de la democracia podrán acercarse a muchos de sus artistas predilectos en imagen y sonido a través de Stud Free Pub (Una buena historia). El documental, en el que productor Damián Originario y el realizador y músico Ariel Topo Raiman repasan uno de los escenarios emblemáticos del ambiente porteño, podrá verse de manera gratuita esta noche a las 22 desde la plataforma comunidadcinefila.org.

Surgido a fines del 82 con la dictadura en retirada, el Stud tuvo su sede en Avenida del Libertador y la Pampa, pleno barrio de Belgrano. Sólo tres años le bastaton para convertirse en leyenda. Durante ese lapso de tiempo su escenario vio pasar a próceres del rock, números incipientes que convocarían multitudes años después, y números musicales de otros géneros.

La producción parte de cierta escasez de material de archivo fílmico, alguna existencia sonora, mucha gráfica y los testimonios de decenas de protagonistas y testigos con los que se va dando forma a la narración transportando al espectador las vivencias de esos años refundacionales.

En diálogo con Canal Abierto, Damián Originario contó: Para gente como yo, que tengo 45 años y no viví esa época, pasar por Libertador y ver el lugar me parece una locura pensar que ahí donde hoy hay un rascacielos haya habido un antro de esas características.

Junto con otros espacios como La Esquina del Sol, Caras+Caras, Palladium, Zero Bar y los canónicos recintos de Omar Chabán Café Einstein y Cemento, el Stud vio dar sus primeros pasos a grupos como Soda Stereo, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Fricción, Fito Páez, Los Fabulosos Cadillacs o Los Abuelos de la Nada entre otros. También sonaron las canciones de creadores ya consagrados como Charly García o Luis Alberto Spinetta y de artistas ajenos al rock under como Cesar Banana Pueyrredón o Julia Zenko.

Esta variedad se ve reflejada en las entrevistas que van recorriendo la historia. Creo que no hay registro de que en una misma película estén el Indio Solari y Charly García. Están Zeta, Mollo y todos los que quisieron estar. Los que no están es porque no pudieron o no quisieron, cuenta el productor.

Tras cinco años de trabajo, el documental fue exhibido en 2019 en el marco Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. El 2020 debió haber sido el año de su estreno en salas, pero la pandemia cambió los planes. Con un doceavo del 2021 recorrido y un panorama aún incierto sobre el devenir de la actividad en las salas de cine, la opción digital fue la decantación natural.

Sobre el origen del trabajo, Originario explicó que soy muy amigo de uno de los dueños. Eran tres: Claudio, Raúl y Carlos. A Claudio lo conozco de toda la vida. Cuando yo era mucho más chico él me iba contando historias del Indio, de Charly, de Luca y yo me quedaba fascinado escuchando esas historias, de las cuales algunas se pueden contar y otras no. Al cerrar el lugar ellos tres se separaron. Hace unos cinco o seis años se volvieron a reencontrar y esa foto me impactó. Sin estos tres tipos el rock hoy quizá sería otra cosa.

Cuando me metí en esto estábamos todos muy contentos. Pero después me pregunté ¿de donde voy a sacar material? Ya metido me di cuenta que no había archivos. Ese es un gran problema. Así fui por el principio: ¿dónde salía todo esto? Espectáculos de Clarín. Me fui dos semanas a ver los archivos a ver quien tocaba y ahí me encontré que había un gran abanico de artistas. Después fue la Revista Pelo. Luego, con los músicos empecé a encontrar cosas en los archivos personales de cada uno: flyers, volantes… En un momento Christian Basso de Fricción encontró un video que había filmado el manager. Ese video estaba lleno de hongos, hubo que desarmarlo, toda una travesura tan linda como engorrosa. No hay mucho material pero encontramos mucho material, concluyó.

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