Canal Abierto Radio | Isabel Rauber, filósofa y analista internacional, asegura que la “nueva” derecha no es nueva, sino que son viejas ideas que “se va reciclando, y además hay muchos espacios nuevos, intersticios que se abren y son ocupados por lo que podríamos calificar como una nueva derecha, que está en todos lados”. Y estos sectores retoman las viejas discusiones y atacan la estabilidad democrática no solo en América Latina sino en el mundo.

“No se repliegan, no se quedan quietos, no aceptan la democracia, porque lo que está de fondo es que la derecha no acepta la democracia. Pero cuando ganan ellos no aplican la democracia, aplican exactamente todo lo contrario a lo que prometen en las campañas. Entonces no sé cuándo se termina la de aprender, dejar de creer en los cuentos de camino que solamente son roba votos, porque nadie cumple con las promesas de campaña”.

Un caso es Colombia, “con lo que sufrió ese pueblo para el logro de la paz, y está absolutamente pisoteada. Vamos a recordar las matanzas sistemáticas que hay de líderes populares en el país. Porque se destruyen los pueblos, se saquea y después se condena que haya migraciones es en otra escala, porque en nuestra dimensión es diferente, lo mismo que ocurre con las guerras de Medio Oriente y Europa” subrayó. 

Por otro lado, el ya conocido fenómeno migratorio que intentó frenarse con un muro, con militarización pero que continúa en la actualidad entre México y Estados Unidos, donde cientos de centroamericanos se arriesgan todos los días para intentar cruzar hacia el país del norte. Allí también ocurre el fenómeno de las balsas del caribe, no solo desde Cuba sino desde las otras islas, principalmente Haití.

Otro gran emisor de migración en el continente resulta Venezuela, con la crisis económica, la crisis política, pero la migración generalmente cuando es así tan masiva es por razones de sobrevivencia. Entonces se han caminado por el continente, y estaba leyendo y escuchando los testimonios de jóvenes migrantes venezolanos, es impresionante lo que han transitado desde el norte hasta Chile” destacó Rauber.

El pasado sábado 25 de septiembre, unas 5 mil personas se manifestaron en Iquique, Chile, a más de 1.700 kilómetros de la capital, Santiago, contra la llegada de migrantes a la ciudad. Portaban banderas chilenas y carteles con mensajes xenófobos y nacionalistas, y culpaban al gobierno de Sebastián Piñera de no hacerse cargo de la crisis migratoria. 

Quema de carpas y pertenencias de migrantes venezolanos en Iquique MARTIN BERNETTI - AFP
Quema de carpas y pertenencias de migrantes venezolanos en Iquique MARTIN BERNETTI – AFP

 

“Parece que ha recibido de repente decenas de miles de migrantes repentinamente. Estaba repasando los testimonios de los migrantes que habían llegado veinticuatro horas antes y no acababan de poner la mochila en el piso digamos y se encontraron con estas protestas” comentó la filósofa. Si bien en su mayoría, estos campamentos de migrantes están compuestos por venezolanos, Rauber remarca que llegan desde todo el centro del Continente. Las protestas no fueron instigadas por la derecha abiertamente, pero sí muchos actuaron como verdaderas falanges nacionalistas, quemando las pertenencias, las carpas y los colchones de los migrantes.

“Hay que ponerse en el lugar del migrante: cuando usted no tiene nada, no tiene patria , no tiene suelo, no tiene vivienda, no tiene un territorio que lo reconozca, no tiene un gobierno que los respalde o que lo proteja, se transforma en como si fuera un nadie. Es una sensación horrible. Y todo lo que tiene está adentro de una mochila. La agresión brutal, la sensación de violencia que implica la quema de esas pertenencias, es como si le quemaran el país”

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Fotos: MARTIN BERNETTI – AFP

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